Me quedé unos segundos más observando el mapa, repasando el camino, escuchando el eco tenue de mi respiración mezclado con los latidos sordos de mi pecho. No podía mostrar dudas, no ahora, mucho menos frente a Jay, el cual se notaba que creía en mi.
Me giré hacia él, que me observaba desde un rincón, jugueteando de nuevo con su encendedor, como si no estuviera al borde de una operación suicida.
-Voy a ir a la zona roja- dije en voz baja pero firme -A liberar a Riki.
Jay ladeó la cabeza, su sonrisa aún danzando en el rostro.
-Vas directo a abrir la caja de Pandora con tus suaves y delicadas manos de princesita Disney -murmuró con sorna -. Estoy casi conmovido.
Gruñí ante su comentario.
-Necesito que tú te quedes aquí -lo interrumpí- Sunghoon sigue inestable, no sabemos cuánto tiempo estará inconsciente ni cómo va a despertar, tiene que haber alguien con él.
Jay alzó una ceja, como si la idea de quedarse en segundo plano no le entusiasmara, pero no protestó.
-¿Y cómo sabré cuándo moverme?- preguntó, estirando las piernas con falsa pereza.
-Cuando escuches la alarma general -respondí -No una puerta, ni una luz. La alarma, sonará en todo el edificio, será tu señal de que Minho está suelto... y de que ustedes deben moverse sin mirar atrás.
Hubo un silencio denso, tenso.
-¿Volverás por nosotros? -preguntó luego de estar callado por unos segundos. Lo miré con pesar.
-Sí, pero demoraré, necesito liberar a los chicos que están en sus habitaciones, por eso prefiero que se adelanten. Si esto no sale bien, al menos sabré que ustedes lograron salir -murmuré lo último con cruda honestidad. Jay se incorporó, y por un instante, su mirada dejó el juego, había algo serio en su expresión, aunque aún envuelto en picardía.
-Entendido, doctor Yang-dijo con voz más baja, sus ojos clavados en los míos -. Pero si no vuelves... ¿puedo besar a Sunghoon para consolarme?
Me tensé notablemente.
-Jay...
-¡Era broma! -rió, levantando las manos.- O tal vez no, dependerá del drama. Anda, ve a visitar al caníbal, yo cuidaré al bello durmiente.
Suspiré con cierta frustración, me tomé unos segundos de calma, luego me acerqué a Sunghoon por última vez, toqué su frente con delicadeza, lo cubrí mejor con la manta, y susurré:
-Resiste un poco más... Solo un poco más, Hoonnie.
Y luego... me giré hacia la oscuridad que me esperaba al otro lado del ala. La zona roja, donde vivía el infierno, donde Riki me estaba esperando... sin saberlo.
Los pasillos estaban en silencio, ese silencio espeso, lento, que solo se siente en los lugares donde el dolor ha vivido demasiado tiempo. Caminaba con paso firme, los dedos aferrando la tarjeta con la que había robado el derecho a abrir puertas prohibidas, el frío del piso traspasaba mis zapatos. Las luces de emergencia lanzaban destellos intermitentes sobre las paredes sucias, el aire olía a encierro... y a algo más oscuro que se avecinaba. La zona roja no estaba lejos, era cuestión de ocupar el ascensor o simplemente subir las escaleras de emergencia, podía hacerlo.
Iba a hacerlo.
Pero justo antes de llegar a la siguiente curva, me detuve, el pensamiento me atravesó como un dardo. ¿Y si Riki no puede moverse? Recordé la última vez que lo ví, seguía viéndose musculoso, pero se notaba más debil, las ataduras habían sido reforzadas, las cadenas electromagnéticas en las muñecas, las inyecciones de sedantes prolongados. Aunque abriera su celda... ¿de qué serviría si apenas podía ponerse de pie? Y peor, si es que lograse liberarlo, ¿Cómo rescataría a Sunoo y a los demás?
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Disorders
FanfictionDonde Jungwon, un joven enfermero encuentra trabajo en un centro psiquiátrico. ... Las cosas no son como crees, toda realidad tiene su dolorosa historia oculta... ▲🔞Advertencia 🔞 •Contenido sexual. •Trastornos mentales. •Sadismo. •Parafílias. ...
