Sentía las manos dormidas, el cuerpo entumecido, como si apenas pudiera habitarlo. Mi mirada seguía fija en Koga, tendido en el suelo, inmóvil, pero ni siquiera así lograba tranquilizarme. Tenía la sensación de que, en cualquier momento, abriría los ojos con esa sonrisa torcida... y volvería a arrebatarme todo.
-Jungwon -La voz de Jay fue suave, pero firme, su tono me sacó lentamente de ese limbo donde mi mente se había refugiado. Parpadeé, girando la cabeza hacia él, estaba agachado a mi lado, con una mano en mi hombro y los ojos escrutándome con intensidad-. ¿Estás bien? -me preguntó, con la mandíbula apretada. ¿Te hizo algo? ¿Te tocó?
La pregunta me heló por dentro, sentí el calor subir por mi cuello, por el simple hecho de imaginar cómo había lucido todo desde afuera. La forma en que me había arrodillado, la cercanía, su mano en mi mentón, sus palabras...
Negué con la cabeza, rápido, casi en automático.
-No... -susurré, apenas con voz-. No me hizo nada, solo... habló, nada más.
Jay frunció el ceño, no me creyó del todo, pero no insistió. En cambio, deslizó su mano por mi brazo hasta tomarme la muñeca, como si necesitara confirmar que yo seguía ahí, que aún era yo.
-Qué alivio -murmuró, soltando una exhalación lenta-. Porque si te hubiera puesto un dedo encima... juro que despierto a ese bastardo solo para volver a dormirlo a golpes -bramó con seriedad.
Intenté sonreír, pero fue un gesto triste, desordenado. Entonces, como si necesitara sacarme de ese pozo en el que me estaba hundiendo, Jay ladeó la cabeza y me miró con ese brillo característico en los ojos, el mismo que usaba cuando quería hacerme sonrojar... o molestarme.
-Aunque... si te ibas a poner de rodillas frente a alguien, pudiste haberme avisado antes -soltó con una sonrisa ladeada, su voz baja, cálida, goteando lujuria contenida-. Yo sí habría sabido aprovechar la vista. Pero según yo, preferiría mejor tenerte de rodillas frente a mi.
Me atraganté con el aire, sintiendo cómo el rubor me trepaba por el cuello como fuego. Lo miré con los ojos muy abiertos, incrédulo, y él solo alzó las cejas, satisfecho por haber logrado su cometido.
-¡J-Jay! -solté, entre avergonzado e indignado, pero mi voz temblaba más de nervios que de molestia.
-¿Qué? -preguntó, encogiéndose de hombros, su sonrisa aún en los labios-. Solo intento animarte un poco... aunque si quieres que deje de hacerlo, solo dilo -añadió, dejando que sus dedos se enredaran brevemente con los míos-. Pero sabes que no soy bueno consolando o siendo amable.
Lo miré, y por un segundo, mi cerebro no supo cómo reaccionar ante sus palabras. Y luego solté una risa suave, quebrada, apenas un soplido... pero era real. Jay sonrió también, esta vez más suave, más honesto.
-Ahí estás... -murmuró-. Volviste, al menos un poco.
Asentí, sintiendo por fin el primer hilo de aire que podía respirar sin que me doliera el pecho.
-Gracias, Jay.
Park soltó una risa baja, nasal, como si las palabras de agradecimiento le parecieran un chiste privado.
-No me agradezcas -dijo de pronto, clavando sus ojos oscuros en los míos, esa intensidad suya que siempre parecía diseccionar más de lo que uno quería mostrar-. No lo hago por preocupación, Wonnie. Lo hago porque me conviene que estés bien, porque si te rompes... yo pierdo.
Sus palabras fueron crudas, sin adornos, pero no había maldad en su tono, solo una honestidad brutal y descarada que era tan propia de él. Me quedé quieto, tratando de procesar esa mezcla rara de protección torcida y egoísmo pulido.
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Disorders
FanfictionDonde Jungwon, un joven enfermero encuentra trabajo en un centro psiquiátrico. ... Las cosas no son como crees, toda realidad tiene su dolorosa historia oculta... ▲🔞Advertencia 🔞 •Contenido sexual. •Trastornos mentales. •Sadismo. •Parafílias. ...
