Cruella De Vil

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— Dame eso — una mueca se asomo en mis labios cuando Horacio quito la cerveza de mis manos.

—  Pero...

— Estaremos en problemas si sigues tomando así — murmuro seriamente el rizado cuando coloco un jugo de naranja enfrente de mi — Toma esto.

— Estan bromeando — incrédula los mire al ver que suspiraron seriamente.

— Lo siento — Jasper sonrío — Sabes que los tres estaríamos en serios problemas si ella se entera que te dejamos tomar.

— Ademas de que aún eres menor de edad — completo Horacio.

— Ella no es mi madre — me cruce de brazos molesta — Tengo veinte años, chicos, puedo hacer lo que se me de la gana.

Una sonrisa divertida se asomo en mis labios. Hacía catorce años que mi vida había coincidido con tres maravillosos niños; Stella, Jasper y Horacio, tres pequeños que se ganaban la vida robando para sobrevivir. Cuando tenía seis años había perdido a mis padres en un robo a mano armada, una noche antes de navidad cuando nos dirigíamos a casa. Un hombre enmascarado les había disparado a sangre fría frente a mis ojos, sin importarle absolutamente nada cuando mi papá se nego a darle nuestras pertenencias. Desde entonces mi vida dío un giro inesperado, dejandome completamente sola y desamparada en un enorme vacío que aún no podía superar. Había sido una horrorosa noche que compartí con mis mejores amigos, cuando me encontraron sollozando desconsoladamente junto a mis padres recien heridos. Y desde ese día me convertí en una pequeña aprendiz, que poco a poco fue mejorando sus habilidades para sobrevivir a toda una larga vida que esperaba.

Eso hasta ahora.

Amaba con locura a aquellos chicos risueños pero la vida que llevaba estaba acabando conmigo lentamente, especialmente por ella. Quería hacer las cosas bien, necesitaba tener una vida normal, necesitaba estar bien emocionalmente y eso era algo que ella no podía ofrecerme, aunque eso implicará no volver ver aquellos ojos verdes nunca jamás.

Suspire.

— Y-yo... — los dos me miraron curiosos cuando mi voz salío temblorosa — Hice esta reunion porque quería dar un anuncio.

— Creí que ibamos a esperar que ella llegara — Horacio fruncio el ceño.

— Supongo que tiene cosas mas importantes que hacer antes que estar aquí — murmure.

Jasper y Horacio intercambiaron miradas.

— Sabes que a veces suele olvidar las cosas y... — negué antes de que el rizado terminara de hablar.

— No tienen que dar excusas por ella.

— _______...

— Esta bien, con que esten ustedes dos, esta bien — sonreí ligeramente y ellos correspondieron.

— Bien zanahoria — Jasper sonrío cuando Horacio despeino mi cabello — Puedes continuar con lo que ibas a decir.

Mi estómago ardio de los nervios. Sabía que en cuanto mencionará mi decisión no habría marcha atrás. Mis ojos se clavaron en mis dedos, intentando calmar los nervios que parecían traicionarme.

Respiré profundamente y cuando supuse que mi ansiedad se había calmado, unos preciosos ojos verdes me miraron fijamente desde la entrada del restaurante, acelerando los latidos de mi corazón. Me quedé estupefacta mirando su maldito rostro sin ningúna imperfección. Largas pestañas adornaban sus preciosos ojos que prometían la galaxia entera, sus detallados labios rosados y su cabello pelirrojo, tapando el blanco y negro que tanto me gustaba. Sin duda alguna era la mujer más hermosa que mis ojos habían visto.

One Shots (GirlsxTu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora