Carla Roson

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— Estuve llamandote toda la puta noche, ¿donde carajos estabas?

Sabía que por su tono de voz estaba molesto pero mi cabeza dolía bastante como para ponerle atención a los caprichos de mi inútil novio. Tome su mano como lo hacíamos al entrar a las encinas, añadiendo unas sonrisas que mostraban la perfecta pareja que eramos.

— ¿Me vas a responder? Carajo, ____.

— No estoy para tus putos reclamos, Valerio — respondí secamente.

— Soy tu novio, dime donde estabas — su mandíbula estaba tensa y me mordí el labio con una sonrisa.

— ¿En serio quieres saberlo?

— De una puta vez.

Sonreí acercandome a su boca.

— Estaba follando con un wey.

Cerre los ojos cuando estrello su puño en el casillero que estaba atrás de mi pero no borre la sonrisa. Los que pasaban por el pasillo nos miraron sorprendidos, pero lleve mis manos al cuello de el cuando sentí la pesada mirada de Carla.

— Ya sabemos lo que viene, mejor ahorrarlo y seguir pretendiendo la hermosa pareja.

— ¿Y que carajos pretendes que haga? Te estas follando a un wey cada día, no puedo seguir así.

— Más te vale que si — lo mire con sorna, dejándole saber lo mucho que lo estaba detestando — Si no tus papás van a saber que te estas cogiendo a tu prima.

Me aleje de el con un tremendo dolor de cabeza, así eran mis días desde que el imbécil se había atrevido a engañarme y descaradamente se había metido con su prima. Entre a los baños hecha una furia y deje caer mi bolso por instinto, mi día había iniciado de la peor manera que había imaginado. Nada más podía empeorarlo. O eso había pensado antes que cierta rubia entrara al baño con una mueca.

Jo-der.

— No me vengas a joder tu también.

— Ya te dije que no me gusta que te andes paseando con el idiota de Valerio Montesinos pretendiendo ser la parejita del año — siseo molesta.

Sonreí.

— ¿Acaso tu si puedes? Creeme que te he visto con el pobretón ese.

— ¿Samuel? — sonrió y rodé los ojos — No me digas que tu, _____ Benavent, tiene celos.

— Lo que sea, Carla.

Me incline en el lavamanos e ignorando su presencia, empece a delinear mis labios con lipstick hidratante. Mis ojos se desviaron cuando la presencia de la marqués estuvo demasiado cercas de mi cuerpo pero traté de no tomarle importancia, me conocía perfectamente los trucos de Carla Roson.

— ¿Se ha enterado? — susurro.

— No.

— ¿Entonces por que estábais discutiendo en el pasillo?

— Porque Valerio es un posesivo de mierda.

— Todo el mundo ha visto su treatito — alzo una ceja burlona.

— ¿Crees que me interesa? Que poco me conoces, cariño.

— Te conozco perfectamente, ______. Se como te estas sintiendo ahora, anoche tuvimos esta conexión que no hemos podido evitar desde tu llegada y si estoy aquí es porque te quiero, joder.

Las delicadas manos de la marqués me rodearon el cuello y nuestros ojos conectaron en una burbuja de sentimientos pero me aleje cuando su boca iba a buscar la mía.

— No podemos... — susurre con la respiración agitada, Carla mordió su labio.

— Parece ser que aún no entiendes que no existe impedimento para mi... — murmuró — Dejate llevar, ______.

Su manera de mirarme me hizo sentir caliente, la maldita era una experta en manipular a su antojo pero no me había resistido más que en no querer cederle el control del caluroso beso. Carla enredó sus piernas en mi cintura y su falda quedó completamente arriba de su cadera, llevo sus manos hasta la mía cuando quedo sentada en la barra de los lavamanos y deje que me acariciarla como solamente ella podía hacerlo.

Que mujer, pensé.

— La directora viene para acá, más les vale vestirse porque no pienso cubrirlas, queridas — la voz de Lucrecia nos hizo alejarnos, agitadas — Por cierto, bonito culo, ____.

Y reí al ver el gesto de Carla, ambas hacían una grandísima diferencia en mi vida, y aunque no quisiera admitirlo Carla Roson sería una enorme excepción.

One Shots (GirlsxTu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora