Los chicos ya se habían enterado de que Mateo y yo habíamos terminado y no fui yo quien se los dijo. Era claro que no quería volver a verme, había marcado su total distancia de mí. Estef me había hecho miles de llamadas preguntándome sobre qué paso, porque habíamos tomado esa decisión cuando todo "marchaba bien", cuando hace un mes me había dado un anillo de promesa para casarnos. Y aún seguía teniendo la argolla en mi dedo anular.
No había querido tomar ninguna de sus llamadas, ni las de ella, ni las de nadie. Sami y Charlie también me habían estado llamando e inclusive Olivia, pero ninguna tome. Mi cabeza aún seguía procesando cada palabra que me dijo, cada minuto de la plática que mantuvimos. Solo había pasado un día y yo ya lo sentía como una eternidad. La tristeza que invadía mi corazón era tan fuerte que apenas podía contener el aliento para no seguir llorando como lo había hecho toda esta mañana.
Bombi solo estaba echado conmigo sobre mi cama, esperando a que en algún punto del día me levantara, pero no lo hice ni siquiera para comer. Se me había ido todo el apetito.
Más tarde alguien llamó al timbre, el sol ya se había ocultado y la luna comenzaba aparecer en la fría noche. Deje que tocaran hasta que se cansaran, pero la insistencia era tanta, que con enojo avente la cobija de mi cama para ir abrir. El rostro de Sami y Estef aparecieron en primer plano. Estef no dudo ni un segundo en echarse a mí para darme un abrazo que no esperaba. La verdad.
¿No debería estar molesta conmigo o algo por el estilo?
— ¿Cómo estás? —preguntó al separarse de mí y verme directamente a los ojos.
Mis ojos se cristalizaron de forma inesperada que en cualquier momento me podía echar a llorar. Ella solo volvió a darme otro abrazo.
Las chicas pasaron y las tres terminamos en el sofá en silencio por unos segundos. Ellas aun esperaban que yo les contara, que les diera respuestas pero cada vez que intentaba hablar mi voz se cortaba y prefería quedarme callada para no seguir llorando.
— Aun no entiendo porque Mateo tomo esa decisión. —murmuró Estef de la nada.
— ¿Mateo no te comento nada? —le preguntó Sami, aun perpleja.
— Mateo puede ser una tumba cuando no quiere hablar de algún tema. Sus únicas palabras fueron que... —bajo la mirada a sus dedos que los movía con desesperación —, habían terminado.
— ¿Y ya?
Ella solo se encogió de hombros.
— Intente sacarle información, pero no pude. Se encerró en su habitación toda la noche y hoy no apareció en la casa por ningún lado.
Las dos se miraron confusas esperando a que yo me animara hablar.
— ¿Por qué terminaron, Emi? —esta vez Sami fue directo al punto.
— No lo sé..., fueron muchas cosas... —me escuche decir en voz baja —. Me dijo muchas cosas, que aún estoy procesando cada una de sus palabras.
Tome aire, para que mi corazón pudiera tranquilizarse un poco.
— Dijo que... era por mí. Por mi paz.
— ¿Paz?
— Porque según él no era un buen chico para mí y..., por Nils.
— ¿Qué tiene que ver él aquí? —preguntó Estef.
Sami pareció saber por dónde iba todo esto.
— Creé que me gusta o yo que sé. Pero, piensa que puedo estar mejor con él, porque tenemos gustos parecidos, porque con él no va ver cámaras acosándome... —mis hombros volvían a tensarse —. No sé porque dijo todas esas tonterías.
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TODO PARA NADA - PARTE 2
RomancePRIMER Y SEGUNDO LIBRO - (VERSIÓN BORRADOR). Hay miradas que no perduran para siempre. Hay finales que son comienzos y comienzos que son decisivos. ...
