Abro la boca varias veces con la intención de hablar, pero no salen más que sílabas sin sentido.
-¿Por qué no vemos una película?
Qué genial. Lo único que puedo articular, y es una estupidez.
-Emma, te he hecho una pregunta-sonríe Austin, quien parece tomar esto con calma.
Supongo que yo también debería hacerlo, ¿no? Puedo haberme imaginado con total libertad que todo fue a causa del perfume, ya que "ambas usamos el mismo". Sí, claro que puedo.
Sin embargo, vaya que debo de contar con imaginación como para que se me ocurra esa entre tantas opciones, y todavía tenga la suerte de estar en lo correcto. Espero que él no le de tantas vueltas al asunto.
-Bueno, es solo una suposición. Tú estabas borracho, ambas usamos el mismo perfume, ¿quién no se dejaría llevar?-pregunto a la vez que me expreso con ayuda de mis manos.
-Y fue exactamente lo que sucedió-exclama sorprendido.
-Era fácil de imaginar-me excuso, bajando la cabeza para evitar que mi rostro me delate.
Como no se qué más agregar a la conversación, toso para aclararme la garganta mientras se me ocurre una forma de cambiar de tema.
-¿Quieres que te prepare un té? Conozco uno que hacía mi abuela que es muy bueno para la resaca. Solía preparárselo a mi abuelo cuando éste llegaba del bar.
-En otra oportunidad te diría que no, ya que no puedo ver el té ni en pintura. Pero con el dolor de cabeza que tengo, acepto encantado cualquier brebaje que me lo quite.
-Enseguida regreso-contesto feliz de haber encontrado cómo escapar.
Recorro el pasillo que comunica la sala con la cocina, y una vez en esta, pongo agua a calentar en la caldera.
Busco en los estantes tomillo, miel y limón (del cual extraigo jugo), y agrego un poco de cada uno a la taza. Dejo todo en su lugar y en cuanto escucho el silbido de la caldera, corro a apagar la hornilla.
Vuelco el agua hirviendo sobre el contenido que ya tenía y revuelvo con una cuchara. Para finalizar, saco de mi cartera el ingrediente infaltable; chocolate. Sí, suena asqueroso, pero al menos a mi abuela nunca le falló.
Corto un pequeño trozo, el cual mezclo con lo demás hasta que se disuelve, y guardo el resto nuevamente en su sitio.
-Aquí tienes-le alcanzo en cuanto vuelvo al living.
-¿Ya te vas?-pregunta al ver que recojo mis cosas.
-Sí-confirmo sonriendo.
-¿Por qué no te quedas a comer? No hay nada de comida pero, podemos encargar algo...
Me encantaría almorzar algún día con él, los dos juntos, o bien pasar una tarde entera sin tener que escabullirme. Pero no es posible. No siendo Emma.
-Otro día será-miento-. Tengo cosas que hacer.
Le doy un beso y me dirijo a la puerta en cuanto escucho su voz.
-¡Emma! Gracias.
-Ah, no es nada, ¡lo he preparado en dos minutos!
-No, no hablaba del té. Es decir, también te lo agradezco, pero me refería a tu forma de actuar hoy. Gracias por comprenderme, y no enojarte por lo sucedido. Me pongo en tu lugar y sinceramente, yo no podría soportarlo.
Maldita sea. ¿Por qué siempre que lo engaño cree que soy la mejor persona del mundo? Y lo peor de todo es que me lo hace saber, casi pareciera adrede, para atormentarme aún más la conciencia.
-Creeme, tú reaccionarías mucho mejor que yo-le hago saber, antes de marcharme.
A la tarde del otro día, me encuentro saliendo de clases junto con Mike.
-Entonces... ¿Austin te besó a ti?-pregunta confuso.
-¡Sí! Y eso no es todo, ¡no te he contado aún lo que luego me ha dicho que sintió!-exclamo eufórica, pero me detengo al ver el rostro de desagrado de mi amigo-. Hey, ¿no te alegras por mí?
-Para serte sincero, no. Sé muy bien que tarde o temprano, ese chico va a terminar lastimándote, y mucho.
No debí de contarle nada de la cita. Ni siquiera debí de tocar el tema; ya sabía desde antes la opinión que tiene Mike sobre Austin, y fui una tonta si pensé que ésta podría cambiar fugazmente.
Comprendo que no le caiga nada bien y tenga su propia forma de pensar, pero no tiene por qué pincharme el globo cada vez que hablo entusiasta de él.
Creo que se ha percatado de mi cambio de humor repentino, porque agrega:
-Lo siento, no es mi intención arruinar tus ilusiones, pero justamente me molesta que este tipo te invente un mundo de fantasía que probablemente, no vaya más allá de Emma.
-¡Y lo entiendo! Pero en todo caso, no es él quien me ilusiona; soy yo misma. Y discúlpame, fue un error creer que podrías al menos dejar tu mala imagen de Austin a un lado por un día, y ponerte feliz por mí-suelto acelerando el paso.
-Espera... ¿Sabes qué? Tienes razón. Se supone que soy tu amigo, y debo apoyarte, no enviarte pensamientos negativos todo el tiempo. Pero es que... conozco a este chico, al igual que sus juegos, y nunca traen nada bueno. No quiero que seas una de sus víctimas.
Cuando menos me lo espero, estoy acariciándole la mejilla en intento de consuelo. No comprendo de dónde sale esta necesidad de demostrarle a las personas que todo está bien, aunque minutos antes, me hayan hecho pasar un feo momento. Supongo que no logro estar enojada por mucho tiempo con las personas que quiero, y tiendo a intentar solucionar las cosas lo más rápido posible, aunque la culpa no sea mía.
-Ten por seguro que no lo soy. Él me quiere, aunque la situación sea difícil puesto que a quien ve es a Emma. No me lastimará.
Me grabo esas palabras en mi mente. No me lastimara. ¿Cómo puedo saberlo? Al fin y al cabo, soy yo la que vive clavándole espinas por todas partes con mis mentiras. Espinas que aunque por ahora no siente, sí que lo herirán y mucho cuando se entere de la gran verdad. Será como si todas fueran al mismo tiempo directo a su corazón, y lo perforaran por completo. Así lo siento yo.
Y no solo él saldrá lastimado. Yo también. Su dolor y su rechazo serán el peor castigo. Pero yo misma me lo he buscado.
Es por eso, que tengo que evitar cuanto antes todo este sufrimiento; tengo que decirle que Emma no existe, que no es más que un engaño que he utilizado para acercarme a él y enamorarlo. Bien, no ha sido así, pero intento pensarlo como él lo hará. Y dudo que sea distinto.
-¿Cómo lo sabes?-me hace volver en sí Mike, que por lo visto, parece haber leído mi mente.
-No lo sé. Pero después de todo, yo también lo lastimo mintiéndole todos los días.
Creo que ha quedado conforme con mi respuesta, o al menos no da señales de lo contrario.
Por mi parte, en cuanto cada uno se va por su lado, no puedo evitar quedarme sumergida en mi mundo, pensando cómo haré para confesarme ante Austin. Tengo que encontrar la manera más adecuada, y debe ser pronto, antes de que el destino me juegue una mala pasada y termine enterándose por otro lado.
Aunque, ¡vamos! Nadie más que Amalia y Mike saben mi secreto, y confío en ellos plenamente. ¿Cómo podría enterarse Austin, si no es por mí? Es imposible. ¿O no?
De todas formas, tengo que decírselo. Y tendrá que ser esta semana. No puedo prolongarlo por más tiempo.
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P.D: Les agradecería mucho que visitaran mi nueva novela "Eiber". No se si lo he dicho antes, pero me gusta mucho escribir diferentes géneros, y en este caso, se trata de capítulos cortos con mucho sentimiento inyectado. Espero sea de su agrado.
-Mike y Fiorella en la imagen multimedia-
Joha
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Quiero ser otra
Fiksi RemajaTodos tenemos algún complejo en esta vida, algo que querríamos cambiar a costa de cualquier sacrificio. Fiorella no es la excepción. Toda su vida le hicieron creer que no era bonita, y su autoestima se vio afectada por ello. Sin embargo, en su coraz...
