— ¿Entonces ya han aclarado las cosas con Olivia? —miré a Kevin con mayor curiosidad mientras disfrutábamos de un café en el restaurante del hotel.
Mateo y Olivia se habían perdido por un rato, habían ido hablar con Fernando antes de irnos al aeropuerto.
— Tuve que hacerlo, es demasiado pesada. —dijo.
Le dio un sorbo a su café.
— Al final el único culpable fue Charles que siempre intenta meter cizaña, bueno, y un poco Olivia por dejarse engañar.
— Pero se ha dado cuenta de que no es un buen chico. —la defendí.
— Gracias al cielo lo hizo.
Lo miré divertida.
— Sabes...
Deje mi taza sobre la mesa al ver que me veía con demasiada curiosidad.
— Cuando Mateo me dijo que venias con él a la carrera, pensé que serías mi dolor de cabeza —se sinceró —, porque tenía que convivir bastante contigo...
¡Auch! Que sincero sonó eso.
— Pero me alegra que no fuera así. —agregó.
— Es bueno saber que aún no me odias. —dije, divertida.
— ¿Por qué lo haría? —frunció el ceño.
— Al inicio pensé que no era tanto de tu agrado. —yo también me sincere.
— Bueno, preferí mantener mi distancia antes de saber si eras una loca o algo peor...
Okay...
— Quizás podemos llevarnos bien en un futuro. —dije al final.
— Quizás... —me siguió la corriente —. Aunque, es demasiado pronto para saberlo, ¿no crees?
Solo me encogí de hombros, divertida.
¿A quién le debía su trauma?
Minutos después, Mateo volvió acercarse a la mesa junto a Olivia. Pero no tardo mucho para que sus padres entraran al hotel y nos despidiéramos de ellos.
— Me dio gusto verte, Emi. —dijo su padre al acercarme a él.
— Igualmente, señor Alex.
La interacción que había tenido con su padre fue muy poca, sin embargo trataba de llevarme bien con él. A veces era demasiado serio y no sabía que tema de conversación sacar. Tampoco es que fuera buena en ello.
— Cuídate mucho, cariño — Grace me dio un beso en la mejilla —. Y toma en cuenta lo de las vacaciones, eh.
— Lo haré. —sonreí sin darme en cuenta —. Y muchas gracias por todo, Grace.
— De nada, cariño. Me dio mucho gusto verte por aquí. —me dio un último abrazo — Y por favor dile a Estef que este pendiente de su teléfono. Le estado hablado y nunca contesta.
— Lo haré.
Era la vieja costumbre de Estef. ¿Algún día se le quitaría? Siendo honesta lo dudaba.
— ¿Nos vamos? —Mateo llegó a mi lado.
— Vamos...
Salimos del hotel, y esta vez nos subimos a una camioneta blanca blindada para que nos llevara al aeropuerto. Olivia venía con nosotros.
— ¿En serio vamos a volar en un jet privado? —me quede sorprendida al momento en que abordábamos.
— Ventaja de ganar la pole —dijo Olivia que venía atrás de nosotros.
ESTÁS LEYENDO
TODO PARA NADA - PARTE 2
RomancePRIMER Y SEGUNDO LIBRO - (VERSIÓN BORRADOR). Hay miradas que no perduran para siempre. Hay finales que son comienzos y comienzos que son decisivos. ...
