Capítulo 16

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¿En qué momento desee ser Emma? Pensé que siendo ella podría ser feliz, podría conquistar a Austin y una vez se enterase de la verdad, me querría por lo que soy. Hoy, con lo que me ha dicho, queda muy claro lo equivocada que estaba. Tal vez la solución a todo esto sea arrancarme este collar, volver a mi vida normal... Y eso es lo que pienso hacer para acabar con todo esto.

-¡No!-oigo a alguien gritar.

Dejo de caminar, con ambas manos a punto de romper el objeto que me permite ser Emma, y miro al frente. No puede ser. ¡Es la mujer en la venta de garaje! Corro a toda prisa hacia donde se encuentra, sin comprender cómo puede aparecer y desaparecer tan fácilmente.

-¡No lo hagas!-vuelve a ordenarme.

-¿Es usted? ¿Por qué despareció ese día? Necesito que me explique.

-Si, soy yo, y te juro que si rompes ese collar, quedarás transformada en Emma, para siempre.

-¿Me está diciendo que...?-pregunto sin comprender sus palabras.

-Cuando te di el collar, te advertí que no había vuelta atrás. ¿Por qué quieres dejar de ser esa chica tan hermosa que tú misma has creado?

-Austin. Yo creí que él podía enamorarse de mi, de Fiorella, pero no es así. Solo le gusta Emma.

-Mira, la razón por la cual pediste ser esa chica, es tu felicidad, y el amor viene incluido en esta. ¿Qué más da si la quiere a Emma? Esto no durará por siempre, ¡disfrútalo mientras dure!-exclama sonriendo.

-¿Entonces no hay forma de dejar de ser Emma?

-En este momento no, pero algún día dejaras de serlo. Solo puedo decirte que vienen muchas pruebas para ti; estas lograran hacerte pensar que has perdido todo, pero debes superarlas.

-¿Qué? ¿Cómo? ¿Pruebas?-digo atemorizada.

-Debes creer en ti misma, es el único consejo que puedo darte. ¡Ah! Casi lo olvido. Pase lo que pase, nunca te quites el collar, ¡y no se te ocurra romperlo!-me recuerda.

-De acuerdo-contesto, aunque en realidad no lo estoy para nada.

Me da la señal de que debo marcharme, a la cual obedezco, marchándome tal y como la última vez.

 ¿Será cierto todo lo que me dijo? ¿Será cierto que si rompo el collar quedaré transformada en Emma para siempre? ¿O solo lo hace para protegerse a si misma? Tal vez si rompo el collar algo malo le pase, y solo quiere engañarme. No, no lo creo. ¿Para qué se lo daría a una extraña si así fuese? Y si vamos al caso y ella tiene razón, ¿por qué no lo rompo de una vez para transformarme en Emma? Así Austin nunca se enteraría de la verdad, y podría ser feliz no solo por él, sino por todo lo bueno que me traería ser hermosa las veinticuatro horas del día, no solo en la mañana. Y la respuesta la puedo dar yo misma; la simple razón por la cual no lo hago, es que en el fondo, me quiero un poquito a mi misma, y no quiero que Fiorella se esfume para nunca más volver. Además no me gustaría nada vivir en una realidad inventada, sería deshonesto para todos.

Al otro día...


-¡Emma! ¡Hola!-me para un chico cuando acabo de entrar al colegio.

-Hola... ¿Cómo sabes mi nombre?-le pregunto, tratando de adivinar de quién se trata sin éxito.

-Bueno, estoy en otra clase, pero todos hablan de ti en el colegio. Dicen que sales con el ex de Karla, ¿eso es cierto?

-Yo... ¿Quién eres?-evito contestar.

No quiero pensar en Austin, por más que se que debo hablar con él. No en este momento.

-Discúlpame, soy Liam Holton-responde.

-Bien, supongo que ya me conoces...-digo resignada.

-¡Claro que si! ¿Y bien?

-No, no salgo con él. Y no quiero ofenderte, pero no te conozco por lo que no me encuentro cómoda hablando sobre temas personales contigo, ¿si?

-Eso tiene solución; ¡te invito a almorzar!-suelta con una sonrisa de oreja a oreja que me incomoda bastante.

-Lo lamento, pero no puedo. A esa hora debo irme a casa.

-¡Espera! He oído que ha faltado uno de tus profesores, por lo que tendrás un tiempo libre, ¡podemos ir a tomar un jugo!

Por lo visto este chico no va a darse por vencido, y realmente me da pena decirle que no luego de saber que conoce mucho sobre mi mientras que yo de él nada. Aceptare. Después de todo, ¿qué tiene de malo? Es solo un jugo y listo. Luego volveré a mi rutina diaria y se acabó.

-Bien, iré. ¿Tu profesor también ha faltado?-dudo.

-Pues no, pero para que veas, que no me importa con tal de ir contigo.

-No, no me gustaría que por mi culpa te sancionaran-me redacto.

-¡Tranquila! Tengo todo bajo control-grita corriendo a su clase.

Me gustaría saber qué concepto de "todo bajo control" tiene en su mente, pero solo me queda confiar y esperar a que suceda lo que deba suceder.

Faltan 15 minutos para comenzar las clases por lo cual tomo camino al salón, pero para mi sorpresa, al doblar en la esquina me choco con Austin. ¡Que suerte la mía! Se supone que están por comenzar las clases, ¿qué hace yendo hacia el lado contrario? ¿Y justo cuando yo vengo por aquí? Si esto no es destino, es maldición. Intento seguir caminando, disimulando y creyendo no haberlo visto, pero él no es ningún tonto.

-¿Ahora pretendes ignorarme?-adivina, dándome vuelta con tal solo agarrar mi brazo.

-No lo hagas más complicado, por favor-suplico.

-¿Yo lo hago complicado? Tú terminaste conmigo sin razón alguna ¿y yo debo aceptarlo? No, eso es absurdo. Merezco una explicación, ¿no crees?

-Lo único que puedo decirte, es que pensé que eras distinto.

-¿Distin...?-suspira antes de continuar-. ¿De qué hablas Emma?

-A ti no te importa más que andar con chicas guapas, olvidando por completo que estas pueden tener sentimientos, ¿pero tú que puedes saber de eso, si lo úni...?

-¿Eso piensas de mi?-me interrumpe

-Eso es lo que tú hiciste que pensara-me defiendo.

-Ayer te dije todo lo que veo en ti, más allá del físico, ¿qué más quieres?

-Que veas, que veas más allá del rostro o cuerpo de una persona. Que dejes de ver con los ojos y comiences a hacerlo con el corazón. Ten en cuenta esto, cuando llegue otra persona a tu vida. Observa cómo es su forma de ser, y deja de lado su apariencia-le pido.

-Tal vez en parte tengas razón, pero ¿vale la pena dejar de lado nuestro amor para enseñarme esto?

-Austin, no me entiendes, no puedes entenderme.

-¡Pues que coincidencia! Porque tú a mi tampoco.

Me deja sola en medio del pasillo, viendo como se aleja cada vez más de mí. Y no solo físicamente.

Dos horas más tarde voy a la cafetería a encontrarme con Liam, aunque no tengo ganas de absolutamente nada. En cuanto llego vuelve a saludarme y pide dos jugos de fruta. Comienza a hablarme sobre lo mucho que le interesan los animales y cuánto le gustaría crear un hogar para ellos en unos años, lo cual por más humanitario que sea, no logra robar mi atención más de dos segundos.

De pronto, mi celular comienza a vibrar y lo saco de mi bolso para leer el nuevo mensaje que se encuentra en mi casilla:

De: Mike

"¿Cómo va todo, Fiorella? Si no estas ocupada, me gustaría verte en la cafetería del colegio. Estaré allí en 10 minutos, ¿puedes ir?"

Parece que hoy estaré muy solicitada, además de problemática.

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¡Hola! Disculpen por la demora, ¡aquí está el capítulo! Austin en la imagen multimedia, ¡gracias por leer la novela y por los 10.000 reads!

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