Capítulo 24 \ 2

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29 de octubre de 2022.

***

Faltaban dos días para mi cumpleaños, faltaban dos días también para que mi abuela cumpliera un año desde que ella no está conmigo.

Esta mañana la quería aprovechar para ir a dejarle flores, ya que esta misma tarde tomaría un vuelo rumbo a Vancouver. La mañana era fría y un poco nublada; tuve que ponerme un suéter más calientito de lo normal para que me cubriera al igual que un gorrito para evitar que mi pelo volara como las hojas de los árboles que caían sobre toda la carretera.

Bombi no se había levantado de su camita en todo el día, y lo entendía completamente, yo tampoco quería hacerlo. Así que; opte por dejarlo mientras yo avanzaba con otros pendientes. En la tarde, Estef llegaría por él para cuidármelo mientras yo no estuviera en casa. Era la única cuidadora que le confiaba.

Cuando baje del auto, el viento comenzó a recorrer con más fuerza, golpeado mi cara. Aun así, tome las flores con mayor fuerza y cerré el auto como pude para caminar hasta la sepultura de mi abue.

Solo no había venido por dos semanas, y su lugar estaba repleto de hojas secas. Baje las flores que traía cargando y me quite la bufanda para que no me molestara al limpiar. Habían pasado quince minutos y parecía que al fin había terminado. Había quedado igual de limpio y lindo como lo he mantenido este año. Tampoco es que fueran muchas personas viniendo a dejar flores para que tuviera mucho trabajo de limpiar, pero aun así, siempre procuraba traerle flores de su jardín para que viera que aún seguía cuidándolas como ella lo hacía. Durante el tiempo en que me fui con Mateo, que fueron tres meses específicamente; Sami se encargó de traerle flores y de limpiar todo como yo lo hacía. Nunca le ha faltado flores y siempre cuidare que nunca le falte, así este en el fin del mundo siempre veré que su lugar luzca implacable como ella hubiese querido.

Al terminar, me senté a su lado. Todo lucia igual de silencio que de siempre. Era raro ver una que otra persona caminando por el cementerio, por lo regular era solo yo y bombi cuando lo traía.

No habían pasado ni diez minutos cuando sentí venir una ola de viento y con él una lluvia de hojas cayendo del árbol que tenía casi al frente.

¡Tonto árbol!

Eso mismo no lo pensaba cuando me cubría del sol, cuando me quedaba leyendo o escribiendo debajo de el por horas. Pero ahora mismo en mi frustración, si lo pensaba. No había servido de nada el tiempo que había gastado en limpiar.

Me toque la cabeza intentando tomar un respiro; mi abuela estuviera soltando una carcajada al ver cómo me seguía desesperando tan rápido por todo.

— Solo quería que tu lugar estuviera limpio mientras yo no estuviera. —me escuche decir en voz baja.

Recogí un poco las piernas y me incline sobre ellas con la cabeza mirando a su dirección.

— Tengo dos noticias... ¿Quieres saber la buena o la mala, abue? Empezare por la mala... no pude entregarle el anillo de promesa a Mateo... —baje la mirada jugando con él en mi dedo.

Se me formo una mueca en el rostro.

— Pero, ¿sabes cuál es la buena noticia...? Sami será mamá. —le dije como si ella pudiera escucharme. — Es una locura, ¿verdad? Yo aún sigo sin poder creerlo. Aún lo estoy procesando. —sonreí al recordarlo —. Estoy cien por ciento segura que los dos serán unos increíbles padres. Jorge ya quiere empezarle a comprar cosas, aunque aún no sabe si será niña o niño...

Apreté los labios.

— Ella dijo que yo seré su madrina. Aunque si te soy sincera abue... no sé si soy la persona correcta. No sé si sea un modelo a seguir para ella o él... aun así me alegra la noticia y el hecho de que me haya tomado en cuenta.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora