Capítulo 7 \ 2

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— ¿Nervioso, McQueen?

— Algo... —admitió —. No tengo muy buenos recuerdos compitiendo de noche.

Los dos estábamos frente a frente que podíamos sentir nuestra respiración rosar nuestro rostro.

Esta era la segunda carrera oficial, al menos de clasificación. La primera se había llevado acabo ayer junto a las prácticas libres y no es por nada pero estaba amando este ambiente.

— Lo harás bien —toque una de sus mejillas y el parpadeó al mismo tiempo que se le dibujo una pequeña sonrisa en el rostro.

— Gracias por estar aquí, bonita. —murmuró.

Estar con él era todo lo que estaba bien, en esta vida.

— Bueno, creo que al fin se me hará que me dediques una carrera. —le dije al encogerme de hombros.

— Siempre te las dedico —me reprocho.

— Bueno, ahora lo voy a presenciar, eso es diferente. —lo miré divertida.

— Gritare tu apodo cuando baje del auto. —soltó una sonrisa de lado.

— Ni te atrevas. —le advertí.

— No te prometo nada. —sonrió maliciosamente, cuando salimos de la habitación.

Al salir, Mateo se perdió nuevamente con Kevin, esta vez tenía que ir con su equipo para que tomaran las medidas necesarias antes de correr. Parte de ello también incluía recordar sus estrategias con el equipo, así como el calentamiento que hacía antes de cada carrera.

— ¿Aburrida? —preguntó Olivia al sentarse a mi lado.

— Estoy esperando a Kevin para ir a ver la carrera. —le respondí.

Me miró curiosa.

— ¿Qué? —le pregunte extrañada.

— Aun me sorprende que estés aquí —sonrió.

— ¿Por qué te sorprende tanto? Solo quería ver a mi novio.

— Esa es la cuestión, creo que no eres el tipo de chica que viaja solo para ver a un chico.

— Mateo no es cualquier chico —le asegure.

Ladeó la cabeza.

— Al final todos son solo chicos —concluyo.

Solo me encogí de hombros y levante mi vista hacia la sala para ver si Kevin se asomaba, pero ni sus luces.

— ¿Sigues odiando tú carrera? —preguntó a la deriva.

¿A qué venia esa pregunta? Fruncí el ceño con extrañes.

— No la odio. —intente aclararle.

— Si tú lo dices.

Me quede callada por unos segundos. ¿Qué se supone que iba a decirle? No era la mejor decisión de mi vida, pero ya estaba adentro. Estef tenía razón, no podía renunciar a estas alturas.

— Estoy a la mitad de la carrera, no puedo renunciar ahora. —me escuche decir tras varios segundos de silencio.

Volteó a mí pero esta vez centro su mirada con mayor interés.

— Siempre es mejor volver empezar desde cero que estar arrepentido toda la vida —dijo —. Se de lo que estoy hablando.

— No es tan fácil. —desvié un poco la mirada de ella.

— Nunca lo ha sido, Emi. Pero, vale la pena intentarlo. —murmuró —. En todo el tiempo que viví con Estef y las escuché hablar de sus carreras; jamás te escuche a ti decir que te gustaba lo que estudiabas, o que al menos tenías alguna idea de donde querías trabajar.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora