Capítulo 11

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11 de octubre del 2009

Me desperté bastante animada, que el director me hubiese quitado el castigo, hacía que todo pareciese mejor.
Así que cuando Jenn vino a recogerme no pude evitar sonreír.
- Caramba, Elisabeth Woods con una sonrisa de oreja a oreja, quien lo diría.
- Sí, digamos que ayer el director me quitó el castigo y hoy es la última tarde que voy a quitar chicles.
Ya me había encargado de poner a Jenn al corriente de mi situación con el director y la profesora Halloway.
- Pues me alegro mucho Lis, ¿ves?, no todo es tan malo como parece.
Llegamos en seguida y aunque recordé que tenía literatura a primera, no se me quitó la sonrisa.
Pero había hablado muy rápido, ya que cuando llegué a clase vi a Jason sentado en el sitio de al lado, lo cual me puso bastante nerviosa. Me dirigí a mi asiento intentando estar tranquila, debía tratarse de un error.
- Creo que te has equivocado de sitio - le dije con toda la calma que fui capaz.
- Pues la verdad es que no.
- Regina está sentada delante, se pondrá celosa si sabe que te sientas a mi lado - dije intentado que mi excusa funcionara.
- Regina y yo ya no somos nada, con lo cual sentarme a su lado sería muy incómodo.
- Seguro que lo arregláis.
- Pero es que yo no quiero arreglarlo - me dijo sonriendo - por favor, déjame sentarme aquí, prometo hacer como que soy invisible, no te enterarás de que estoy a tu lado.
Iba a decirle que no, pero gracias a que había hablado con el director me había librado de un mes haciendo a saber que cosas.
- Bueno está bien, pero nos ignoraremos mutuamente, ya me he metido en suficientes problemas por tu culpa.
- Oye no se si sabes que ayer yo...
- QUÉ HACES AHÍ SENTADO - gritó Regina al entrar en clase.
- He decidido que un cambio de sitio nos vendría bien a ambos - le dijo como si nada.
- NO PUEDES HACERME ESTO
- Señorita Park, para gritar así debería ir a un partido de fútbol, debe de ser una animadora empedernida, pero estamos en clase, así que diríjase a su sitio y no quiero oir su voz más - dijo la señora Halloway entrando en el aula de repente.
Ella fue hacia su sitio hablando por lo bajo.
- Si llego a saber que esa chica está tan loca, no me hubiera acercado a ella, tanto maquillaje debe de nublarle el sentido - soltó Jason de repente - Oh mierda, te he hablado, no volverá a pasar de verdad.
A continuación sacó su libreta y empezó a escribir los apuntes que la profesora dictaba. Yo no pude evitar la sonrisa que se me plasmó en la cara y que intenté esconder, bajando la cabeza y mirando el libro de literatura como si fuera la cosa más interesante del mundo.

La mañana pasó rápidamente, tanto que sin pensarlo ya estaba llendo hacia el armario del conseje acompañada por este, para hacer la tarea que me mandase.
- Bien, hoy es el entrenamiento del equipo de fútbol, por lo que los baños deben relucir, no queremos que nuestros chicos vayan y se encuentren todo hecho una porquería, debes limpiarlos antes de que acaben de entrenar.
- Me está diciendo que tengo que limpiar los baños de los chicos.
- Si exactamente, buena suerte señorita Woods, ahí tiene todo lo que necesita.
Es el último día, es el último dia, es el último día.
Con ese pensamiento, fui hasta el baño de los chicos cargada de productos de limpieza.
Mientras fregaba el suelo, tres chicos del tamaño de un mastodonte entraron dando voces.
- Bueno, bueno, bueno, mira a quien tenemos aquí, a la rarita Woods - dijo uno de ellos
- Vamos, dejadme en paz.
- Pero si estás limpiado nuestro baño, por fin haces algo de utilidad, limpiar el suelo que pisamos - dijo otro.
Yo estaba empezando a cabrearme y tuve que apretar el mango de la fregona para no darles con ella.
- Yo tengo verdadera curiosidad de ver que escondes debajo de esas sudaderas que te pones siempre - dijo el tercero, acercándose.
- Aléjate de mi - dije dando un paso hacia atrás.
- Uy pero si yo sólo quiero jugar un poco - dijo acorralándome contra la pared - Vamos a ver que escondes por aquí debajo Woods.
Empezó a levantarme la sudadera y ya estaba al borde de la lágrima. Por mucho que me moviera él era más fuerte que yo y no era capaz de apartarle.
- Ey chicos, ¿se puede saber que estáis haciendo? - dijo su voz.
El que me estaba agarrando se separó de mi y nunca pensé alegrarme tanto de ver aquellos ojos azules intensos.
- Nada Jason, sólo queríamos divertirnos un poco.
- Ya, pero es que estabais divirtiéndoos con mi chica.
Tanto los chicos como yo nos quedamos anonadados.
Vamos Jason invéntate algo mejor.
Él se acercó a mi y cogió mi cara entre sus manos, antes de que pudiera reaccionar ya tenía sus labios sobre los míos.
No tenía ni idea de lo que estaba haciendo, mi primer beso había sido jugando a la botella, un simple beso inocente, nunca había dado un beso de verdad, asi que cuando Jason empezó a mover sus labios contra los míos yo no sabía si lo estaba haciendo bien, simplemente me dejé llevar.
Cuando se separó, un rubor cubrió mi cara.
- ¿Estás bien Lisi? - me dijo todavía con sus manos en mis mejillas que estaban al rojo vivo.
-S-s-si, e-estoy bien.
- Lo siento tío en serio no sabíamos que era tu ligue - dijo uno de los mastodontes.
-Pues ahora ya lo sabéis, largo de aquí.
Ellos se fueron dejándonos solos.
- ¿Porque has hecho eso? - le pregunté apartándome.
- Vine a ver el entrenamiento de un amigo y los escuché, no esperaba que fueras tú, considéralo un favor por haberte quitado a esos tíos de encima.
- No te he pedido ayuda - le dije, aunque en el fondo se lo agradecía no pensaba decírselo.
- Voy a hacer como que me has dado las gracias, esto no saldrá de aquí, me encargaré de ello y me debes una McGuire - dijo lléndose y dejándome con la extraña sensación de sus labios contra los míos.

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