Después de haber lanzado su álbum en solitario era la primera vez que se presentaría en un escenario tan grande y con tantas personas escuchándola en vivo, estaba frustrada, irritada y malhumorada.
La emoción de cantar su nuevo álbum, solitario, en Coachella, se fue por la borda desde ayer en la noche, justo cuando las redes sociales se inundaron de unas fotografías donde aparecía ella, tomada de la mano con ese actor surcoreano que la tenía más que harta. Todos hablaban de eso, los medios, los fanáticos e incluso la gente a su alrededor preguntaba sobre la supuesta relación entre la quinta miembro de BlackPink y el famoso actor surcoreano.
Jennie no sabía que era lo que la tenía de pésimo humor, si ver a _____ paseando íntimamente con el actor o que la menor fuera tan descarada.
Ella no debía molestarse, no tenían algo oficial, estaban pero no estaban, solo eso. Y ante los ojos de todos, _____ solo era otra compañera de banda.
No podía reclamar absolutamente nada, esa rabia acumulada en su pecho tenía que resguardarla en profundidad, aunque estuviera enloqueciendo de los celos.
La chica de mirada felina lo recordaba, había dicho mil veces esa frase pero nunca lograba cumplirla. No por qué no quisiera, si no porque no podía.
— Jennie — escuchó a Romeo, amigo y bailarín principal, llamarla, luciendo un poco cansado al igual que los demás — ¿Crees que podamos tomar un descanso?
La chica de ojos gatunos sintió como su corazón se retorcía al darse cuenta que habían estado ensayando durante casi tres horas sin descanso, ella estaba siendo una maldita egoísta que se estaba desquitando con las personas equivocadas.
— Claro — ella murmuró avergonzada — Tómense dos horas de descanso, nos vemos aquí a las dos.
El ensayo había terminado, por ahora, pero Jennie no pensaba marcharse. Observó a su grupo de bailarines alejarse, agotados y sudorosos a las carpas, para después comenzar la práctica. Quería mantener su mente ocupada, necesitaba eliminar su rabia y los celos, ensayando para su presentación en el desierto.
La chica de ojos felinos repetía una secuencia de pasos por quinta vez, sudando más de frustración que de esfuerzo. Movimientos precisos, agresivos, control absoluto, o eso es lo que Jennie intentaba aparentar.
No fue hasta que escuchó una voz a sus espaldas. No necesitó girarse para saber quién era.
— ¿Interrumpo? — la voz de _____, cálida y descarada, inundó el espacio.
Jennie detuvo el movimiento, pero no se volteó. Respiro hondo.
— Es un ensayo privado — respondió seca, sin mirarla aún — Supongo que eso no significa nada para ti.
La menor rio suavemente, acercándose con pasos lentos, seguros.
— Ah, estamos en modo pasivo-agresiva. Extrañaba esto.
La chica de mirada gatuna finalmente se giró, con los brazos cruzados y la mandíbula apretada. Estaba hermosa, incluso furiosa. El top corto le dejaba la piel húmeda expuesta, y su melena oscura le daba esa expresión de "puedo destruirte sin tocarte" que amaba _____.
— No estoy en modo nada — dijo — Solo pensé que estarías demasiado ocupada saliendo con... ¿cómo se llama? El actor ese con cara de comercial barato.
