La puerta se cerró tras ellos, dejando un silencio incómodo a su paso. Permanecí inmóvil con la vista fija en la salida, viendo cómo Nicolás y Madisson se alejaban juntos del edificio. Algo dentro de mí se revolvía con una extraña incomodidad, como una punzada en el pecho que me negaba a reconocer.
No quería volver a la casa esa noche. La idea de entrar a esa mansión y encontrar a Nicolás como si nada hubiera pasado, como si todo fuera normal, me resultaba insoportable. Sin pensarlo demasiado, salí de la empresa y comencé a caminar sin rumbo. El aire nocturno era fresco, pero mi mente estaba demasiado nublada para notarlo.
Cuando vi un taxi detenerse en la calle, levanté la mano llamando su atención.
—¿A dónde la llevo? —preguntó el chofer, mirándome por el retrovisor.
Respiré hondo.
—A un hotel cercano —conteste entrando al auto.
El hombre asintió y comenzó a conducir.
Durante el trayecto, mi cabeza no dejaba de dar vueltas. Las palabras de Madisson resonaban en mi mente una y otra vez.
"Tranquilo, Nick, no seas aguafiestas. Solo quería relajarme."
¿Qué había querido decir con eso? ¿A qué se refería exactamente? ¿Era una insinuación sobre su relación con Nicolás? ¿O había algo más que no estaba viendo?
Apreté los puños sobre mi falda, sintiendo cómo la rabia y la confusión me consumían por dentro. ¿Desde cuándo había comenzado a sentirme así? Desde que me dejé llevar, desde que bajé la guardia con Nicolás.
El taxi se detuvo frente a un hotel discreto pero elegante. Pagué sin prestar atención al monto y bajé rápidamente. Entré al hotel y pedí una habitación sin preocuparme por el precio ni por cuánto tiempo me quedaría. Solo quería un lugar donde no tuviera que ver a Nicolás, donde pudiera pensar con claridad.
Cuando cerré la puerta de la habitación detrás de mí, me dejé caer sobre la cama con un suspiro agotado. Miré el techo, sintiendo el peso de mis propios pensamientos.
¿Cómo pude ser tan tonta? Sabía lo que significaba estar cerca de un Winston. Sabía que no debía involucrarme. Y, aun así, lo hice.
Mi teléfono vibró en la mesita de noche. Lo miré de reojo y vi el nombre de Nicolás en la pantalla. Un mensaje.
No lo abrí.
No quería leerlo, no quería saber qué tenía que decir. Ignorarlo era más fácil.
Pero aun así, la sensación de culpa me invadió. No por Nicolás, sino por mí misma. ¿Por qué me sentía así? ¿Por qué algo dentro de mi me dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir?
Un golpe seco en la puerta me hizo saltar.
Me quedé en silencio, conteniendo la respiración. Mi vista se dirigió hacía la puerta viendo como se deslizaba un pequeño sobre por debajo de ella. Me levanté lentamente y lo recogí del suelo. Era blanco, sin remitente, sin ninguna indicación de quién lo enviaba.
Lo abrí con cuidado, pero el contenido me dejó más confundida que antes. Una caligrafía elegante, con letras perfectamente moldeadas, trazaba un mensaje inquietante.
No cometas el error de enamorarte. No eres la primera que cae en su juego, pero puedes ser la primera en salir lastimada. No sigas buscando respuestas donde no las hay. Aléjate antes de que sea demasiado tarde.
Un escalofrío recorrió mi espalda.
¿Quién me había enviado esto? ¿Qué significaba? ¿Era una advertencia o una amenaza? Mi corazón latía con fuerza mientras releía las palabras una y otra vez, buscando pistas, tratando de entender. Algo dentro de mí me decía que esto no era una simple coincidencia. Me quedé mirando el sobre entre mis dedos,la advertencia era clara, pero ¿qué tanto sabían sobre Nicolás y yo?
ESTÁS LEYENDO
LOS WINSTON
Mystery / ThrillerAurora nunca imaginó que su vida cambiaría tan drásticamente. Trabajando en un bar para pagar las medicinas de su madre enferma, se ve arrastrada a un oscuro mundo de secretos y peligros cuando conoce a Nicolás Winston, un misterioso y adinerado hom...
