La historia de su familia es...
Rubius no encuentra las palabras para explicar con certeza a su familia. Cuando era pequeño creía que la historia de amor de sus padres era algo que anhelaba tener, un amor que no importa quien se oponga, siempre encontrará el camino hacia sus brazos. Que podría alzar la cabeza con orgullo y sin medida ante el mundo, pero que en el atardecer murmullos amorosos y abrazos cálidos podían escucharse, que se podía sentir.
La realidad es más complicada que eso, porque su familia no eran solos sus padres y su hermana. También estaban todas esas personas que se dejaron atrás. Una madre, tíos y tías, primos, primas, abuelos.
Aunque el rechazo que sienten hacia él es tan grande como la traición por la que nació, eso no impide que Rubius los recuerde con el debido respeto. Que vea las decisiones y consecuencias, Rubius representa muchas cosas para esa familia que lo rechaza. Una traición, una decisión, un ejemplo.
Está seguro que si le contara a sus amigos sobre su familia ellos le dirían que la familia es un árbol que podría podar, que podría cortar y olvidar. Sin embargo, Rubius no fue hecho para olvidar, — aunque es muy amigo de la negación cuando se trata de su vida. — del olvido se crearon guerras.
Las personas se olvidaron que los híbridos también son humanos.
Rubius tomó todo el pasado para crear su futuro en Karmaland, un futuro próspero que incluía a tantos híbridos como fuese posible. Lo está logrando — con mucho éxito, cabe destacar. — No es la primera vez que lo dice, E. Karmaland tiene sus maneras para destapar botellas que pensaba que ya estaban cerradas.
— ¿Cual es tu plan? — preguntó Diáz mirándolo fijamente, las carpetas de informes a su lado, la taza de café exageradamente azucarada en sus labios. No hizo ningún comentario sobre lo que vio.
— Por ahora concentrémonos en encontrar tanta información sobre los Dioses como sea posible, la religión tiene templos antiguos con bastante lugares ocultos. — decidió Rubius cruzándose de brazos. — Aunque me gustaría exorcizar a los que faltan, la cantidad de guardias por las calles no disminuyó en lo absoluto.
— Tienen soldados haciendo rotaciones cada 4 horas y cada uno está armado con diamante. — mencionó Vegetta, se le ve inquieto, tras deliberar unos segundo volvio a hablar. — Cuando me metí en la mansión de mi contraparte encontré algunas cosas que deberían saber.
Que.
— ¿En dónde te metiste? — preguntó Diáz bajando de golpe su taza y Rubius quiere gritar la misma pregunta.
Parpadeando estúpidamente bajo el antifaz Rubius tuvo que admitir a sí mismo que tenía sentido, aunque le deje un mal sabor de boca. Vegetta puede ser impulsivo cuando se trata de su intuición, acostumbrado a tomar las decisiones y siendo de los primeros en entrar en acción. En cualquier otra misión lo dejaría pasar, es Vegetta.
Sin embargo, están en E. Karmaland y este pueblo representan otro nivel de peligro. Aun así no esquivó la mirada de Vegg cuando este giro a verlo pero si apretó sus labios en un línea fija que le dijo todo a su pareja. Pudo ver enseguida el ligero pánico en sus ojos.
— Ese no es el punto. — respondió Vegeta agitando una de sus manos en un gesto vago, se aclaró la garganta. — encontré la razón por la que él está obsesionado con, bueno, la versión de Rubius de este mundo.
Silencio.
El silencio que siguió tras esas palabras fue impresionante, el asombro los dejó mudos a todos. Vio a Fargan y Alexby mirarse confundidos, sin entender porque esa información es tan relevante.
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Side to side || Ruwigetta. ||
أدب الهواةRubius pasó menos de una semana en este lugar y ya quiere volverse. Ser cura tiene sus malos momentos ¿Porque tuvo que aceptar la misión de Merlón? Irse a otro universo donde todo lo que conoce es al revés y sin compañía, hace que se cuestione su d...
