34

250 40 5
                                        

Los pasos de Bambam eran rápidos, casi no hablaba. El enfermero que nos informó se había adelantado, corriendo por los pasillos con la radio apretada en la mano como si le quemara. Yo caminaba detrás, sin saber si estaba temblando de miedo... o de otra cosa, de algo más hondo, como si supiera que nada sería igual después de esto.

Sunoo. Coma inducido. Monitoreo diario. Ritmo controlado. Todo había sido estable.

Hasta hoy. ¿Por qué ahora? ¿Qué hicieron?

¿Fue Koga? ¿Acaso...?

-Bambam-susurré, apurando el paso para caminar a su lado. ¿Él...? ¿K estuvo con él?

-No lo sabemos -respondió sin mirarme -. Las cámaras de ese ala han estado bloqueadas desde hace tres días. Decían que era por mantenimiento del sistema, pero...

-Pero ya no creemos en esas excusas murmuré, casi hastiado. Él asintió, solo una vez, el pasillo estaba en silencio, pero algo lo ensuciaba, una sensación densa, invisible, como si el aire estuviera más pesado, como si lo que nos esperaba detrás de esa puerta fuera... inhumano.

Doblé la esquina con él, y ahí estaba, la puerta gris con marco rojo con las letras UCI. Habían dos guardias al frente, se notaban nerviosos, pude ver que uno estaba con una mordida marcada en el antebrazo, el otro estaba con el taser desenfundado.

-No nos deja acercarnos -dijo uno de ellos al vernos-. Está hablando solo, o... no sé si con alguien. Dice nombres, repite frases, dice que lo dejaron "atrapado".

Bambam asintió, se acercó con cuidado, sus pasos eran firmes pero sigilosos, luego me miró.

-¿Estás listo? -preguntó por lo bajo.

Yo claramente no lo estaba, pero asentí. La verdad era que algo dentro de mí síquería verlo. No a Ddeonu, a Sunoo, quería ver si aún quedaba algo de él en medio de ese caos. Un temblor me recorrió los dedos. Bambam pareció notarlo, porque su mirada se suavizó por un instante.

-Si esto se sale de control, sal corriendo, no lo pienses. ¿Entiendes?

-Si se sale de control, él va a necesitarme... Está asustado-susurré.

Bambam me sostuvo la mirada unos segundos... y finalmente pulsó el código de acceso.

Bip... Bip... Clac.

La cerradura emitió un sonido hueco, y la puerta comenzó a abrirse lentamente, el aire que salió de la sala era caliente, áspero, como si la habitación sangrara. El sonido de la puerta al abrirse fue como un disparo al pecho, un crujido lento, tenso. Y el aire... el aire era denso, caliente, espeso como sudor antiguo. Vi sangre, no mucha, pero la suficiente para saber que alguien había salido herido, las sábanas habían sido arrancadas, la camilla estaba volcada, y en el rincón más oscuro, como una sombra humana deformada, lo vi a él.

Sunoo...

Estaba en cuclillas, respiraba fuerte, por la boca, como un animal, sus uñas estaban sucias, sus labios tenían sangre seca, sus ojos brillaban con una intensidad que no era de este mundo.

-Sunoo... -susurré, avanzando un paso.

Él levantó la cabeza bruscamente, me observó con aquella intensidad perforadora, no era Sunoo, su expresión era completamente distinta. No había confusión, ni ternura, ni miedo. Solo había hambre, rabia, y algo peor: disfrute.

-No digas ese nombre -gruñó, con la voz baja, rota-. Ese no está, ese hijo de perra duerme, yo no.

Me detuve, tragué saliva con dificultad. Sentí a Bambam detrás de mí, también en alerta.

DisordersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora