ESPECIAL [NSFW]

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Aviso: En la historia original hubo una votación para elegir a los chicos quienes aparecerán en este especial ( Ante de empezar, ¿quienes creen que fueron los ganadores?).

*Consideren esto como un final alternativo *guiño guiño*
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Park Sunghoon

La luz tenue del atardecer se filtraba a través de las cortinas raídas de la ventana, tiñendo la habitación con un tono ámbar que hacía que todo pareciera suspendido en el tiempo. Sunghoon estaba sentado frente a mí, con las piernas cruzadas en una pose que intentaba ser casual, pero su cuerpo delataba la tensión: hombros encorvados, dedos tamborileando contra el brazo del sillón, y una mirada que ardía con frustración contenida. Llevaba semanas intentando tratar con la sexopatía de Sungie. Pero por más que intentaba ayudarlo, nada funcionaba.

-Park-comencé con voz calmada, inclinándome ligeramente hacia adelante para captar su atención, pues su posición reflejaba su mal humor-. Hemos hablado de esto antes. Tus impulsos no son invencibles, tienes la capacidad de dominarlos, de redirigir esa energía hacia algo más constructivo, solo recuerda las técnicas que practicamos... la respiración profunda, la visualización, el enfoque en el presente. No se trata de suprimir, sino de canalizar.

Sunghoon me observó, segundos después soltó una risa amarga, corta como un latigazo, y apartó la vista hacia la ventana, donde las hojas de los árboles susurraban con la brisa.

-Canalizar... Claro. Como si fuera tan simple, "doc" -contestó irónico. -Tú no entiendes, cada vez que intento ignorarlo, es como si mi piel se incendiara, como si algo dentro de mí gritara por alivio. Y tú... tú has estado interfiriendo, vigilándome, deteniéndome cuando solo quiero un momento de paz. ¿Por qué no me dejas solo lidiar con esto a mi manera?

Sus palabras colgaban en el aire, cargadas de resentimiento. Sabía a lo que se refería: las interrupciones en sus momentos de soledad, las sesiones que lo obligaban a confrontar el vacío en lugar de ceder a la urgencia. Sunghoon en las últimas semanas había incrementado sus "sesiones de masturbación" de manera casi enfermiza.

Como su supuesto terapeuta, mi rol era guiarlo hacia el autocontrol, no facilitarle escapes temporales que solo profundizaban el ciclo. Pero su negación era un muro que se elevaba cada vez más alto.

-No es paz lo que encuentras en eso, Park-respondí con gentileza, escribiendo unos pequeños apuntes en mi libreta-. Es un bálsamo efímero que te deja más vacío después. Créeme, Sungie, puedes resistir, has mostrado progreso en otras áreas -aludí con un destello de esperanza en mi voz-, en manejar el estrés diario o en abrirte sobre tu pasado... Esto no es diferente, es una cuestión de voluntad y práctica.

Sacudió la cabeza, sus mechones oscuros cayendo sobre su frente en un desorden que acentuaba su atractivo desaliñado.

-Ajá. Progreso, práctica... palabras bonitas para alguien que no vive con esto -gruñó de mal humor, pude percatarme de sus notables ojeras.- Es imposible, Jungwon, mi cuerpo no obedece a la razón, es un traidor que me arrastra una y otra vez. ¿Cómo pretendes que controle algo que me domina desde adentro? Esta mierda que tengo, para mí, es una necesidad, no una elección.

Sus ojos se clavaron en los míos entonces, un desafío brillando en ellos, mezclado con una vulnerabilidad que me conmovió.

Muy bien, Yang Jungwon, creo que es la hora de usar metodos mas... Ortodoxos.

Era el momento de cambiar el enfoque, de pasar de la teoría a la acción. Si no podía convencerlo con palabras, quizás una demostración práctica lo haría. Me levanté despacio, sintiendo el crujido de la madera bajo mis pies, y me acerqué a él, manteniendo una distancia profesional pero lo suficientemente cerca para que sintiera mi presencia.

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