Tomé un poco de aire antes de soltarlo lentamente, observando cómo Olivia se balanceaba de un lado a otro en el columpio.
—¿Siempre la recoges tú?
James no respondió de inmediato. Se cruzó de brazos y me miró con una expresión difícil de leer.
—Cuando puedo. ¿Ahora también vas a interrogarme sobre mi vida personal?
—Bueno, como eres mi esposo, lo haré. —respondí con ironía, observando su reacción.
—¿Qué dijiste?
—En el hospital. Dijiste que eras mi esposo para preguntar por mi madre. ¿Creíste que no me daría cuenta?
James suspiró, como si esperara que eso saliera eventualmente.
—No fue por gusto. Nicolás me pidió que fuera yo a preguntar por ella.
Fruncí el ceño. Eso no tenía sentido.
—¿Y por qué no fue él?
James evitó mi mirada por un instante antes de responder:
—No lo sé. Dijo que sería más fácil si iba yo. Quizá pensó que levantaría menos sospechas.
—¿Tú también lo viste verdad? Mi madre no estaba en ningún registro del hospital. No hay archivos, no hay ingreso, como si nunca hubiera estado allí.
James asintió.
—Me di cuenta ese mismo día, no iba precisamente por eso, si no porque estaba pasando algo raro con el estado del pago. Fui a preguntar por ella como me lo pidió Nicolás, pero cuando revisaron, no había nada. Ni una entrada, ni una nota médica.
—¿Y se lo dijiste?
—Sí. Se lo dije de inmediato. Su reacción fue... tranquila, demasiado tranquila, si me preguntas.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—¿No te pareció extraño? —insistí— ¿No pensaste que debías decirme a mí también?
—No sabía en qué lugar estaba yo para decirte algo así. No soy parte de tu vida. Eso es asunto de ustedes.
—¿Al menos preguntaste más a la enfermera?
—Claro que pregunté. Hablé con el jefe de enfermería, con recepción, hasta con una de las enfermeras del turno nocturno. Nadie sabía nada. Fue como si tu madre nunca hubiera estado ahí.
Me quedé en silencio un momento, procesando.
—¿Y qué dijo Nicolás cuando se lo contaste?
James soltó una risa seca.
—Que lo dejará en sus manos. Que él se encargaría.
—¿Encargarse de qué? ¿De borrarla?
James frunció el ceño, incómodo.
—Mira, Aurora, si tienes preguntas, hazlas directamente. A él.
El sonido del teléfono interrumpió el momento. James sacó su celular del bolsillo trasero, miró la pantalla por un segundo, como si se debatiera por contestar.
—¿Es tu esposa? —pregunté sin pensar.
—Soy divorciado —respondió simplemente, antes de deslizar el dedo para rechazar la llamada y volver a guardarse el teléfono.
Esa respuesta, tan seca y directa, encendió mi curiosidad.
—¿Desde hace cuánto?
—Aurora —suspiró con fastidio— ¿Ahora también vas a querer saber eso?
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LOS WINSTON
Misteri / ThrillerAurora nunca imaginó que su vida cambiaría tan drásticamente. Trabajando en un bar para pagar las medicinas de su madre enferma, se ve arrastrada a un oscuro mundo de secretos y peligros cuando conoce a Nicolás Winston, un misterioso y adinerado hom...
