𝟑𝟔

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Yukako admiró con fascinación la vestimenta de el mangaka, mientras que Koichi se sentía orgulloso de sí mismo por su aportación.

Si normalmente Rohan ya lucía bien gracias a su buen gusto para la moda, ahora superaría a cualquier persona que estuviese en la ciudad esa noche.

Llevaba un traje verde sin abotonar. Al final, se había decantado por una camisa blanca, mientras que en el cuello estaba atada una corbata del mismo color que el traje, que además llevaba una bonita impresión de una pluma para dibujar, al igual que la hebilla de su cinturón. Por último, calzaba unos zapatos de vestir italianos que Tonio le había hecho el favor de conseguirles.

— Yo creo que Kairi-sensei se va a quedar maravillada cuando te vea — comentó Yukako.

— Más le vale. Este traje me ha costado lo mismo que si comprara todos mis mangas en un solo golpe — dijo Rohan, terminando de abrocharse los botones de la chaqueta.

— ¡Qué divertido es usted, Rohan-sensei! — exclamó Koichi, antes de darse cuenta de que no había ni un ápice de broma en el rostro del mangaka — Es una broma, ¿no?

— El coche me espera fuera, así que os confío el cuidado de la casa — informó Rohan, dejándoles las llaves a la fémina —. Me quedaré a dormir en un hotel de allí y mañana por la mañana estaré ya aquí. Si necesitáis cualquier cosa me llamáis.

— Entendido. Páselo bien — Yukako se despidió con la mano cuando Kishibe empezó a salir por la puerta, mientras que Hirose seguía mirando confundido al mangaka.

— ¡Pero espere! ¡¿En serio le ha costado tanto el traje?! — cuestionó, antes de que la puerta fuese cerrada.


·····


Rohan miró la ventana todo el camino. El chófer no hacía intentos de entablar una conversación a pesar del largo viaje, así que él tampoco lo hizo.

Lentamente se fueron metiendo en una zona arbolada, apartada de la ciudad, y considerablemente cerca de Morioh. Por lo que tenía entendido la fiesta sería en una gran casa rural que habían preparado para la ocasión.

Por su mente mientras tanto empezaron a llegar las preguntas relacionadas con Kairi. ¿Le habría extrañado? ¿Estaría trabajando en un nuevo manga? ¿Le iba bien la vida sin él? ¿Cómo iría vestida?

Para responder a esa última pregunta, conociéndola, seguramente le habría pedido ayuda a alguna persona, puede que a su primo.

Aunque tuvo que apartar sus pensamientos para volver a centrarse en la carretera. Estaban en un bosque especialmente frondoso, y con la llegada de la noche no podía ver absolutamente nada. Parecía el bosque cliché de una película de terror.

𝓒𝓸𝓵𝓵𝓪𝓫𝓸𝓻𝓪𝓽𝓲𝓸𝓷 | ᴋɪꜱʜɪʙᴇ ʀᴏʜᴀɴ |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora