Evelyn me llevó al baño casi a rastras y abrió la tapa del váter para que yo vomitara. Seguramente estaba pensando si meterme los dedos en la boca para forzarme o no cuando yo lo hice sin necesidad de ninguna ayuda. Desde luego, siendo tan propensa a vomitar como era, obligarme aquella vez me resultó increíblemente fácil, además de ser la primera ocasión en la que quería hacerlo.
En algún momento, Sophie e Yvonne se acercaron al baño, pero salieron inmediatamente por miedo de ponerse a vomitar ellas también.
-Creo que es hora de que se acabe la fiesta-concluyó Eve, llevándome de nuevo hacia el salón y guardando las botellas donde estaban.
Gracias a la Diosa que teníamos a alguien responsable en el grupo.
Debido al pequeño incidente con el alcohol, lógicamente no pude tomarme la pastilla que tenía, así que quedarme dormida me resultó más difícil de lo normal, como meses atrás. Mi acelerada mente comenzó a pensar en lo que habían comentado mis amigas durante la noche, que si Yvonne estaba contentísima con su compañero eterno, que si Sophie decía que el suyo era un poco aburrido pero le tenía cariño, que si Evelyn comentaba que se estaba mejor sola...
Como era de esperar, todo lo que conseguí aquella noche fue un ligero duermevela, que protagonizaban mayormente pesadillas con Matt. La que más perturbada me dejó fue una en la que estábamos los dos en la zona del bosque donde murió, y todo estaba en penumbra, por lo que supuse que se estaba haciendo de noche. Yo estaba tirada en el suelo y una botella de alcohol vacía se encontraba a menos de un metro de mi mano.
-¿Por qué haces esto? ¿No sabes que eso fue lo que me mató?-me reprendía, con gesto triste. Entonces, me daba la espalda y desaparecía en la oscuridad.
No volví a tocar el alcohol desde entonces. Y afronté por fin el volver a ese bosque tres meses después, el cinco de diciembre, exactamente.
Acabábamos de terminar las clases del primer trimestre, y mi mal presentimiento no había cesado últimamente, solo que no le había prestado la atención suficiente.
Una vez terminó el estrés de la evaluación, no pude hacer otra cosa que aceptar la propuesta de Evans y cerrar el ciclo de la muerte de Matt. Aún no le había contado nada sobre mi hermano a Hunter, y no sabía exactamente por qué. No quería que me viera como la chica depresiva y ansiosa que era desde aquello, quería ser diferente, alguien que pudiera tener la fuerza mental de una futura Luna.
Al menos, eso es lo que quería pensar, ya que si no tenía ningún objetivo no sabía dónde dirigir mi vida.
Cuando salí de clase aquel día, le pedí a Evelyn que me llevara al bosque. Acababa de sacarse el carnet de conducir, y la zona a la que yo quería llegar era más accesible desde la carretera que, por lo contrario, recorriendo el bosque entero desde el lado opuesto.
-¿Estás segura de que no quieres que me quede contigo? Aún hay luz, pero estar sola en el bosque no es lo más seguro-me dijo ella cuando llegamos al aparcamiento junto a la entrada del parque natural que formaba gran parte del bosque.
-Tengo que hacer esto sola-asentí, sin apartar la vista de la frondosidad de los árboles.
-Bueno, te esperaré aquí, pero si tardas demasiado llamaré a la policía-sonrió, aunque sé que hablaba muy en serio.
Salí del coche con piernas temblorosas, y me dirigí hacia el bosque antes de que pudiera arrepentirme. El guardia que vigilaba la entrada y decidía quién pasaba, al verme me saludó con una sonrisa y me permitió el paso. Ya nos conocíamos muy bien, casi tanto como yo conocía el camino que me llevaría a las rocas que tanto temía.
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Phoenix
WerewolfLa Semana de la Hoguera. Así llaman los licántropos al corto período de tiempo que tienen para encontrar pareja. Kayla "Phoenix" McAllister nunca pensó que encontraría a su pareja eterna en una pista de baile. Tampoco sabía que había un chico capaz...
