Capítulo 18

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— Prométeme que no estarás tanto tiempo con este pasado —me dijo Estef antes de despedirte —. Aun no quiero aceptar la idea de que no estarás conmigo...

— Prometo que iré a visitarte cuando pueda...

Pareció convencerle.

— Adiós, Maxi...

— Adiós, cookie. Suerte con tú nuevo trabajo.

— Gracias, lo voy a necesitar.

También aproveche para despedirme de los demás chicos, inclusive de Marlene que apenas habíamos logrado intercambiar muy pocas palabras durante todo el viaje.

— Prométeme que te vas a cuidar mucho —dijo Charlie al separarse de mí.

Sus abrazos siempre eran reconfortantes.

— Prométeme que me contestaras los mensajes.

Me sonrió divertido.

— Lo haré. —dijo —También, espero volver pronto a Toronto.

— Ya tienes más de una razón para volver...

— Tienes razón.

Nos dimos otro abrazo y no tardo para que se anunciara su vuelo. En verdad los iba a extrañar. Aún no había sido consiente de todas las cosas que renuncie y que cambie por estar donde estaba ahora.

Un nudo en la garganta se me había formado. Mateo me tomo de la mano y juntos regresamos hacia el auto.

¿En verdad estaba haciendo lo correcto?

***

— Tú artículo fue muy bien recibido por los lectores... —dijo Lorna.

— ¿En serio?

Hasta yo me sorprendí.

— Sí, tienes ese click que necesitábamos para enganchar a la audiencia. Estoy segura que te volverás parte esencial dentro de esta editorial.

— Gracias...

No sabía si en verdad quería quedarme a trabajar ahí por un largo tiempo, pero al menos ya tenía el dinero que necesitaba. A pesar de todo, no era un trabajo del todo fastidioso, me encantaba escribir, así fuera de cualquier tema y ahora también era traductora.

— ¿Quieres ir a cenar?

Mateo llegó a darme un beso cerca de los labios mientras yo terminaba de enviar un correo,

— ¿Has terminado tan pronto tú entrenamiento? —volteé a él.

Se estiro perezosamente y se tiró a la cama.

— Digamos que logre terminar antes mi rutina —me sonrió.

Austin no lo hubiera dejado irse tan rápido, de seguro le hubiera puesto otra. Algo hizo para estar aquí de regreso tan pronto.

— ¿Quieres que vayamos a cenar? —volvió a preguntar.

— Me estoy muriendo de hambre. Así que, si te acepto la invitación. —me puse pie para ir con él.

Él solo me sonrió y me dio la mano.

Bajamos a cenar al restaurante del hotel. Estaba por terminar mi postre, cuando note que Mateo volvió a mirar su celular.

— ¿Pasa algo? —le pregunté al ver que parecía tener prisa.

— Noup, solo estoy checando si Kevin me ha enviado lo que le encargue.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora