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La puerta del despacho se cerró a nuestras espaldas y por primera vez desde que llegamos sentí que podía respirar con algo de libertad.
James se apoyó en la pared, con los brazos cruzados, mientras Nicolás se quedaba de pie junto al escritorio.

—Las pruebas ya están. El testimonio, el ADN del niño… todo encaja —dijo Nicolás haciendo una pausa breve —Todo, menos él. Necesitamos su ADN. Obtener un cabello con raíz de William no es una posibilidad, hay que apostar por otra solución.

—Saliva —intervino James antes de que terminara la frase—Un vaso. Una copa. Un cigarro.

Nicolás asintió lentamente.
—La saliva serviría.

—Entonces un cigarro —dije— Eso sería suficiente, ¿no?

Nicolás negó con la cabeza apenas.
—William no fuma frente a nadie.

Fruncí el ceño.
—Pero fuma.

—Sí —continuó—, pero no en la empresa, ni en eventos, ni en lugares donde puedan verlo. Le gusta mantener ese papel de "ciudadano ejemplar intachable".. Solo lo hace en privado en su oficina.

—Y entrar ahí ya no es una opción —murmuré.

—Exacto. Además, ya casi no pasa tiempo en la oficina. Entra, revisa un par de cosas y se va. Con las elecciones encima, vive entre traslados.

—Así que el cigarro queda descartado.

El silencio se asentó unos segundos.

— ¿Y que tal una copa que haya usado?—la voz de James rompio el silencio— Podria tomarla de la señora de limpieza cuando sale de su oficina despues de limpia sin levantar sospechas.

Lo miré, frunciendo el ceño.
—¿No sería raro que de pronto le pidieras una copa sucia? —pregunté—Así, sin más?

James ladeó la cabeza, concediéndome el punto.
—Entonces, dentro de la casa.

Nicolás exhaló con fastidio.
—William ya no está comiendo en la mansión. Cena fuera, y directamente se encierra en su habitación cuando vuelve.

James chasqueó la lengua, pensativo.
—Entonces tiene que haber otro lugar —murmuró— Algo que use sin pensar. Como su auto.

Nicolás lo miró.
—¿El auto?

—Dijiste que pasa el día entero moviéndose de un lado a otro. Reuniones, eventos, campañas. Seguro bebe algo en el camino. Agua, café, lo que sea. Dentro tiene un mini bar, cierto?

Sentí que una pieza encajaba.
—Entonces tómalo de ahí —dije— Un vaso, una botella. Lo que sea deje.

James negó lentamente.
—Ahora que lo pienso no es una opción, primero, tendría que ser al final del día cuando ya regrese a casa, y segundo, yo no soy quien conduce para él. Así que no tengo acceso.

Le lancé una mirada incrédula.
—¿Y desde cuándo eso es un problema para ti?

—Qué quieres? Que me cuele por las llantas del auto y entre por el lado contrario justo cuando él baja por la otra puerta?

Rodé los ojos.
—No. Pero sabes que existen las llaves ¿verdad?

—Las llaves las tiene solo el chofer —aclaró—. Es un protocolo. El auto es exclusivo de William. Nadie más lo toca, nadie más lo abre. Ni siquiera yo.

—¿Entonces para qué propones esa idea si tú mismo la estás descartando?

James me lanzó una mirada lenta, cargada de paciencia forzada.
—Estoy pensando en voz alta ¿sí? Así funciona mi cerebro.

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⏰ Última actualización: Dec 24, 2025 ⏰

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