Dina

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El invierno ya se había asentado en Jackson. Las ventanas escarchadas, el humo saliendo de las chimeneas, las risas apagadas entre capas gruesas de ropa.

Dina pensaba que lo tenía todo bajo control, su rutina, su gente, su historia con Ellie... hasta que llegó ella.

_____ Febland.

Una joven de mirada firme, piel bronceada por el sol del desierto, cicatrices mal cerradas en los nudillos y una risa que se le escapaba muy rara vez, pero que cuando lo hacía, detenía el tiempo. Venía del sur. Nadie sabía mucho más.

Dina la notó desde el primer día.
Primero por curiosidad, después por inquietud.

Porque no era común que alguien nuevo fuera tan... cercano a Ellie.
Porque Ellie sonreía más desde que _____ estaba cerca.
Y porque Dina no podía dejar de mirar como _____ la miraba a ella cuando creía que nadie se daba cuenta.

La primera vez que hablaron solas fue por accidente.

Había nieve hasta las rodillas, y Dina cargaba una caja de suministros hasta el granero. _____ apareció, silenciosa, ayudándola sin pedir permiso. Una palabra. Otra. Y luego un silencio cómodo, que Dina no recordaba haber tenido con una extraña en mucho tiempo.

— ¿Llevas mucho tiempo con Ellie? — preguntó ____ sin mirarla.

Dina parpadeó.

— ¿Por qué?

— Curiosidad. Ella habla de ti.

— ¿Y tú hablas con ella mucho? — replicó Dina, más rápido de lo que quiso.

____ sonrió apenas.

— Me cae bien, pero no así.

Dina tragó saliva.

— ¿Así como?

— Así como tú la quieres — dijo _____ con voz tranquila, bajando la mirada — No me interesa de esa manera.

La respuesta dejó a Dina sin suelo por un instante. Pero no fue por el alivio. Fue por la forma que ____ la miró justo después. Como si acabara de quitarle un peso para ponerle otro más grande encima.

— Entonces... — murmuró Dina, jugando con los dedos de sus guantes.

— Entonces, no soy una amenaza — dijo ____, acercándose un poco — Al menos no para ella.

La distancia entre ellas se volvió más delgada que el aire.

Desde aquel día, comenzaron a encontrarse con más frecuencia. En las rondas. En la biblioteca. En las cenas comunitarias. Dina no podía evitarlo ni entenderlo, porque nunca había sentido esa clase de atracción por alguien que no intentaba conquistarla, pero aún así la dejaba sin palabras.

Una tarde la vio salir del corral con las botas sucias, las mejillas rojas por el frío y el cabello alborotado por el viento. Febland se acercó a ella con media sonrisa, los ojos entornados.

— ¿Quieres caminar? — preguntó.

— ¿Ahora? Está helando.

— Prometo que no te mato de hipotermia. Solo te muestro el lago congelado.

— ¿Por qué a mí?

_____ se encogió de hombros.

— Porque contigo el silencio no me molesta.

Y eso fue suficiente.

El lago era hermoso. Helado, brillante, casi irreal bajo el cielo anaranjado. Se sentaron sobre una roca cubierta de nieve, las rodillas casi tocándose. Dina le habló de Jesse, de como solía venir con el, de cómo la nieve ya no le parecía tan divertida desde que él ya no estaba.

One Shots (GirlsxTu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora