Capítulo 17 \ 2

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— Y... ¿ya estás lista para tú primer día de trabajo? —me preguntó Nils, en la videollamada que teníamos.

— Casi lista...

— ¿Por qué?

— Bueno, me da nervios de que no lo haga bien.

— Tranquila. Lorna es muy relajada en ese aspecto, estoy seguro que te apoyara.

Lorna era amiga de Nils, y gracias a su recomendación en el diario de publicaciones, pude conseguir el empleo.

— Eso espero... —le dije.

Los dos intercambiamos una mirada en el silencio que dejamos en la plática.

— Y... ¿cómo te está yendo en tú viaje? —preguntó, curioso.

— Demasiado bien... —le respondí —. Los chicos hacen cada cosa que es difícil no divertirte con ellos. Además de que...

Él seguía viéndome con demasiada atención.

— Estoy apoyando a Mateo en sus carreras.

— Me imagino. —apretó los labios.

Esto se estaba volviendo incómodo y ya ni siquiera sabía si era porque la situación siempre se tensaba cuando le mencionaba a Mateo o porque Mateo podía molestarse nuevamente conmigo.

Las dos cosas...

No quería volver a pelear solo por eso.

Lo mejor era hablar con Nils, pero... ¿cómo lo hacía? No sabía cómo sacar el tema, más cuando él nunca me lo había dicho de forma directa. Solo era suposiciones de Sami, Mateo y quizás mías... Sus comportamientos en ocasiones decían mucho, pero en otras solo se comportaba como un amigo más... ¿Qué debía de pensar?

Si le decía algo y no era lo que creíamos..., solo haría el ridículo. Además, seguía sin creer mucho que yo pudiera gustarle. No creía que fuera su tipo de chica.

— Cuando tenga la convocatoria de historias divinas, te la enviare. —cambio de tema —. He escuchado muy buenas referencias de ese concurso; así que, quizás podamos presentar nuestras historias.

— Ojalá. He leído en internet que tienen muy buenas relaciones con editoriales. Sería genial poder entrar al concurso, aunque no ganemos...

— Estoy seguro que nos ira bien. —me sonrió.

Estef comenzó a enviarme un montón de mensajes, que me impedían que pudiera concentrarme en la pantalla de mi teléfono.

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¡VAMOS TARDE!

— ¿Pasa algo? —preguntó al ver que me quede congelada en la pantalla por tratar de leer los mensajes de Estef.

— No, solo que tengo que irme.

— No te preocupes, Emi. —dijo, amablemente —. Yo también tengo que ir a recoger a mi hermana.

— ¿Tienes una hermana? —le pregunté, extrañada.

— Sí... pero es mucho menor que yo.

— ¿En serio? Wow, ¿por qué no me lo habías dicho?

— Bueno, nunca surgió el tema.

Era verdad. Nuestras pláticas se basan más en libros, películas, cosas de la vida que casi no hablábamos de nosotros.

— Espero algún día poder conocerla. —le dije, casi al despedirme.

— Ella tiene muchas ganas de conocerte.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora