Capítulo 1

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6 de agosto del 2016

Desde aquel extraño encontronazo que tuvimos aquel día no he vuelto a ser la misma, aquella Elisabeth deprimida ha quedado completamente olvidada. Ahora sentada en el banco en frente de su apartamento que comparte con su mejor amigo, al que aun no he podido conocer, para darle una sorpresa, no puedo evitar pensar en los cinco meses increibles que hemos pasado juntos.
Después de aquel beso decidimos volver a vernos, no tardó mucho en pedirme una cita y después de esa una segunda y una tercera, hasta que un día en el parque de atracciones montados en una montaña rusa, me pidió que fuera su novia, todavía tengo la foto que nos sacaron en la bajada en donde se aprecia mi cara de sorpresa por aquella proposición.
Will es todo lo que una chica puede pedir, es amable, atento, romántico y además está increíblemente bueno, recorrer sus abdominales y pectorales con mis dedos es uno de los mayores placeres de los que me doy el gusto de tener. Tiemblo con solo pensar en su manera de hacerme sentir querida y deseada, ¿qué más puedo pedir?.
Escucho una puerta abrirse y vuelvo al mundo real, veo a Will salir de casa con una camisa y sus pantalones vaqueros que tanto me gustan, está arrebatador. Corro hacia él y me tiro a sus brazos, al principio se sorprende pero después me dedica una de sus sonrisas más espléndidas.
-Hola cariño ¿qué haces aquí? - dice dándome un beso en los labios. Siempre me llama así. Un día me llamó Lisi, pero me trajo tan malos recuerdos que me puse a llorar, a partir de ahí no volvió a llamarme así nunca más y los motes cariños pasaron a formar parte de su vocabulario habitual.
- He decidido darte una sorpresa ¿qué te parece?
-Ummm, sube a casa y te demostraré lo que me parece - dice con una sonrisa maliciosa, escondiendo su cara en mi cuello.
Tira de mi y me mete en el portal. Me agarra y me besa profundamente, con algo de dificultad intentamos llamar al ascensor. Cuando llega hacia nosotros entramos sin despegarnos y esperamos a que llegue a la planta del apartamento de Will, me separo de él para que pueda sacar las llaves y abrir. Entro y todavía me sorprendo por lo ordenado que está todo, ni un sola mota de polvo, ni un objeto fuera de su lugar, la cocina reluce, los libros en las estanterías ordenados por orden alfabético y los cojines están perfectamente colocados encima del sofá, no parece un piso en el que viven dos universitarios, pero según Will su compañero es un maniático del orden. Eso me produce una punzada de dolor al recordar tiempos pasados, pero pronto se me olvida cuando siento como una mano recorre mi brazo y me da la vuelta.
- No sabes lo contento que me hace que hayas venido a verme, hacía una semana que no te veía.
Era cierto, estudiar para el exámen con Will a mi alrededor era completamente imposible, por lo que me vi obligada a prohibirle la entrada a mi casa hasta que terminara, y eso me recordaba que...
- El exámen me salió genial - digo con una sonrisa de oreja a oreja.
- Enhorabuena cariño, te dije que lo conseguirías - dice abrazándome.
- Lo he hecho gracias a tu apoyo ya lo sabes.
- Pues se me ocurre una muy buena recompensa por mi apoyo.
-¿Ah si?
-Si - dice pegándome todavía más a su cuerpo.
Me besa de nuevo y esta vez no nos detenemos, desliza su boca desde mi cuello hasta mi hombro, y con su mano recorre mi abdomen, tira de mi camiseta hacia arriba, haciendo que quede en sujetador. Para que estemos en igualdad de condiciones empiezo a desabrochar su camisa dejando pequeños besos por su cuerpo a medida que voy bajando, cuando llego al final se la quito. Él me coge de manera que me veo obligada a envolver las piernas alrededor de su torso, me lleva hacia su habitación y me tira en la cama, colocándose encima, vuelve a besarme y yo suspiro, siempre consigue hacerme sentir así, deseando más. Empieza a descender por mi cuerpo y me quita el sujetador, envuelve uno de mis pechos con su mano y lo masajea, al mismo tiempo que me besa el otro, empiezo a sentir calor por todo mi cuerpo y cuando estoy a punto de llegar al límite, abren a la puerta de la entrada.
- Mierda - dice levantándose - Y tiene que llegar ahora, espera un minuto, voy a decirle que vuelva más tarde.
Me da un beso y sale de la habitación, decido ponerme el sujetador y busco una de las camisetas de Will en el armario. Voy a salir a presentarme, por fin conoceré al chico del que tanto me ha hablado durante estos meses, cuando de repente escucho su voz.
- Perdona tío no sabía que estabas ocupado.
No puede ser, no es posible.
Me obligo a ir hacia la puerta y cojo aire. Seguramente sea un error
Giro el pomo y salgo, haciendo que los dos chicos se den la vuelta. Ahí está, con su pelo rubio alborotado, aunque ahora ya no hay mechones que quitarle de la frente, se ha cortado el pelo, sus ojos azules intensos, los más azules que he visto nunca, me devuelven la mirada perplejos, lleva una camiseta ceñida, haciendo que se le marque su musculoso cuerpo.
Cuantas veces fui rodeada por esos brazos.
-Lisi - dice en un susurro esa voz que tantas veces me dijo que me quería y que me estuvo persiguiendo en mis pesadillas durante años.
Después de todo este tiempo ha tenido que volver, cuando ya casi le había olvidado y había rehecho mi vida.
-Jason - es lo único que soy capaz de decir.

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