Me levanté con el cuerpo aún temblando, sin soltar por completo a Sunghoon, que seguía aferrado a mi camisa como si fuera su única ancla al presente. Su respiración era irregular, sus ojos abiertos, pero vacíos... como si parte de él aún no hubiera vuelto del todo, me dolía verlo así, me desgarraba. Pero no teníamos tiempo. Volteé hacia Riki, que observaba a la distancia, con esa mirada que no lograba descifrar del todo. ¿Alivio? ¿Culpa?
-Ni-ki -le llamé, con urgencia en la voz, sintiendo la angustia florecer en mi piel-. ¿Hay alguna forma más rápida de sacarlos del aturdimiento?
Él parpadeó lentamente, no respondió de inmediato, se cruzó de brazos, frunció el ceño y negó con la cabeza.
-No hay atajos -murmuró-. Si los forzamos, sus mentes podrían quebrarse, podríamos no recuperarlos nunca.
-P-Piénsalo bien -dije, dando un paso hacia él-. ¡Tiene que haber otra forma! No podemos hacerlo de uno en uno. ¡Esto nos va a consumir a todos!
Él me sostuvo la mirada, tenso, apreté los dientes, mi corazón latía desbocado, pude ver a Nishimura titubear entre sus pensamientos.
-¿Y si los perdemos? -soltó finalmente, su voz más baja, más amarga-. ¿Y si intentamos algo y terminamos por destruirlos?
-¿Y si no hacemos nada y los dejamos morir aquí? -repliqué, con la voz al borde de romperse-. ¡Estamos solos, Ni-ki! ¡No hay nadie más! ¡Solo nosotros! ¡Tienes que recordar algo! Has estado más tiempo en este lugar, has visto cosas que yo no. Por favor... piensa.
El silencio fue absoluto, sentí la angustia crecerme en el pecho, el sudor frío bajando por mi cuello. Los ojos de Riki se cerraron un momento, como si tratara de escarbar en lo más profundo de su mente, y cuando los abrió, había algo diferente en su mirada. Algo... remoto, antiguo.
-Tal vez... -susurró. Mi corazón se detuvo por un segundo.
-¿Qué? -di otro paso-. ¿Qué tal vez?
-Hay un riesgo -dijo sin moverse, sin respirar casi-. Pero podría funcionar.
Y en ese instante... supe que no teníamos otra opción. Riki se quedó callado un momento, lo vi fruncir el ceño, mordiéndose el labio, como si luchara con una idea que no quería decir en voz alta. Mi corazón latía con fuerza, todavía alterado por lo de Sunghoon, que temblaba entre mis brazos, respirando con dificultad, pero ya estaba despierto. Ya estaba aquí, y si lo logré con él, tenía que poder hacerlo con los demás.
-Puede ser peligroso, Jungwon.
Mis ojos se clavaron en los suyos.
-Dímelo -insistí. Riki se agachó frente a un estante metálico escondido detrás de un biombo y sacó una caja polvorienta, oxidada. La abrió con cuidado, revelando dos cascos de metal unidos por cables gruesos y una especie de dispositivo con botones verdes parpadeantes.
-Esto lo usaba Koga -dijo, con una mezcla de rabia y resignación en la voz-. Lo diseñó para entrar en la mente de los pacientes... para descubrir sus traumas más profundos, manipularlos si era
Para "doblarlos", como él decía.
Tragué saliva, sintiendo que el estómago se me encogía.
-¿Sirve para despertar a alguien?
Riki me miró con seriedad.
-En teoría, sí. Podríamos entrar en la mente de uno de ellos, revivir su peor recuerdo y guiarlo fuera. Pero hay un problema... -expresó en un suspiro-. Solo alguien con una mente profundamente empática puede lograrlo. Alguien que no solo vea el dolor ajeno, sino que lo sienta.
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Disorders
FanfictionDonde Jungwon, un joven enfermero encuentra trabajo en un centro psiquiátrico. ... Las cosas no son como crees, toda realidad tiene su dolorosa historia oculta... ▲🔞Advertencia 🔞 •Contenido sexual. •Trastornos mentales. •Sadismo. •Parafílias. ...
