Las paredes parecían más grises camino a la habitación, como si se estuviera oscureciendo poco a poco.
O tal vez era yo.
Con cada paso, algo dentro de mí retrocedía, no quería ir allá, realmente mis ganas de huir me intentaban nublar. Pero mis piernas seguían, el pasillo por el que me encontraba estaba en silencio, demasiado, el ruido blanco era casi perturbador. Como si el aire mismo contuviera la respiración.
Me detuve frente a la puerta, intentando calmar mi mente y alma. Park Jay decía la placa de aquella entrada hacia la habitación. Mis manos temblaban ligeramente por le presión que comenzaba a sentir.
Tranquilo, Jungwon, todo estará bien, no te dejes intimidar, Park es un paciente que ya conoces, manipulador, hostil, desvergonzado y ciertamente impulsivo, no permitas que entre en tu mente.
Tomé aire. Lo solté lento, bajando mis niveles de ansiedad. Toqué dos veces, dos golpes secos y suaves, el toque fue casi inseguro.
-¿Jay? -pregunté luego de unos segundos de silencio, pensando si realmente debía entrar o no.
Me armé de valor, soltando el último suspiro, botando todo rastro de inseguridad. Abrí lentamente la puerta, un escalofrío atravesó mi columna.
Y ahí estaba él.
Sentado en la esquina del cuarto, con las piernas abiertas, los brazos cruzados, y la mirada fija en mí como si estuviera apuntando con un arma invisible. No se levantó, no me saludo, ni siquiera se movió. Solo sonrió. Una sonrisa torcida, sumamente descarada, como si me hubiera estado esperando con hambre, con ansias.
-Vaya, vaya... Qué tenemos aquí, el nuevo perrito de K volvió gruñó, con voz ronca. ¿Qué te trae de nuevo por aquí? ¿Vienes por otra ronda de odio?
No respondí al instante, simplemente lo observé. Su físico seguía imponente, tenso como una trampa. Había cicatrices nuevas en sus brazos. Algunas frescas. Otras... no tanto.
-Solo quiero hablar contigo -dije, avanzando despacio, con cautela-. Saber cómo estás. Revisar tu progreso. Ya sabes, lo que todo terapeuta debe hacer para saber tu bienestar.
Él me miró con una ceja alzada, soltó una carcajada áspera, burlándose de mis palabras.
-"Progreso" -se burló, fingiendo una sonrisa que parecía casi venenosa. ¿De qué, exactamente? ¿De mi tolerancia al encierro? ¿De la mierda que me tiran en las comidas? ¿O de cuánto me la chupan los internos cada vez que intentan medicarme?
Me detuve a medio metro de él. El olor en la habitación era mezcla de sudor, metal y algo más... agrio. Jay me escaneó de pies a cabeza, mirándome con esos ojos de cazador furioso, me analizó completamente, percatándose de cada detalle en mi rostro y cuerpo.
-Ah, sigues con esa carita de culpa, Yang. Como si todo el mundo doliera y tú fueras el único que lo siente, como si sintieras todas mis emociones internas.
Clavó los ojos en los míos, afilados como cuchillas, tragué duro sin poder evitarlo, pude ver cómo su mirada se oscureció con lentitud, tensándome un poco.
-Pero tú no sientes nada, ¿cierto? No cuando nos entregas cada día con el imbécil de Koga, dejando que nos pisoteen, que nos maten lentamente por dentro, tú no sientes eso, ¡por supuesto que no! ¿O sí, Wonnie? -escupió con desdén, cada palabra que soltaba venían a mi como apuñaladas, dolían.
-Y-Yo... Yo solo quiero evitar que los sigan dañando -intenté justificarme, queriendo explicarle que me encontraba en una situación difícil, que por más que quisiera liberarlo, no podía. Al menos no con Koga actuando tan sigilosamente.
ESTÁS LEYENDO
Disorders
FanfictionDonde Jungwon, un joven enfermero encuentra trabajo en un centro psiquiátrico. ... Las cosas no son como crees, toda realidad tiene su dolorosa historia oculta... ▲🔞Advertencia 🔞 •Contenido sexual. •Trastornos mentales. •Sadismo. •Parafílias. ...
