Si tomar un vuelo repentino rumbo a Paris de madrugada no era algo loco, ¿Qué más podía ser?
Correr para lograr alcanzar el vuelo era nuestra especialidad. Por suerte, siempre lo lográbamos.
— Bienvenida de nuevo a la aventura, minion. —chilló cuando por fin entramos al avión.
Nuestro vuelo había sido bastante corto. Al llegar, tomamos un auto que nos llevaría directamente a nuestro hotel. Yo ya no aguantaba más, me estaba quedando dormida. Al menos, eso hacía que estuviera más cerca de Mateo.
Me rodeó con sus brazos y yo recosté mi cabeza sobre su pecho mientras recorríamos la cuidad para llegar a nuestro destino.
A la mañana siguiente...
— Bonjour ma princesse... —masculló desde que se acercaba del balcón a mí.
¿Ma que...?
— Olvídalo... —dijo con una sonrisa, al ver mi cara de confusión.
Se tiró nuevamente conmigo en la cama y me abrazo por detrás mientras me llenaba de besos por toda la cara.
— ¿Algo que quieras decir en tú defensa? —preguntó.
— No quiero separarme de ti nunca...
Volvió abrazarme quedando aún más pegados, pero ahora sus labios formaron una sonrisa maliciosa.
— No te atrevas. —le advertí mientras intentaba recuperar mi respiración.
— Demasiado tarde, minion.
Comenzó hacerme cosquillas por toda la cintura que apenas podía contener el aliento de la risa.
Se detuvo cuando lo sentí sobre mí. Me quedo mirando fijamente a los ojos sin decir nada más que una mirada que se apoderaba lentamente de mí.
— ¿Lista para conocer Paris, hermosa?
— Estoy lista... —le toque la nariz haciendo que reaccionara con un respingo.
La vista era hermosa. Había tantas tiendas y cafés a donde ir, que era una total locura. La gente era seria, pero simpática. Había probado los baguettes, y eran deliciosos. Sami tenía razón eran carísimos, pero nadie te quitaba la experiencia de un baguette. Bombi era el que más estaba disfrutado la caminata. De hecho todos, pero habíamos caminado toda la mañana que estaba comenzado a cansarme.
Mateo y yo íbamos tomando fotos y videos de los lugares en los que íbamos. Eso lo hacía más divertido, ya que capturábamos los momentos. En fin, era uno de los mejores lugares que había visitado. Ahora entendía porque mi madre le encantaba vivir aquí.
No lo menciones...
Espero y no quiera verme cuando se entere que estamos aquí.
— Sonríe, hermosa.
Mateo me tomo una foto mientras caminábamos en el puente de "Pont de l'Alma".
— ¿Y ahora cual es el plan?
Los dos íbamos tomados de la mano y la cámara colgando en su cuello.
— ¿Te gustan los picnics?
— Amo los picnics. —le aseguré.
Cuando era niña, mi abuela le encantaba hacer picnics y siempre solía llevarme al "Music Garden", es un parque con mucha naturaleza, puentes, flores y una vista increíble al lago.
— Entonces, tendremos un picnic. —me sonrió.
Claramente no llevábamos nada para hacer un picnic, así que, tuvimos que solucionarlo pasando en algunas tiendas para comprar lo que necesitábamos.
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TODO PARA NADA - PARTE 2
RomancePRIMER Y SEGUNDO LIBRO - (VERSIÓN BORRADOR). Hay miradas que no perduran para siempre. Hay finales que son comienzos y comienzos que son decisivos. ...
