𝟑𝟗

64 8 1
                                        

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.


Notó el impacto sobre el stand. Sintió como los mecanismos crujían bajo su puño. De su nariz empezó a caer sangre como si se la hubiesen partido, pero el hombre no reaccionó hasta que no apreció cómo su puño escocía bajo la tinta que había caído en las heridas formadas.

Ya no había flecha, solo un montón de tinta.

— ¿De verdad pensabas que te iba a dejar ganar sin más? — cuestionó la voz de Kairi.

Se dio la vuelta, confuso, y vio como la mujer se levantaba con torpeza.

— Deja en paz la memoria de mi abuela. Ella no merece volver a ser molestada. Lo dio todo en vida, y por eso ahora debe descansar en paz — dijo. Sus palabras firmes calaron en el editor. Estaba seguro que en aquella línea temporal y en la anterior la mangaka había tenido un mal final con su abuela — Es cierto que no tuvimos el mejor final, pero aun así, no quiero cambiar los recuerdos que tuve con ella. Incluso los recuerdos tristes y las decisiones de las que me arrepiento todos los días, creo que me han hecho ser la que soy hoy, y si cambian, da igual que sea el mismo cuerpo y el mismo ADN, no seré yo.

Con sutileza, la frente de Kairi se abrió como si fueran las hojas de un libro, apenas unos segundos, mostrando un par de párrafos escritos a mano.


·····


— Kairi, cariño... — habló la abuela de la aludida, tocando suavemente la puerta de su cuarto. Kairi no contestó, avergonzada por las palabras que le había gritado un par de horas antes — Sé que no querías decir eso. Estabas estresada y agobiada, y hablaste sin pensar. No estoy enfadada, todos cometemos errores. Yo también actué sin pensar, lo siento... — no había respuesta del otro lado de la puerta, así que la anciana apoyó suavemente la frente contra la madera — Cuando quieras hablar, estaré aquí. Siempre voy a estar aquí para ti, ¿vale? Eres mi nieta, y, pase lo que pase, siempre te voy a querer.

El silencio inundó el pequeño piso, y la anciana empezó a alejarse de la puerta, cuando esta se abrió ligeramente, apenas una grieta.

— Yo también te quiero, abu. — dijo la joven Kairi, con la voz rota de tanto llorar.


·····


— Idiota... ¡Idiota! — gritó Jinkan. Su rostro calmado se transformó en el de un perro rabioso — ¡Te voy a matar!

— No, yo te voy a matar. Te recuerdo que tengo una revancha contigo — respondió ella. Una sonrisa tranquila estaba dibujada en su rostro, lo que le sacó más de quicio al editor.

— ¡No puedes ganar! ¡No tienes tinta!

— Ni tú tienes viajes en el tiempo. Estamos en igualdad de condiciones.

𝓒𝓸𝓵𝓵𝓪𝓫𝓸𝓻𝓪𝓽𝓲𝓸𝓷 | ᴋɪꜱʜɪʙᴇ ʀᴏʜᴀɴ |Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora