Capítulo 14

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7 DE ENERO.

—No me puedo quedar más tiempo —Dijo Vincent.

Yo acepté que él no pudiese quedarse mucho más tiempo, incluso hasta lo agradecí.

Junté mis labios con los suyos.

Pasé mis brazos por su cuello y me incliné hacia atrás. Me sostuvo de la cintura, pegó mi pelvis con la suya. Succionó mis labios de una muy lenta manera mientras que yo ansiaba por llegar a otra base sin ser muy obvia.

Mientras yo intentaba despedirme de él de una manera adecuada, podía sentir como él quería seguir con esto y no detenerse jamás.

Mordió mi labio inferior.

Pronto, un insistente ardor se estaba evocando en mi boca.

Me alejé sin pensarlo dos veces.

Ardía y sentía el sabor metálico caer en mi boca mientras succionaba mi labio.

Sí, sin duda no había sido un buen beso. No lo miro, al menos no lo hago hasta que de verdad siento mi labio palpitando y sé que él ha sido un poco tosco conmigo.

—Ay.

Nunca me había gustado la sangre, no digo que a alguien le guste.

¿A quién le gusta la sangre?

A los vampiros.

Me refiero a que era una de esas personas que no soportaban la sangre, me desmayaba cuando tocaba hacerme algún examen de sangre y me entraban ganas de vomitar al verla.

Nada había cambiado desde entonces.

—Lo siento, lo siento.

Intentó envolverme entre sus grandes brazos, pero, vamos, pudo haber sido un accidente, pero eso no evita el hecho de que haya sido rustico conmigo.

Le negué el abrazo, haciendo una mueca como de asco.

Vincent me miró con ojos de arrepentimiento.

Arrugué mi frente y me contuve a insultarlo.

Tuve que repetirme muchas veces que había sido un accidente, un accidente que dolía como la mierda pero al fin y al cabo un accidente.

—Creo que deberías irte.

—Sí, lo sé.

Lo vi girarse, completamente arrepentido de lo que había hecho.

No sentí ni un poco de culpa al respecto.

Salió de la casa pasando la mano por su cabello, como si quisiese entender cómo es que eso había ocurrido, cuando nunca antes había llegado a herirme ni un poco.

No detuve su huida de la casa de mi hermano y mi mejor amiga, creía que era lo mejor que lo hiciera. Irse era lo único que aliviaría la tensión que engullía a las personas en aquella sala.

Elliott había llevado a Lizet a su departamento y Luke se había ido a acostar hace una hora.

Me encaminé hacia la sala y me sorprendí de hallarlos a todos completamente en silencio, esperando mi llegada.

Por alguna razón, sospecho que ellos saben lo que ha ocurrido, sus expresiones serias era como un aviso a abstenerme de cualquier comentario.

—¿Qué te sucedió? —Preguntó el hermano de mi mejor amiga.

Lo miré de reojo, dejándome caer a su lado en el sofá.

Su dedo paró en mi barbilla, examinando mí –ahora- inflamado labio inferior.

Los Amantes©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora