Capítulo 5

80 2 0
                                        

— Al final, me sentí pésima por desconfiar de él. —le dije al final.

— Pero ahora han solucionado sus diferencias, ¿no?

— Sí, pero... —baje la mirada al suelo, pensativa.

Minerva se pudo dar cuenta, porque rápidamente se inclinó más a mí.

— Emi, si Mateo no te ha dado ningún motivo para...

— No es por eso. —la interrumpí.

Se calló al mismo instante que enchino su mirada y me miró con mayor curiosidad.

— Tengo miedo de que ahora que este con Olivia o en su mundo de las carreras, se aburra de mí. —lo solté.

— ¿Por qué haría eso? —me preguntó, extrañada.

— No lo sé, siempre he tenido inseguridades conmigo misma. Desde mi cuerpo hasta en la manera en que soy o me comporto con las demás personas.

— Emi, estás trabajando en ello. —me lo recordó.

— Aun así, a veces no tengo ni las malditas ganas de verme al espejo, porque siento que he subido de peso...

Era verdad. Nunca había tenido como total un espejo de cuerpo completo en mi habitación hasta ahora, y aun me costaba lidiar con ello. Más ahora que veía que publicaban fotos de Mateo en cualquier parte y que sus fans eran un poco intensos cuando de chicas se trataba. Tenía pánico de mostrarme ante una multitud.

La última vez no salió tan mal.

Nos fuimos del evento antes de lo planeado; si no de seguro lo hubiera echado a perder. Las únicas fotos que tenían de mí, fue cuando entramos al evento de la empresa y hasta eso, tuve el valor porque Mateo estuvo conmigo, de lo contrario hubiera salido corriendo de ahí. La prensa y los fans se pusieron un poco pasados al verlo acompañado de una chica, pero después de algunas semanas se les olvido mi existencia.

¡Gracias al cielo!

— A veces cuando intentó hablar con personas, siento que no les diré nada interesante y que se terminaran aburriendo de mí, por eso a veces prefiero quedarme callada.

Trague saliva.

— Tengo miedo de que Mateo, se dé cuenta de que no soy la gran chica que él piensa. —me incline más sobre el sofá —. De que al final él también se termine cansando de mí.

Ni siquiera mis padres se habían quedado conmigo, ¿por qué alguien como Mateo lo haría?

— Em, ¿te has mostrado como en verdad eres frente a él?

— Claro que lo hecho.

— ¿Entonces...? Él te conoce como realmente eres, y no por las perspectivas que tú crees que espera de ti.

No sabía que responder. De cierta forma tenían razón, pero...

— Pero solo soy así con las personas que les tengo confianza, con las demás personas, créeme que tienen una perspectiva muy diferente de mí.

— ¿Y qué importa la opinión de esas personas que tengan sobre ti, Emily? ¿Qué importan lo que piensen? —tragó saliva —. Lo que realmente importa es que lo piensas tú de ti.

— No es tan fácil.

— Emily, les estas dando un gran poder sobre ti. Te importa demasiado lo que piensen los demás, cuando en realidad importa un mierda lo que piensen y perdón por la palabra. Pero, lo que verdaderamente importa es cómo te percibes a ti misma. A mí no me importa que digan que soy una rara o que me gusta el chisme por dedicarme a la psicología.

TODO PARA NADA - PARTE 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora