5 DE OCTUBRE.
Yo estaba un poco hambrienta ese día. De hecho, yo últimamente siempre estaba hambrienta así que no encontraba lo extraño en eso. Pero hoy había exagerado un poco y creo que por lo mucho que habían crecido mis bebés, con ello mi hambre se incrementaba también.
Estaba comiendo queso en lata directamente de la lata. Tenía galletas con las que podía untar el queso, pero directamente de la lata parecía saber mejor, luego me metía un pedazo grande de galleta y masticaba. Por supuesto, luego iba en busca de un juego nutritivo para no perder la dieta. Yo ya ni me podía levantar de la cama, había personal en toda la casa que me ayudaba en lo que yo necesitaba y eso me obstinaba, porque me creía suficiente capaz de ponerme de pie e ir al baño.
Pero no. Luego de un rato comiendo queso en lata se me acabó y pedí que me llevaran una ensalada de frutas. Que tardó en llegar, maldita sea ¿Por qué tenía que tardar tano? Nadie iba y me preguntaba si necesitaba algo, por lo que me levanté de la cama para ir al baño, porque no aguantaba las ganas de hacer pis.
Tomé un fuerte respiro antes de llegar al baño, sentí una puntada en un costado de mi cuerpo.
O me hice pis encima o rompí fuente. Me quedé con la boca abierta a medio camino del baño y con una mano en mi parte baja. Cuando llegó el primer tirón en el vientre, comprendí que en definitiva había roto fuente.
Y Connor no estaba en casa, Connor estaba trabajando en el restaurante de papá. Luke… Luke estaba estudiando y… ¡Elliott! ¡Elliott estaba en alguna parte de la casa!
—¡Rompí fuente! —Grité con desesperación. El parto, efectivamente, se había adelantado. Respiré bruscamente cuando otra contracción llegó y yo de veras quería lanzarme al piso porque nadie llegaba. Mi teléfono estaba tirado en la cama, podía estirarme un poco y tomarlo, pero estaba muy en shock como para hacerlo.
Miré a todos lados buscando otra cosa que me pudiese ayudar. Al final, tomé mi teléfono y lo pegué a mi oreja cruzando los dedos para que Elliott tenga el suyo cerca.
—¡Estoy dando a luz! ¡He roto fuente!
—¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Voy para allá! ¡Para allá voy! —Si no hubiese estado en plena labor de parto, me hubiese reído de su juego de palabras. ¿Alguien lo escuchó? Ríanse por mí, yo me reiré luego.
Tomé la maleta que habíamos preparado y la arrastré hasta la puerta de la habitación. Caminé todo el pasillo y me encontré a Elliott subiendo las escaleras de dos en dos.
—¡¿Llamaste a Connor?! ¡Llama a Connor! ¡No van a nacer si no está Connor! —Grité con desesperación. Me tomó del brazo y me ayudó a bajar las escaleras.
Malditas escaleras, hoy costaba más que nunca bajarlas. Tomé una profunda respiración y moví un solo pie para bajar las escaleras blancas.
—¡¿Y Connor?! —Volví a gritar, creo que estaba aturdiendo a Elliott.
—¡Ya lo llamé! —Exclamó y casi me pongo a llorar. No tenía ni la mínima idea de cada cuánto llegaban las contracciones, solo sé que no eran tan fuertes como esperaba y pero si seguidas.
—¡Alguien que busqué a Luke! ¡Alguien que lo busqué! ¡Estoy dando a luz a sus hermanos! —Le apreté el hombro cuando casi me resbalo.
Elliott hizo presión en mi cuerpo y bajó las escaleras más rápido alzándome un poco del suelo. Todo el personal me miraba desde abajo y una de las mujeres tenía mi tazón de frutas. Fruncí los labios. ¿Podía comer mientras tanto?
—Busquen a Luke y llévenlo al hospital —Ordenó Elliott y yo agradecí que él estuviese tan nervioso como yo, porque entonces le hacía pagar.
La vena de su frente se sobresalía, creo que lo estaba cansando y aun no llegábamos abajo. Voy a mandar a hacer una habitación acá abajo, porque sin duda esto agota.
Elliott usó el primer auto que estaba fuera de la casa y obligó los hombres dentro a hacer espacio y a acelerar.
—Respiré, señorita. Respiré —Me decía uno de los hombres y deseé ser sarcástica, «porque no se me había ocurrido respirar ¿Eh?»
Gemí cuando otra contracción me llegó y yo ya no quería sufrir más. ¡No tenía los nueve meses! ¡Se habían adelantado casi un mes! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué?!
—Vamos, Tracey, estás muy sudada, cariño —Dijo Elliott y me pasó un paño por la frente delicadamente.
Le di mi mejor sonrisa y tragué saliva fuertemente.
—¿Qué dijo Connor?
—Estaba en plena reunión, pero dijo que saldría de ahí de inmediato —Asentí.
Pues, ni modo que se iba a quedar ahí mientras sus hijos nacían. No creo que él hiciera algo como eso. No podía ser capaz.
—Llegamos —Anunció el hombre detrás del volante y yo me emocioné cuando por fin pude bajar.
La primera en encontrarnos fue Nora, que por su cara de sorpresa sabía que Connor todavía no llegaba.
—¡Mis nietos! —Entorné los ojos hacia ella—. ¡Busquen una silla de ruedas que mis nietos van a nacer! —Bueno, ventajas de que tu suegra trabaje en el hospital donde vas a dar a luz.
Me sentaron en una silla de ruedas y le hicieron un montón de preguntas a Elliott que yo no escuchaba. Porque, maldita sea, estaba muy ocupada respirando con dificultad y preguntando por Connor. ¡¿No acaba de decir que ya venía para acá?! ¡¿Por qué tardaba tanto entonces?! ¡Ni él, ni ningún miembro de mi familia! ¡Solo Elliott! ¡Elliott!
—¡No voy a entrar ahí hasta que no llegue mi prometido! —Les grité, deteniendo cualquier conversación que ellos pudieran estar teniendo.
—¡Mi hijo! ¿Dónde está el desgraciado? —Nadie podía dejar de reír cuando Nora llamó a su hijo desgraciado, ella siempre lo insultaba y ya he comprendido por qué.
—¡El desgraciado llegó, mamá! —Suspiré cuando lo escuché y una sonrisa tembló en mis labios.
Me dio un beso y apretó mi mano. Olía intensamente a perfume y tenía un leve olor a comida, no dudaba que estaba en una reunión, porque junto a él apareció mi padre que no hizo nada más que desesperarse. Los dos venían del mismo lugar, al parecer, porque papá comenzó a decirle que menos mal no se había quedado respirando fuera del restaurante.
No comprendí, pero tampoco es como si me hubiese centrado en eso. Una enfermera me revisó y palideció. No puede ser cierto ¿Ahora qué?
—¡Ya viene el primero! —Y como obstetricia no es el área de Nora, el doctor que los últimos meses me había estado revisando nos hizo pasar inmediatamente.
—Janice, retrasa todas mis citas —Y fue tan momento de película que quise grabarlo. Pero estaba muy ocupada dando a luz, lo siento, de veras me hubiese gustado guardar ese momento.
Me quitaron la ropa y me pusieron una bata, mientras yo estuve inclinada todo el tiempo haciendo presión. Sentía que en cualquier momento se me iba a salir el bebé. Y yo no quería eso. Me abrieron de piernas en una camilla y no fue vergonzoso, había dejado de serlo por la necesidad.
Metió una mano dentro de mí y yo cerré los ojos, porque esa era la mierda más horrible.
—Ahí viene uno —Anunció el doctor, con una condenada sonrisa en los labios de triunfo. Como si fueran su hijos, maldita sea, no son suyos.
—Logan —Suspiré tomando la mano de Connor y haciendo presión en ella.
Connor estaba temblando, él debe estar mucho más nervioso que yo en todo.
—Ambos están en posición, Tracey, esto será rápido —Eso espero.
Un montón de personas llegaron a la sala y yo entré en pánico, porque de verdad eran como diez.
Incluyendo a unos que miraban desde lejos, unos residentes que tomaban nota y dos enfermeras que estaban atentas a cualquier pedido o mandado. Tomé respiración cuando él dio la señal de ya podía comenzar a pujar, pero de verdad esto era doloroso.
Me había dicho que siendo un parto múltiple, los bebés serían más pequeños y cruzaba los dedos para que salieran más fáciles, porque de verdad esto me estaba matando. Puje, doblando mi cuerpo hacia adelante y apretando la mano de Connor con todas mis fuerzas.
Tomé una profunda respiración antes de volver a hacerlo, tal cual nos habían enseñado en el curso y creo que por fin Connor entendía la importancia de tomar uno de esos. Me sobó la espalda mientras yo pujaba y gritaba, peinó mi cabello y lo pasó por encima de mi hombro.
No sé cuánto tiempo estuve con el primer bebé, pero fue un milagro al escucharlo llorar y como mi corazón se encogió de emoción. Contuve un sollozo, porque todavía quedaba uno más.
—Puja —Dijo el doctor, pero ya no sonaba tan seguro. En lugar de pujar, le pregunté qué pasaba—. Creo que se ha rotado un poco… con suerte, seguirá en buena posición. Si no, tendremos que hacer cesárea. Puja —Me volvió a ordenar y por primera vez dejé de ser obstinada y pujé incluso con más fuerza.
Busqué a mi otro bebé entre las respiraciones, lo escuchaba llorar pero las personas que estaban apartadas lo inspeccionaron. Hice mucha más fuerza al ver como lo metían en una incubadora. Vamos, mi bebé no lloraba con suficiente fuerza y era más pequeño que los bebés que había visto nacer, pero eso tiene mucho que ver con que nacieron prematuros y es normal. Aun así, yo lo veía bien. Era mi hijo y era hermoso, aun con toda esa piel purpura y rojiza.
—Vamos, Tracey, ahí viene —Dijo el doctor y sentí su mano dentro de mí.
¿Y cómo se supone que iba a pujar con su mano dentro de mí? Demonios, esto era incómodo.
—Vamos, Chase —Susurró Connor contra mi sudorosa cabeza y yo pujé mucho más fuerte buscando respiración.
—Una vez más, Tracey…
—Vamos, cariño, todo va a estar bien —Le creí, les creí a todos.
Sentía una condenada presión en mi parte baja y era como si mis labios vaginales estuviesen siendo malditamente pellizcados por pinzas. Cerré mis ojos y me relajé cuando el dolor se convirtió en leves palpitaciones.
—¿Por qué no llora? —Escuché decir a Connor. Abrí mis ojos con un repentino pánico y sin controlarlo, lloré.
—Tijeras —¿Tijeras? ¡¿Tijeras?!
Se llevaron a mi bebé y no me dejaron mirarlo. Mi bebé. Mi segundo bebé. Chase.
Lloré, presionando mi cabeza contra el pecho de Connor en medio de las lágrimas.
—Mi bebé —Lloré, porque como Chase no lloraba, lloré yo por él—. ¿Logan está bien? Quiero verlo. ¡Quiero ver a mis dos bebés! —Grité, sufriendo una convulsión por el llanto.
—Ya, mi vida… ya —Connor me acunó contra su pecho y me acarició en cabello.
—Lo están estabilizando. No respira —Y lloré otra vez al escucharlo decir eso—. Tenía el cordón umbilical alrededor del cuello.
—¡¿Y por qué no se dieron cuenta de eso?! ¡Hubiese preferido mil veces que le hicieran cesárea a que uno de mis hijos naciera sin respirar! —Gritó Connor y yo lloré más fuerte, porque si él se estaba alarmando no era buena señal—. Le diré a Katelyn que entre, lo siento —Me dejó ahí y se fue muy rápido.
Contuve más llanto, porque ahora uno de mis hijos no respiraba y mi prometido había entrado en pánico. Katelyn entró a la sala de parto y saltó directamente a abrazarme y fue ahí, en los brazos de mi mejor amiga, donde volví a tener siete años y estar asustada porque escuché un ruido raro.
Pero ahora, el llanto era por no escuchar el ruido.
—¿Y Logan? ¿Y el primer bebé?
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Los Amantes©
Romance«-Tengo miedo. -¿A qué le temes? -A dejes de quererme» No se trata de una elección, se trata de saber qué chico corresponde sus sentimientos. Una noche lleva a más y ese 'Más' se convierte en consecuencias.
