Su mirada se torna sombría, y termino bajando la mía, ya que se me hace imposible continuar mirándolo a los ojos. No me siento con ningún derecho de hacerlo, no luego de haberle soltado la verdad de esta manera tan brusca, así sin más.
Debe de sentir que un balde de agua helada ha sido vertido sobre él, del modo más cruel posible, y su contenido aún corre por su cuerpo, enfriándole la sangre.
No tengo idea de donde he sacado el coraje para confesarle todo, pero me hubiese gustado que éste no se esfumase segundos después de haberlo hecho. Si estuviese aún aquí conmigo, el incómodo silencio no se hubiera hecho presente, y podría al menos haberle explicado cómo se dieron las cosas.
Sus cálidos ojos azulados se convirtieron en penetrantes bolas azul oscuro, y ésta no es más que una prueba de lo que está por venir. En este instante me arrepiento, pero sé que revelarle el secreto ha sido lo mejor.
Me odiará, no querrá verme ni en pintura, sufrirá, extrañará a Emma, deseará nunca haberme conocido, se detestará a él mismo por haberse enamorado de una ilusión, querrá golpearse por haber sido tan idiota, se sentirá destrozado. Y yo seré la única culpable.
Inundo mi mente con ideas negativas, y no dejo de imaginar cómo será todo a partir de ahora. Cómo será mi nueva vida. Sí, porque si Austin sale de mi mundo, éste cambiará por completo; dejará de ser el que tanto amo, para convertirse en uno nuevo, al cual dudo mucho algún día logre acostumbrarme.
Estas son las consecuencias de ser sincera por primera vez, y debo hacerme cargo de ello, o al menos intentarlo.
Comprendo que acaba de escuchar algo que no esperaba, algo que cambia su perspectiva, y que le llevará tiempo asimilarlo, pero si no toma la palabra pronto, mi cabeza estallará ante tanta angustia, nervios e intriga.
Necesito saber cómo reaccionará, cuáles serán sus palabras, qué siente, cómo responderá a la situación, si estará bien o le costará recomponerse... ¡vamos! Vaya pregunta la mía. Por supuesto que le costará, y mucho. Ni siquiera pienso coherentemente en estos momentos, pero es que lo único que quiero es escuchar su voz, y sacarme todas las dudas que me carcomen por dentro.
De pronto, algo me saca de mis profundos pensamientos. Es él. Me ha hablado. Trato de recordar qué ha dicho, pues mi inmersión no me ha permitido captarlo del todo. Cuando lo logro, toda expectativa que antes tenía se desmorona por completo.
—Estás loca.
¿Acaso he escuchado bien?
Que esas dos palabras hayan sido emitidas por él, en este momento, luego de haber sido capaz de destapar la mentira, basta para que un inmenso dolor comience a nacer en mi pecho.
— ¡Estás completamente loca!—continúa, señalando su cabeza con ambas manos.
Intento hablar, pero de mi boca no salen más que balbuceos sin sentido, producto de la tensión que me invade.
Luego de un par de intentos, logro emitir algo un poco más coherente.
—Es la ver-verdad...—articulo.
La vista se me empaña y cada segundo que pasa me siento peor.
— ¿Tan estúpido me has creído, como para caer en esto? ¡Por favor, dime que es una broma de mal gusto!
—Ojala... ojala lo fuese... pero no—vuelvo a hablar, con el mismo nudo en la garganta, pero un poco más desatado.
Sin embargo, las lágrimas caen sin ayuda, una tras otra, haciéndome sentir igual de mal.
ESTÁS LEYENDO
Quiero ser otra
Teen FictionTodos tenemos algún complejo en esta vida, algo que querríamos cambiar a costa de cualquier sacrificio. Fiorella no es la excepción. Toda su vida le hicieron creer que no era bonita, y su autoestima se vio afectada por ello. Sin embargo, en su coraz...
