(Daniel)
Jurado, la boca casi se me disloca. Porque a la última persona que esperaba que abriese la puerta en la casa de la Sra. Pardo era Mery Dail, que lleva un ridículo traje de jardinero con flores estampadas.
Intento sujetarla del brazo cuando veo que va a perder el equilibrio, pero llego demasiado tarde. Una vez en el suelo, ella se niega rotundamente a sostenerse de mi brazo.
— ¿Qu...que estás haciendo aquí?
— ¿Qué estás haciendo tú aquí?—pregunto.
— Trabajo aquí después de clases—dice ella pretendiendo estar satisfecha tirada en el suelo.
Saco mi identificación del Departamento de Justicia rápidamente del bolsillo. Y revisó la dirección dos veces antes de decir: —Estoy aquí para ver a la Sra. Pardo. Esta es su casa ¿no?—el odio de Mery es completamente evidente reflejado en su mirada—. Escucha, verte aquí también es una sorpresa para mi—le digo.— El gerente me envió aquí. La casa de esta mujer es el próximo sitio en mi lista.
Veo como Mery se levanta por sí misma. Y parece doloroso, lo puedo deducir al ver que sus dedos
Dios, mirarla esforzándose por un acto tan sencillo como levantarse me duele, mucho. esto, y se encontraban detrás —. ¿Qué quieres de mí, Mery?
Una señora de alta edad aparece arrastrando los pies hacia la puerta. — Tú debes de ser del programa de servicio a la comunidad—dice.
— Si, señora—me adelanto y le doy mi identificación para que lo inspeccione. Es un requisito mostrarlo antes de entrar en una casa.
La señora Pardo examina mi identificación, y me la devuelve.
— Bueno, adelante. Ella es María, la que me ayuda. María este es...¿Cómo te llamabas?
— Dani
— Daniel va a ayudarnos. Enséñale el ático y explícale nuestro proyecto mientras yo saco unas galletas que tengo en el horno.
Pongo mi mochila en el suelo después de que la mujer se vaya. — Incomodo ¿no?
Mery todavía está como una estatua.
— Desearía que nunca volvieses—dice ella tranquilamente, abrazándose a sí misma.
Estoy tentado a largarme y ver la encolerizada cara de Carlos por haber abandonado el servicio a la comunidad, pero no quiero. Estoy atrapado aquí con ella.
— No voy a ir a ninguna parte hasta que termine esta trabajo con esta mujer.
Los ojos de Mery se ensanchan. Su boca se abre y se cierra, pero ninguna palabra sale de ella. Luego se da la vuelta y camina por el interior de la casa.
La sigo silenciosamente a una escalera estrecha en el segundo piso hacia el ático.
Mery apunta hacia una caja. — Necesito que tires esto. Pondré las cajas allí y las podrás tirar.
Yo asiento.
Trabajamos en silencio. Mery pone las cajas en una fila para tirarlas y yo bajo las escaleras con ellas. La señora Pardo me hace tirar las cajas en las bolsas de basura más grandes que hay y luego las llevo a la basura que se encuentra al empezar la calle.
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Dejando Paraiso ||Completada.
Hayran KurguNada ha vuelto a ser igual desde la noche en que Daniel Oviedo salió de una fiesta, se puso al volante y terminó atropellando a Mery Dail. Tras meses de dura y dolorosa rehabilitación Mery ha vuelto a caminar, pero le ha quedado una cojera de por v...
