46

315 27 30
                                        

Advertencia 20.000 palabras

.





.



.


.


Me acomodé en la silla frente a Sunoo, intentando proyectar calma aunque por dentro todavía llevaba el eco de lo ocurrido en el comedor. La luz tenue de la habitación caía sobre su rostro, iluminando las pecas que parecían aún más marcadas bajo la palidez de su piel. Sunoo tenía las manos entrelazadas sobre el regazo, apretando y soltando los dedos como si no lograra decidir si quería estar presente o escapar de inmediato.

-No tienes que forzarte a hablar de todo de golpe -dije en voz baja, modulando cada palabra con cuidado. -Podemos ir poco a poco, ¿sí?

Sunoo levantó la vista, sus ojos oscuros brillaban con esa mezcla de desconfianza y vulnerabilidad que me atravesaba cada vez que lo veía así. Tragó saliva y, por un momento, pareció debatirse entre callar o arriesgarse.

-A veces... -empezó, su voz apenas un hilo, -a veces escucho cómo me dicen que no soy suficiente. Que soy un error. Y no es una voz cualquiera, hyung... es Ddeonu. Él siempre aparece cuando más débil estoy.

Sentí un nudo en la garganta, pero mantuve la calma en el rostro.-Ddeonu forma parte de ti, Sunoo respondí suavemente. No es tu enemigo. Es un fragmento que nació del dolor, de lo que no pudiste soportar en el pasado. Sé que puede sentirse aterrador, pero no significa que no puedas aprender a convivir con él.

Sunoo bajó la mirada, sus labios temblaron.

-¿Y si tiene razón? ¿Y si yo de verdad no merezco estar aquí?

Me incliné un poco hacia él, con el corazón latiendo fuerte, eligiendo las palabras con sumo cuidado.

-Sunoo, el simple hecho de que sigas aquí, luchando, demuestra que mereces mucho más de lo que crees. Ddeonu es parte de esa lucha... pero tú eres quien decide qué hacer con ella.

Un silencio pesado llenó la sala, roto solo por la respiración entrecortada de Sunoo.

-No estoy seguro de poder decidir nada...-murmuró, antes de cerrar los ojos con fuerza, como si intentara bloquear el mundo entero.

De pronto, el aire en la sala cambió. Sunoo dejó de temblar y, en un segundo, su postura se volvió más firme. Sus ojos, antes vidriosos, ahora se oscurecieron conuna chispa distinta, casi desafiante, no hizo falta que dijera nada, pues ya sabía que Sunoo ya no se encontraba conmigo.

-No lo presiones tanto, doctor -dijo una voz más grave, más segura, con un acento que no terminaba de encajar con la suavidad de Sunoo-. Él no está preparado para que le metas tanta mierda en la cabeza de golpe.

Respiré hondo, bajando apenas la mirada en un gesto de calma.

-Tienes razón. No fue mi intención forzarlo -dije despacio, con un tono sincero, casi suplicante.- Estoy aprendiendo todavía... y a veces no noto cuando cruzo un límite.

Ddeonu apoyó un codo sobre el brazo de la silla y ladeó la cabeza, evaluándome con esa media sonrisa que resultaba perturbadora por lo distinta a la dulzura de Sunoo.

-Al menos lo reconoces -soltó, como si mis palabras fueran una pequeña victoria para él-. Otros doctores se creen dioses. Tú... bueno, tú todavía no sabes en lo que te estás metiendo.

Asentí lentamente, aceptando la advertencia en lugar de tomarla como una provocación.-Entonces espero que me tengas paciencia. A los dos. Yo también estoy aquí para aprender de ustedes.

DisordersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora