Capítulo 24 \ 1

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Han pasado casi dos meses desde que rompimos con Mateo. No sé nada de él, y tampoco lo he vuelto a ver. Han sido meses largos y cansados. El otoño comenzaba a irse poco a poco como también las hojas secas de los arboles lo hacían.

En estos últimos meses he aprendido a estar sola. Ha disfrutar de mi propia compañía. Aunque al inicio fue duro enfrentarme al torbellino que había dentro de mi cabeza, parecía que ahora todo estaba desapareciendo y ya no había más pensamientos enredados dentro de mí.

Mi libro estaba a punto de ser publicado y ahora ya hablábamos de firmas en diferentes países. También, había terminado de escribir otro nuevo libro y al parecer a la editorial le interesaba. Todo parecía ir bien.

En esta última semana había dejado las pastillas antidepresivas y me sentía más que bien. Minerva decía que ya no las necesitaba más, y eso me hacía sentir más que bien. Poco a poco iba dejando mis fantasmas atrás, aunque aún me faltara un largo camino por recorrer.

Mi padre se había hecho novio de Elizabeth. Parecía ser una buena chica para él, en cuanto mi madre se enteró se puso como loca y no porque sintiera celos o algo por el estilo, sino porque creía que arruinaría su reputación. "Solo imagínate el titular de las revistas: a meses de divorciarse de su esposa, empieza a salir con otra". Esas fueron sus palabras, "Y tú Emily deberías apoyarme a mí y no al infiel de tu padre".

El drama seguía viviendo en ella y era algo que jamás iba a poder cambiar. Al final, entendí que los problemas de mis padres son solo de ellos y que ya no debían de afectar a mi vida. Al fin y acabo ya estaban separados y cada uno buscaba una nueva vida ahora. Si mi padre era feliz con Elizabeth, lo iba apoyar. Si mi madre quería solo seguir enfocada en su carrera la iba apoyar.

¿Me había dado por vencida? No. Había aceptado que nuestra familia nunca fue funcional y que jamás lo seria. Éramos jodidamente imperfectos en todos los sentidos, pero el amor y respeto que les tenía siempre iba a estar.

Había trabajado tanto en mí en estos últimos meses, que por fin mi respiración inhalaba tranquilidad y paz. Me había vuelto fan de hacer meditación, porque cuando sentía que mi cabeza intentaba sabotearme con miles de pensamientos, la meditación me daba esa tranquilidad y me ayudaba a despejar esos malos pensamientos, aunque solo fueran por unos minutos.

Lo estás haciendo muy bien mi niña...

Sí, también había aprendido a darme ánimos por mí misma, aun cuando las cosas se ponían de lo más oscuras. Porque si no lo hacía yo, ¿quién más lo haría?

Los chicos estaban más que concentrados en su trabajo. Alexito lo habían ascendido de puesto y bueno, Lara estaba decidida que estudiaría su maestría en Marketing digital. Estef y Maxi estaban más que atareados con proyectos, tareas, exámenes, prácticas profesionales y venga, la preparación de su tesis. Estaban vueltos locos de tantas cosas que tenían por hacer. Sebas y Joel, solo se burlaban de ellos, porque ellos ya lo habían pasado. Charlie estaba casi en las mismas, pero con la única diferencia que a él solo le faltaba el cuatrimestre que estaba cursando para graduarse oficialmente de la carrera. Estaba más que feliz, porque al fin iba a poder mudarse a Toronto. Al parecer sus planes de mudarse con Marlene estaban más que vivos.

Si él era feliz, yo también lo era.

Y en lo que va de Sami y Jorge, los varia esta noche. Nos habían invitado a una cena en su casa y quedaron que los chicos también asistirían.

— ¿Entonces ya vas? —me preguntó Estef en la llamada.

— Sí, solo busco la correa de bombi y salgo para allá.

— Okay... con cuidado.

— Tú también. —me pase el teléfono en la otra mano —.Te veo allá.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora