Alessandra Ambrosio

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El murmullo constante del backstage era una sinfonía de tacones, risas y destellos. El ensayo para el evento de Victoria's Secret transcurría entre luces doradas, el roce de las alas y el perfume caro que impregnaba el aire. Alessandra Ambrosio caminaba con la naturalidad de quien pertenece a ese mundo, aunque esa tarde, su mente estaba en otro lugar.

En su dedo brillaba una joya imposible de ignorar. Un anillo de platino con un diamante ovalado, tan puro que parecía respirar luz. No era solo una joya: era el símbolo de un amor que aún le costaba asimilar. Cada vez que lo miraba, sentía el pulso acelerado, como si volviera a revivir aquel instante.

Dos semanas.
Habían pasado solo dos semanas desde que _____ Wintour —la heredera del imperio de la moda, la mujer que parecía hecha de mármol y fuego— se había arrodillado frente a ella. Alessandra aún podía oír su voz, suave y firme, diciendo su nombre con esa calma que imponía respeto.

"—Cásate conmigo, Alessandra."

El recuerdo la estremeció.

Las luces del set la devolvieron a la realidad. Frente a los espejos, otras modelos la observaban disimuladamente. Algunas murmuraban entre sonrisas, otras no intentaban esconder la envidia. Después de todo, entrar a la familia Wintour era algo que ninguna pasarela podía otorgar; era entra a la dimensión de poder y elegancia reservada para unos pocos.

— ¿Es verdad que ____ te pidió matrimonio en persona? — preguntó una de las chicas, fingiendo interés casual mientras ajustaba su corsé.

Alessandra sonrió sin apartar la vista del anillo.

— Si — respondió con un tono tranquilo, casi distraído — Lo hizo frente a mi familia.

El silencio que siguió fue elocuente, varias cabezas se giraron.

Porque ____ Wintour no era cualquier mujer. Era la sobrina de la mismísima Ana Wintour, la emperatriz del mundo editorial. Era la heredera de un apellido que abría puertas, cerraba contratos y dictaba lo que era belleza y lo que no. Y ahora, esa mujer perfecta, inalcanzable, estaba comprometida con Alessandra Ambrosio.

El ángel suspiró, dejando que el reflejo del anillo se mezclara con las luces del set. No había día que no se preguntara cómo había ocurrido. Como ____, con su mente estratégica, su mirada fría y su porte impecable, había decidido amarla a ella.

Pero lo había hecho.

Lo recordaba todo: el brillo dorado del atardecer, las copas de champaña en la mesa, la voz de ____ temblando solo un poco cuando pronunció su nombre, y ese instante en que el mundo entero pareció detenerse.

Alessandra sonrió para sí misma.
Porque si algo había aprendido desde que _____ Wintour entró a su vida, era que incluso los corazones más indomables pueden rendirse ante el amor.

Y ____ se había rendido.
Ante ella.

El ensayo terminó más pronto de lo esperado. Las luces del set se apagaron poco a poco, y las modelos comenzaron a marcharse entre risas, envueltas en abrigos largos y perfumes caros. Alessandra se despidió con un gesto amable, aunque su mente ya no estaba ahí.

Afuera, el aire de la noche olía a lluvia recién caída. En la entrada lateral del edificio, una camioneta negra esperaba con el motor encendido. El chofer se apresuró a abrir la puerta trasera, pero no fue él quien la recibió.

Fue ____ Wintour.

Vestía un abrigo largo color marfil, los cabellos rubios recogidos en un moño elegante, y unos ojos azules tan intensos que el cansancio apenas lograba apagar. Aún así, su sola presencia bastaba para robar el aliento.

One Shots (GirlsxTu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora