25 DE DICIEMBRE: NAVIDAD. SEIS DÍAS ANTES DE LA BODA.
Estar así con Kate nunca se sintió tan bien. Ella era mi mejor amiga, de pequeñas solíamos ir al circo o al parque de diversiones con un montón de personas tratando de controlarnos. Durante nuestra adolescencia nos sentábamos a ver películas, a estudiar o a hablar de chicos. En mi adultez, ella solo fue la chica con la que me sentaba de vez en cuando a contar un chiste, mientras que su prometido no estaba sobre ella.
Pero sentarme frente a ella, fingir que todo estaba bien entre nosotras, nunca había sido algo que me gustara hacer.
Pero ahora sí, sí estaba bien fingirlo, porque ella parecía ser sincera con cada una de sus expresiones, cada que me decía que Jake -un chico de la universidad que coqueteaba con ella-, se había quedado helado al ver la noticia en el periódico de la ciudad. Que incluso él la había llamado para disculparse porque se sentía muy mal al respecto, hablar con una mujer comprometida no era lo suyo.
Yo le conté que los días que había estado faltando, habían sido caóticos. Hubo tres peleas de las que seguro ella tenía interés. ¿Cómo es posible que sea una escuela prodigio y sucedan esa clase de cosas? ¿Cómo en las escuelas normales? Claro, compararlos o incluso verlo de esa forma era una especie de narcisismo a las demás universidades.
–Me dieron fecha para presentar mi tesis –Quise que ella supiera.
Llevé la pajilla de la malteada a mi boca para ocultar mi sonrisa. Detrás de una pajilla. Ocultar una sonrisa. Era como ocultar a un gordo detrás de la rama de un árbol. Porque mi sonrisa era bastante amplia en aquel momento.
¡Me iba a graduar! ¡Iba a graduarme!
–¿Bromeas? –Se alegró ella, saltando de su asiento con emoción.
–¡Sí! –Me cubrí la boca cuando me di cuenta de que había gritado.
El guardaespaldas me sonrió restándole importancia a esto.
¿Estos hombres tenían que estar todo el día conmigo? A veces solo necesitaba un poco de espacio ¡Pero no! Ellos estaban informándole a mi padre de mi paradero. Todo el tiempo. Lo cual resultaba incomodo porque si yo quería ir al baño, ellos tenían que seguirme hacia allá y era como un jodido grano en el trasero.
–Tan solo me quedan tres meses. Mi graduación es a principios de marzo –Aplaudió. Realmente estaba muy emocionada por mí.
Amé a esta Katelyn con cada poro de mi cuerpo. Luego veía su reluciente anillo perlado y algo en mí no me permitía estar completamente feliz. Pero podía intentarlo. Agradecía que ella tuviera ese don característico para obviar los problemas que no todas las personas poseían. Porque cuando algo estaba molestándole, yo era incapaz de enterarme. Es como si construyera un grueso muro de prejuicios para no hacerme ver cómo realmente se estaba sintiendo.
–Te vas a graduar bastante rápido, creo que estoy orgullosa de ti. Aun no cumples los veintidós y ya vas a tener un título en leyes –Fingió limpiarse una lágrima con un dedo, aun cuando sabía que yo, por supuesto, tenía que hacer un curso para complementar mi educación en Leyes, ya que esta era como la medicina y se extendía el tiempo que la persona quisiera hacerlo–. ¿Has hablado con Vincent? –Negué con la cabeza, metiendo un poco del postre de chocolate en mí boca.
–No, esta mañana apareció por la casa y casi hubo un enfrentamiento entre Christopher, Connor y Vince... no creo que eso hubiese sido lindo –Hice una mueca.
Continué comiendo más del pastel para tener en algo de lo que pensar. Como en lo bien que el chocolate se derretía en mi boca o imaginarme todo ese chocolate cayendo sobre el pastel. Creo que había tenido un leve orgasmo al imaginarme eso, porque ¿Quién no tendría uno?
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Los Amantes©
Romance«-Tengo miedo. -¿A qué le temes? -A dejes de quererme» No se trata de una elección, se trata de saber qué chico corresponde sus sentimientos. Una noche lleva a más y ese 'Más' se convierte en consecuencias.
