La camiseta que llevaba puesta se me levantó hasta que la parte de abajo del bikini era claramente visible. Afortunadamente, Hunter me tapaba por completo al estar acorralándome contra la puerta.
¿Tan malo era que me gustara que me declarara 'suya'? Maldita sea, a lo mejor debería repugnarme el que me tratara como un objeto, pero esa mirada...Me miraba con devoción. Y no puedo decir que no me gustara eso.
-Eso lo decidiré yo-respondí en el mismo tono mirándole con desafío.
Probablemente esa frase fuera la más difícil que me hubiera costado decir jamás. Hunter me atraía como ningún chico lo había hecho nunca, y me estaba costando bastante hacerme la difícil. Hunter apretó su agarre en mis muñecas y se apretó más contra mí, lo que para vergüenza mía hizo que se me escapara un gemido.
Ya me había acostumbrado a la sonrisa de suficiencia de Hunter, pero cada vez tenía más ganas de darle un puñetazo. Sinceramente.
-¿Podéis continuar con eso en tu habitación, Hunter?-dijo una voz masculina.
Mi rostro palideció. Cuando Hunter despegó su mirada de la mía y giró la cabeza, yo aproveché para liberarme de su agarre y bajarme la camiseta.
-Oh, vamos Kyle. ¿Acaso son celos lo que noto en tu voz?-se burló Hunter.
Miré por encima del hombro de éste y vi a un chico de pelo negro y ojos verdes, bastante alto, con una mueca de fastidio que endurecía sus rasgos.
-No eres el primero que se pasa por aquí. Paul apareció hace una media hora con una rubia medio desnuda. Comprenderás que prefiero mantener la suite limpia, así que los eché. ¿Tengo que hacer lo mismo?
Kyle me dirigió una mirada despectiva. Oh, no. A mí no.
-No soy de esas-me defendí saliendo de detrás de Hunter. Cogí la toalla y el vestido del suelo, ya que se me habían caído cuando Hunter se abalanzó sobre mí.
-Pues desde luego tu apariencia no lo demuestra-respondió Kyle mirándome de arriba abajo.
Casi pude palpar la advertencia en la postura de Hunter.
-Bueno, puede que sea porque yo estaba en la fiesta de la playa como todo el mundo, y no como tú que te has quedado aquí porque tu vida es demasiado triste-contraataqué.
¿Queréis saber algo sobre mí? Soy muy observadora. Tanto como para apreciar el vaso casi vacío de whisky que había en la mesa y la amargura en los ojos de Kyle.
Hunter se puso frente a mí, tapándome de su amigo, el cual ya había dado dos pasos dispuesto a matarme.
-Tranquilo, Kyle-susurró entre dientes con una amenaza velada bajo la frase.
Resistí la mirada del amigo de Hunter con entereza hasta que él decidió coger un abrigo negro de un perchero cercano a la puerta y salió de la suite con un portazo.
Solté la respiración que aparentemente estaba reteniendo. Noté la mirada de Hunter sobre mí.
-¿Qué?-dije exasperada-. Él empezó.
Hunter suspiró.
-Además, ¿no le habías avisado de que venía?-al no recibir respuesta, añadí:-¿Entonces para que entraste y me dejaste fuera?
-Bueno, creí que habría alguien y no fue así. No sé de dónde ha salido.-fue su excusa.
-Pues parece que no le he caído muy bien-mascullé, esperando que volviera a entrar en la suite hecho una furia.
-Bueno, olvidemos a Kyle-dijo Hunter con expresión resuelta-. ¿Quieres una copa?
-No, gracias. Prefiero mantenerme sobria.
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Phoenix
WerewolfLa Semana de la Hoguera. Así llaman los licántropos al corto período de tiempo que tienen para encontrar pareja. Kayla "Phoenix" McAllister nunca pensó que encontraría a su pareja eterna en una pista de baile. Tampoco sabía que había un chico capaz...
