Capítulo 13

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07 de mayo de 2022.

El lugar estaba decorado con flores blancas y rosas, desde la entrada hasta el altar. El aire libre permitió apreciar de mejor forma la vista de todo el lugar. Al fondo había una cabaña de dos plantas y el camino para llegar estaba repleto de piedras y flores de colores que lo hacían lucir como un verdadero cuento de fantasía.

Sami la estaban terminando de maquillar en el primer cuarto de la primera planta, aproveche para subir las escaleras y buscar una habitación que quedara libre para arreglarme.

— ¿Estás lista? —preguntó Mateo al llegar atrás de mí para abrazarme.

Apenas logre verlo por el espejo que tenía frente a mí.

— ¿Me ayudas? —Pase mi cabello al frente para que pudiera cerrar el cierre del vestido.

— ¡Te ves hermosa! —me susurró en el oído antes de que sintiera sus labios sobre mi mejilla.

Este día me había puesto tan sentimental, que si no me controlaba iba aparecer una verdadera magdalena en la ceremonia. Siempre pensé que este día se iba a sentir diferente, que iba a ser diferente y no es que no fuera hermoso, pero el hecho de que mi abuela no estuviera conmigo para ver a Rachel casarse, aun dolía toda la vida. Además, de que todo sentía que estaba cambiando, que yo estaba cambiando. No sé, a veces solo era un sentimiento extraño que invadía mi cuerpo.

— Sami está por terminar. Es mejor que bajes ahora si quieres hablar con ella antes de la ceremonia. —me advirtió.

— Lo haré. —voltee a él, y me despedí con un beso antes de salir de la habitación.

Al bajar, confirme lo que Mateo me dijo. Vi salir a las maquillistas de la habitación y aproveche a entrar antes de que alguien más lo hiciera.

— Pensé que era alguien más —dijo al verme cerrar la puerta.

— Bueno, soy yo para tu buena suerte... —le respondí y ella me sonrió.

— ¿Cómo me veo? La verdad. —me apunto con el dedo índice.

— Te ves jodidamente hermosa, Rachel.

No pudo ocultar su sonrisa de felicidad, al comprobar lo que ya pensaba.

Pensé que se daría vuelta al espejo nuevamente para seguir perfeccionado su vestido o algo, pero no lo hizo. Fue directo a mí para abrazarme.

— Gracias por estar aquí, enana.

— Eres mi hermanita, gruñona. ¿Cómo no iba a estarlo?

— No hagas que me ponga sentimental —protesto —. El maquillaje se me va a correr.

Las dos nos separamos un poco y nos quedamos viendo a los ojos por un momento. Jamás pensé que este momento llegaría tan pronto. Y para ser honesta creo que ninguna de las dos lo esperaba.

— Me hubiese encantado que la abue Rouslie me hubiera visto de novia.

Baje la mirada hacia mi bolso para sacar la pequeña caja que llevaba conmigo. Mi abuela tenía una severa obsesión con las joyas; cualquier tipo de joya, figura o lo que sea, lo podías encontrar en su alhajero. Ahora había pasado a ser mío y tenía el obsequio perfecto para ella.

— Creo que a la abuela le hubiera gustado que tú lo tuvieras... —le di la caja para que ella lo abriera.

La tomo con cuidado y la abrió delicadamente. Sus ojos se iluminaron al igual que su rostro con una sonrisa nostálgica al sentir como todos los recuerdos invadían su mente.

TODO PARA NADA - PARTE 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora