— ¿Entonces quedamos en la noche? — pregunto Grundy mientras me miraba con una sonrisa.
— A las siete paso por ti.
— Estaré esperando.
— Llegaré puntual — nos sonreímos nuevamente.
Grundy me tomo del cuello con intenciones de besarme pero se alejó rápidamente cuando la puerta del salón fue abierta. Inmediatamente mis ojos conectaron con unos marrones que me miraron maliciosamente, sentí como mi corazón daba un vuelco al verla caminar inocentemente hasta nosotras pero trague secamente tratando de disimular.
Grundy la miro con una mueca y la pelirroja le sonrió falsamente.
— Lamento interrumpir — sus ojos pestañearon con una sonrisa inocente— Pero necesito urgentemente su ayuda, profe.
— Tengo entendido que después del timbre ya no se dan clases — respondió Grundy un poco molesta.
Cheryl sonrió.
— Tiene razón — admitió — Pero como _____ es la mejor profe de aquí, todos deseamos su clase.
Grundy abrió los ojos y mire incómoda a ambas.
— No te preocupes — mire a la mayor — Ve a tu casa y pasaré por ti en la noche.
— Esta bien — esta sonrió acariciando mi mejilla — Te estaré esperando.
Beso la comusira de mis labios peovocadoramente y note que Cheryl rodo los ojos. Grundy me guiño el ojo para luego encaminarse hasta la puerta, dejándome sola con la pelirroja que sonrió cuando se escucho la puerta cerrarse.
— ¿Cual era el problema? — pregunte, sentándome en el escritorio.
— ¿Sabes cual es mi problema? — sonrei cuando escuche la molestia en su voz — Mi puto problema eres tu.
— Cuidado con tus palabras que para eso te doy clases y no serán en vano.
Soltó una risa irónica.
— Eso no me dices cuando me estas cogiendo, profe.
La mire molesta.
— Cheryl, no puedes venir a darme una escena en mi salón — hice una mueca — Cualquiera podía escucharnos.
— Pero no tendríamos problema... — farfullo con una sonrisa traviesa — La maestrita esa se acaba de ir, a esta hora somos las únicas que estamos aquí.
Tense mi mandíbula cuando se sentó en el escritorio, dejando descubiertas sus piernas intencionalmente. Estaba provocandome y lo sabía, sabía perfectamente sus intenciones. Mis ojos se cerraron automaticamente cuando su pie se movió hasta mi entrepierna, acariciando lentamente mi miembro que tuvo reacción inmediata. Tosí levemente, levantándome de golpe.
— ¿A que estas jugando? — la mire molesta — Por si no sabes estoy saliendo con alguien.
Cheryl alzo su ceja.
— ¿Con la maestrita esa? — hizo referencia a Grundy y asentí — Pues déjame decirte que estas perdiendo el tiempo.
— No puedes saber eso.
— Puedo y se porque jamás vas a encontrar a alguien que te haga sentir tan bien como lo hago yo — lamió sus labios.
Mis ojos se distrajeron, haciéndole saber que estaba completamente de acuerdo. Cheryl Blossom era la maldita que me tenía babeando como un bebé, ella sabía el poder que seguía teniendo sobre mi y estaba disfrutando verme rendida ante sus encantos.
La pelirroja me tomo de cuello para acercarme a sus labios rojizos. Mis manos se apoyaron en el escritorio a los lados de sus piernas y cerre los ojos cuando se lengua delineó mi boca sensualmente. Solté un suspiro. Mi entrepierna presionó mi pantalón dolorosamente y finalmente accedí cuando tome sus caderas, pegandola a mi cuerpo para que sintiera la erección que ella había provocado.
Soltó un gemido ahogado.
— Vamos a tener una larga clase — sonrió sensualmente.
— Ni que lo digas.
