Sabrina Carpenter

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La fiesta estaba en ese punto en que todos reían demasiado fuerte y nadie miraba el reloj, el jardín estaba lleno de vasos vacíos y esa energía densa de una noche que aún no revela sus intenciones. Lo que había comenzado en una pequeña reunión por el cumpleaños veintitrés de la actriz Jenna Ortega, se había convertido en una escandalosa fiesta repleta de personas.

_____ llevaba un rato jugando con el hielo en su copa, sentada en un sillón con las piernas cruzadas mientras escuchaba vagamente a sus amigos reír.

Más sus ojos estaban fijos al otro lado de la alberca, en una persona.

Mirándola.

Sabrina estaba rodeada de gente, pero su atención no estaba en ninguno de ellos. Sonreía e incluso asentía como si estuviera en la conversación, pero cada cierto tiempo su mirada se desviaba a la chica de ojos azules. Coqueta. Consciente. Peligrosa y descarada.

Esa noche la rubia no es la única que estaba jugando. Como nunca.

Sabrina adoraba eso. Odiaba eso.

Hace unos meses compartían una historia sin nombre, sin forma, sin rumbo. Lo único claro era que ninguna soportaba ver a la otra con otras personas... Más no se atrevían a pedir exclusividad.

Porque eso sería rendirse.

— ¿Puedes ser un poco más disimulada? — escuchó a su amigo, Tom, murmurarle con diversión — ¿Ya me dirás lo que pasa entre ustedes dos?

_____ sonrió.

— ¿Por qué asimilas que sucede algo? Somos simples conocidas — el actor se burló.

— De acuerdo, conocidas o follamigas — ambos rieron — Haz lo que quieras pero ten cuidado. Las cantantes tienen fama de rompecorazones.

Cuidado es todo lo que no estaban teniendo.

— No como los actores.

La dulce rabia le subió al pecho cuando la vio reír con Barry Keoghan. La cantante ladeó la cabeza, exponiendo esos grandes y brillantes ojos verdes. Sabía exactamente lo que hacía. Lo había hecho con ella, muchísimas veces.

Entonces, al momento que sus miradas cruzaron, Sabrina levantó una ceja como si dijera "¿Qué harás al respecto?"

La respuesta fue simple.

____ ignoró olímpicamente a sus amigos y sin pedir permiso, tomó asiento a su lado. Sonrió a todos como si nada, pero su mano ya estaba en el muslo de la ojiverde, descaradamente cerca y lo suficientemente lejos para parecer un simple descuido.

— ¿Te estás divirtiendo? — se inclinó a su oído.

— Bastante — respondió la cantante, girando el rostro con una sonrisa que rozó la mejilla de la actriz — ¿Y tú?

____ sonrió, ladeando su cabeza, con esa malicia que no necesitaba palabras. Su mano subió un poco más.

— ¿Estás provocándome, Sabrina?

— ¿Y si sí?

— Entonces no llores cuando no me detenga.

La guerra de miradas se acabó al momento que Barry hizo un comentario tonto, intentando volver al centro de atención. Sabrina le respondió amablemente pero ni siquiera le prestaba atención, ni a él ni a nadie que no fuera esa atractiva ojiazul.

Ella la observaba como si fuera un cigarro entre sus labios, sabiendo que quemaba pero deseando más caladas.

A los pocos minutos, Sabrina se levanto y se dirigió a la inmensa casa, caminando entre pasillos sin mirar atrás. Sabiendo que ____ la seguiría.

One Shots (GirlsxTu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora