Capítulo 2

106 5 0
                                        

— ¿Estás segura que no quieres ir? —me preguntó Sami, por milésima vez al asomarse por la puerta de mi habitación. Pero esta vez, soné más convincente que antes.

— En verdad tengo que terminar este proyecto. —musité, agotada.

Y en verdad tenía que hacerlo. No estaba mintiendo, aunque..., una parte de mí prefería mejor quedarse en casa.

— ¿Segura? —insistió.

Solo le hice una mueca de fastidio y ella soltó un bufido dándose por vencida.

— Felicita a Jorge de mi parte. —mascullé.

— Lo haré. Aunque aún tenemos que festejar —. Me advirtió antes de irse.

La graduación de Jorge era hoy. Oficialmente teníamos a un chef en la familia, y digo en la familia, porque cada vez faltaba menos para la boda de Sami. Aunque, lo planes habían cambiado bastante desde que mi abuela partió. Aún seguía en pie una pequeña ceremonia, en donde no dudaba que se la pasarían genial.

También cada día faltaba menos para que Sami se marchara de casa. Pronto solo seríamos bombi y yo. Y eso no era algo muy agradable de pensar; aun cuando mis padres me habían repetido en varias veces que no se irían, sabía que era una falsa. Sus trabajos y agendas se los impedía. Y estaba bien. Al fin y acabo, siempre habíamos sido Sami, mi abue y yo...

Todo sería tan diferente si mi abue estuviera aquí.

— ¡Emily! —escuché que chillaron mi nombre en un tono más alto del que ya solía ser.

Me lleve una mano sobre la cara, con total frustración e intente poner mi mejor cara antes de salir de la habitación.

Esto no va a funcionar.

— Emily, te dicho miles de veces que debes de educar mejor a ese perro. —musitó mi madre de mala gana.

— Se llama bombi —murmuré.

— Ha vuelto hacer hoyos por todo el maldito jardín...

Justo cuando estaba por bajar para limpiar todo el desastre que había hecho, bombi se asomó del jardín con sus patitas llenas de tierra ensuciando toda la casa, lo que hizo que mi madre explotara aún más contra mí y del pobre de bombi.

— Esta es la última vez que te lo digo, Emily —musitó —. La próxima vez yo tomare cartas en el asunto. —me rozó el brazo al pasar.

Alce mi vista hacia el techo, implorando paciencia para después bajarla nuevamente hacia él.

— ¿Qué vamos hacer amigo?

Bombi solo me movió la cola y se echó a correr de nuevo por el jardín. No me quedo de otra más que seguirlo.

Había pasado ya una hora y yo me encontraba cerrando el ultimo agujero que bombi había hecho. En cambio el solo me veía con la lengua hacia fuera desde mi lado izquierdo, echado.

— Tiene que dejar de ser tan travieso, pequeñín. —lo agarre desprevenido para molestarlo. —Mi madre nos va a colgar si vuelves hacerlo. Ella no le gusta los perros, los gatos o cualquier animal que pueda existir; así que estamos cavando nuestra propia tumba, amigo. —me cruce de piernas mientras lo llevaba conmigo a mis brazos.

El solo se mostró aún más juguetón.

— Pero, ¿quién no podía adorarte? —le acaricie su carita —. Si eres todo un galán. —comencé hacerle mimos.

Mi teléfono vibro, por tercera vez. Me asome por la pantalla, pensando que era el chico guapo, pero no. Era Estef.

— Mala amiga, ¿vendrás a visitarme hoy?

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora