La vio por primera vez en el estacionamiento.
Vestida de negro, gafas oscuras aunque ya era de noche, un cigarro a medio terminar y una sonrisa torcida como si estuviera riéndose del mundo.
_____ Hatman.
Nueva en la escuela.
Nadie sabía de dónde había salido, pero todos la miraban como si hubiera traído el pecado en los bolsillos.
Y a Maddy Pérez no le gustaba compartir atención.
— ¿Quién es esa? — preguntó Cassie, desde el asiento del copiloto.
Maddy entre cerró los ojos.
— Alguien que va aprender rápido con quien no se juega aquí.
Pero no era ira lo que sentía. Era otra cosa. Algo más eléctrico. Como si por primera vez, hubiera otra perra alfa en el corral.
La primera vez que hablaron fue en los baños, obviamente.
_____ estaba frente al espejo, reaplicando gloss con una lentitud que solo las seguras de sí mismas pueden darse el lujo de tener. Maddy entró con su perfume de siempre, su mirada afilada, y un "¿me pasas una toalla?" que en realidad significaba "quiero ver de qué estás hecha."
— Claro, princesa — dijo ____, sin mirarla — Pero no quiero que pienses que esto es una costumbre.
Maddy sonrió.
Ajá. Juguemos.
— No suelo pedir favores. Solo me pareció gracioso que creyeras que ese gloss te queda mejor que a mí.
____ se giró entonces, apoyándose en el lavabo con descaro, cruzando las piernas, sonriendo como si Maddy fuera un desafío divertido.
— No sabía que competíamos, Maddy Pérez.
— Siempre se compite, aunque unas pierdan sin darse cuenta.
Silencio.
Las dos se quedaron mirándose.
Dos espejos enfrentados, dos llamas que no se apagaban.
Y entonces, sin aviso, ____ la beso.
Maddy retrocedió.
No un gesto dulce, no uno torpe.
Fue un beso con dientes, con uñas en la cintura, con el mentón ligeramente levantado como si dijera "te deseo, pero no me perteneces."
Maddy respondió con fuerza, con furia, con ganas. Sus labios chocaron como una pelea disfrazada de beso.
Y cuando se separaron, ambas respiraban agitadas. ____ le mordió el labio inferior.
— Sabía que ibas a morder de vuelta.
Maddy la empujó contra el espejo.
— Y yo sabía que eras peligrosa.
— ¿Y te asusta?
— Me excita.
•
____ Hatman era lo que Maddy más odiaba y más deseaba al mismo tiempo: una chica que no se rendía fácilmente.
Desde que llegó a la escuela, se movía con esa seguridad felina que hacía que todos la miraran.
Pero ____ solo miraba a una.
Y Maddy lo sabía.
— No me mires así — le soltó una tarde en el estacionamiento.
Hatman se apoyó en su auto con una sonrisa lenta.
— ¿Cómo te estoy mirando?
— Como si ya hubieras ganado.
