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(Mery)

Desearía que mi madre dejara de insistir en ir conmigo al fisioterapeuta. - Solo déjame allí-digo-. Y más tarde vuelve y recógeme a una hora.

Ella sacude la cabeza. - Eric quiere hablar con las dos.

Oh, no. - Mamá, estoy bien. Eric espera que sus pacientes hagan lo imposible, eso es todo.

- Sé que no es fácil, Mery. No te preocupes, no tienes que hacer lo que te incomode. Solo esfuérzate todo lo que puedas.

Cuando entramos al hospital, Eric nos está esperando. - Hola Mery, ¿cómo estamos hoy?

¿Estamos? - Bien.

- ¿Has estado haciendo esos ejercicios de fortalecimiento que te enseñé?

Uy... - Si. Bueno, a veces.

Eric sacude la mano de mi madre.
- Un gusto verla de nuevo, señora Dail.

- Igualmente.-responde ella, luego se sienta mientras el doctor me lleva a la lona de entrenamiento.

- Empecemos con estiramientos-explica Eric.- Y calentemos esos músculos para ayudarlos a trabajar. Pon tus piernas en una V.

Lo hago, pero mis piernas se parecen más a una I que a una V porque mi pierna izquierda no quiere calentarse en este momento. No soy yo, es la pierna.

- ¿Eso es lo mejor que puedes hacer?

- Eso creo.

Se arrodilla junto a mí. - Tócate el pie izquierdo con la mano derecha.

Lo intento, pero solo llego hasta la rodilla.

- Vamos Mery. Unos centímetros más.

Alcanzó medio centímetro más, pero no impresiona a mi fisioterapeuta.

- No puede-interviene mi madre-. ¿Qué no puedes ver que le duele?

- Señora Dail-dice Eric.- Mery tiene que forzarse a sí misma con el fin de entrenar los músculos.

Mamá está apunto de responder cuando el Dr. Arnau entra. - Hola chicas. Robert.

Mi madre se levanta y abraza a mi cirujano. Después del accidente, él fue quien siempre nos dio esperanza. Recuerdo la primera vez que lo conocí en el hospital. Entró con un gran abrigo blanco, una enorme sonrisa, y grandes dedos que iban a operar mi pierna abierta y arreglarla.

El Dr. Arnau se arrodilla junto a mí. - ¿Qué tal te va, Mery? ¿Has corrido algún maratón últimamente?-alzo las cejas.

- Estoy bromeando-admite-. Mala broma de cirujano.

- Necesita nuevo material, Dr. Arnau.- murmuro.

- Eso mismo dicen mis internos.-el doctor me tiene sentada en la mesa de examinación y explora mis cicatrices-. Van bien-dice, mira hacia arriba-. Eric me ha dicho que eres un poco tímida en fisioterapia.

Eric se queda parado de pie con su libreta entre las manos, el traidor.

Me encojo de hombros. - No puedo poner mucha presión en el pie.

- Le duele-mamá hace caras.

Mi doctor retrocede y toma un suspiro. - De acuerdo, camina hacia la puerta y vuelve.

Me ayuda a bajar de la mesa, mientras yo cojeo hasta la puerta. - ¿Puedes poner más presión en tu pie izquierdo?

- Realmente no.

- Está bien, vuelve y siéntate.-cojeo de vuelta a la mesa y me siento. Mi madre se acerca y me frota la espalda.

- Voy a ser directo-dice el Dr. Arnau.
Tienes que empezar a forzarte a ti misma y dejar de favorecer a tu lado izquierdo.

Dejando Paraiso ||Completada.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora