Capítulo 14

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A la mañana siguiente, mi padre tenía su vuelo a primera hora. Eran las seis am cuando mi padre entró a mi habitación para despedirse.

— Sabes que puedes cambiar de decisión, ¿verdad? —dijo viéndome antes de darme un beso en la mejilla.

Le sonreí.

— Lo sé, pa —murmuré.

No sabía cuánto lo iba a echar de menos hasta que lo vi con la maleta a lado. Esta vez, se iba por tiempo indefinido. No tenía boleto de regreso a casa y eso dolía aún más.

— Te quiero mucho, princesa. —me dio un último abrazo —. Cualquier cosa llámame

— Lo haré, pa.

Se puso de pie y tomo su maleta, yo aún seguía en mi cama recostada con una cobijita encima de mí.

— Y despídeme de Charlie, anoche vi que estaba pasado de copas. —dijo.

Charlie...

— Yo le diré, pa.

Sostuvimos por unos segundos nuestra mirada a la par sin decir nada, y antes de irse volvió a lanzarme una pequeña sonrisa tierna. Al cerrar la puerta de mi habitación, un sentimiento de remordimiento invadió mi corazón. ¿En verdad no iba ir con él? ¿En verdad no iba hacerlo?

Me acosté nuevamente sobre mi cama, pero esta vez abrece mi almohada mientras veía como los rayos del sol chocaban contra mi ventana.

No había notado en que momento me había quedado dormida, pero ya eran las once am y yo seguía acostada en mi cama, a decir verdad no quería levantarme. No tenía ganas, ni siquiera de ver mi teléfono. Me quede varios minutos viendo hacia el techo, siempre lo hacía cuando quería pensar con más claridad. No ayudo mucho. La verdad.

— ¿Quieres un café? —me preguntó mi madre al verme entrar a la cocina.

Ella estaba ahí tomando su café descafeinado como lo hacía todas las mañanas desde que llego a esta casa, la única diferencia es que no eran las nueve am, la hora que acostumbraba a tomar su taza de café, ni tampoco estaba en ropa deportiva. Estaba vez, vestía unos jeans, zapatos cómodos y una gabardina delgada color negro.

— Sí, por favor —me escuché decir mientras me sentaba sobre uno de los banquitos de la barra.

Puso agua caliente de la tetera al vaso y removió el café con una cuchara. Esta era la primera vez que mi madre me hacía un café, era raro verla haciéndolo. Mi niña interior aún no se lo creía.

Le di un pequeño sorbo.

— ¿Qué te pareció? —preguntó, curiosa.

A decir verdad, no estaba mal. De hecho nada mal.

— ¿Cómo supiste que le ponía crema? —no pude fruncir el ceño al preguntárselo.

— Te he visto preparar tu café durante estos meses, Emily —dijo —. Digamos que soy un poco observadora.

Le sonríe antes de darle otro sorbo.

— Mi vuelo sale en unas horas —añadió de pronto, sentándose en el banco que había libre a mi lado.

— Lo sé... —murmuré —, mi padre me dijo que después de la boda los dos volarían.

Jamás pensé que de verdad tomarían el primer avión que se les cruzara.

Parpadeó varias veces antes de que dijera algo más.

— Sabes... —bajo la mirada para después volver a centrarla en mí —, me da gusto que por fin tengas el valor de luchar por lo que quieres —dijo.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora