26 DE SEPTIEMBRE.
Qué incomodo era esto. Bien ya podría decir que estaba acostumbrada a usar trajes ajustados en pleno embarazo, pero vamos este era el peor traje de superchica que Kate pudo haberme conseguido.
Era un vestido azul que tenía una falda roja, por supuesto la tela en la parte de mi barriga era amplia y el logo quedaba justo encima de mi barriga. Era horrible y quería echarme a llorar. Porque estar embarazada y con este traje no era bonito.
No podía agacharme, a parte de las razones obvias, por supuesto que si me agachaba iba a revelar el lugar por donde saldrían los bebés a quienes todavía no les habíamos elegido nombre.
—¿Y entonces? —Preguntó Kate y creo que ella ya sabía la respuesta.
—¡No quiero! —Exclamé rompiendo en llanto.
—Te ves bien, Trey —Me aseguró ella y siendo mi mejor amiga, creo que debería creerle.
Me peinó y mi cabello fue lo único que me gustó, porque quedó muy lacio y se notaba mucho más el rubio, contrastaba a la perfección con el traje. Me miré en el espejo, con una expresión de claro fastidio.
—Vamos, hay muchas personas allá abajo esperando por ti.
Katelyn me ayudó a bajar las escaleras que con cada día parecen ganar escalones, ya yo no podía hacer esto, creo que debería dormir en el salón por el resto de mi vida porque así, realmente, yo no podía.
—¿Y Connor? Connor seguro se ve bien, porque él siempre se ve bien. Seguro se ve guapo en su traje de Superman ¿Cierto? Espera… —Me detuve en la cima de las escaleras mirando fijamente al chico de pie en la puerta con unas personas—. Dime que ese no es Connor, maldita sea. Kate, dímelo. Dime que no es Connor disfrazado de Batman…
—No exactamente…
—¿A qué te refieres con eso?
—A que es así tal cual no quieres que te lo diga.
—¡Connor Alexander Adkins Heysen! —Grité.
Por el salto que dio, supuse que quizás lo había asustado bastante.
Alzó la vista y pasó sus ojos azules por todas mis piernas. Porque, maldita sea, me encantaba que lo hiciera y, maldita sea, él no era Superman.
—¡Tracey Elizabeth Wallace Pierce! —Exclamó de vuelta.
Pude notar que estaba fingiendo estar enojado, aunque el traje no me permitía ver mucho de él. Puse mala cara.
—Estoy embarazada, a punto de dar a luz y lo único que quería hoy era…
Connor había estado subiendo las escaleras de dos en dos hasta detenerse en donde yo estaba.
—¿Qué era la único que querías? —Preguntó con voz sensual. Le levanté la máscara y pegué mis labios a los suyos con un poco de desesperación.
Pasó un brazo por mi cintura y con los dedos de su otra mano acarició mi mejilla retirando todo el cabello de mi rostro. Cerré mis manos en puños en su capa y aumenté la intensidad de aquel beso.
—¿Qué pasa? —Le pregunté, notando que le temblaban un pocos las manos.
—Nada, te amo —Sonreí y presioné mis labios otra vez sobre los suyos.
—Batman, creo que debes ir a buscar a tu Batichica porque te equivocaste de traje —Sugerí señalando su cuerpo.
No neguemos que tenía unas terribles ganas de quitarle esas mayas de mierda ¿Alguien alguna vez ha visto esas piernas de futbolista? Bueno, las de Connor no eran así pero tenía músculos y estaban bien.
—Ni de coña —Respondió—. Tú no vas a buscar a ningún Superman. Tú eres mía y así se queda —Levanté mi ceja con cuestión.
No se volvió a colocar su máscara y lo agradecí porque entonces tendría algo más que ver además de su asombroso cuerpo disfrazado. Me ayudó a bajar las escaleras y esta mierda sí que cansaba. Mi espalda dolía. Al llegar abajo tomé una respiración antes de proseguir y saludar a todo el mundo. Digo que hay mucha gente porque solo quise invitar a los más cercanos.
Y Connor insistió en querer invitar a su familia de Londres. Que, por supuesto y como obra del espíritu santo, estaban ahí. Me intimidó verlos, porque todos ellos parecían ser tan elegantes. Luego me miré a mí que era una SuperChica embarazada y consideré ir y cambiarme de ropa porque debía verme patética.
Birdman y la Mujer Maravilla me escanearon con la mirada y quizás esos ojos no fueron del todo aprobadores. Quizás no les agradé al primer momento, era obvio que al ver que tu sobrino iba a tener mellizos con una desconocida para ti no te lo ibas a tomar de buena manera.
—¡Trey! ¡Sí! —Luke apareció como Flash y se detuvo de golpe al ver a la familia—. Sí, déjame presentarte a El Tío Hank y a su hermana Florence —Dijo Luke y yo amablemente extendí mi mano.
—Tracey, bienvenidos. Un placer conocerlos —Estaba malditamente nerviosa y Connor había desaparecido.
—La joven Tracey ¿Y cómo se conocieron tú y mi sobrino?
—Connor y yo cursamos juntos la secundaria. Por si no lo sabían, Timothy Wallace es mi padre —Alcé mi barbilla y me imaginé a mí misma siendo el presidente de los Estados Unidos y logrando que ellos me dieran su aprobación.
El tío Hank abrió su boca sorprendido y la tía Florence negó un poco con la cabeza.
—¿Y cómo es que tu padre deja involucrar el trabajo con su familia? —Me rasqué una ceja distraídamente cerrando mis ojos y buscando las palabras sin ser grosera.
—Si me lo permiten —Interrumpió Luke y comenzaba a hablar con un acento inglés que no me irritaba, pero sin duda no me gustaba en él—. Me retiraré.
Y se fue, tomándose muy en serio eso de ser Flash.
—Connor no es solo trabajo —Dije y luego quise repararlo todo porque creo que soné un poco grosera—. Si me permiten decir, Connor siempre ha sido más que El chico que trabaja para papá. Él y yo salimos antes de que empezara a trabajar con él y siempre fue mi mejor amigo.
—¿Y por qué rechazas casarte con él? —Me quedé con la boca abierta ante la pregunta repentina de Hank.
—Yo… yo…
—Van a tener hijos ¿Cuál es el problema entonces? —Mi corazón se encogió.
Mierda, entonces Connor me había llevado hasta su familia para que ellos me influenciaran sobre mi decisión sobre nuestro compromiso. Quise ir y gritarle, pero no podía hacerlo, solo porque yo lo amaba y he rechazado su petición tantas veces. Mis ojos se llenaron de lágrimas que intenté ocultar entre parpadeos.
—Lo siento… —Me disculpé agitando mi mano frente a mi rostro. Kate se había esforzado mucho en mí.
La aludida pasó cerca de mí. La tomé del brazo y detuve su andar hacia mi hermano.
—Quiero cambiarme —Le dije pasando los dedos por mis párpados.
—¡¿Ya estás llorando?! —Reclamó y ella misma me secó las lágrimas—. No te vas a cambiar. Espera unas horas.
—¿Dónde está Connor? —Pregunté mirando brevemente a los hermanos ingleses.
Katelyn estaba vestida de Hiedra venenosa y se veía maravillosa. Mi hermano vestido de Robin hacía la perfecta pareja para Kate, puesto que en la película Hiedra manipulaba a Robin y lo enamoraba.
—No lo sé, atendiendo a las personas…
—Deja que te presente a sus tíos —Tiré de ella hasta dejarla frente a Hank y a Florence, solo necesitaba una manera de distraerlos y poder marcharme—. Ella es Katelyn, mi mejor amiga y cuñada.
Los dejé ahí y comencé a andar entre la gente. Encontré a Rayan coqueteando con una chica y como él era tan apuesto, dudo que le hiciera falta esforzarse tanto.
—¿Has visto a Connor? —Le pregunté. Me pasó un brazo por los hombros y me acercó a él.
—No, no lo he visto. Pero ve, quiero presentarte a la hija de Calvin, uno de los socios de tu padre. Ellie, ella es la homenajeada —Extendí mi mano sonriendo sin mostrar los dientes.
Después de cierto punto, yo había dejado de ver los disfraces de las personas, pero el de Rayan era un poco peculiar porque estaba sobre un caballito de mar. Sabía que era Aqua Man, pero de veras me daba risa como lucía.
La muchacha, por su parte no tenía ni la mínima idea de quién era.
—Hola, un placer conocerte… vaya. Tienes un gran problema ahí… ¿Cómo es que eres tan afortunada y conseguiste todo de un solo golpe?
—No es fortuna, cariño. Sé cómo cuidar lo que es mío —Le respondí. Me encogí de hombros y me disculpé con ella también para ir a buscar a mi novio, pero parecía que yo nunca iba a encontrarlo.
Hallé como a tres Batman y no podía creer que tenía que preguntar si eran Connor para reconocerlos. Ninguno de ellos resultó el padre de mis hijos.
Parecía zorra buscando en discoteca al chico con el que se acostó hace un mes para darle la maravillosa noticia.
—Tracey —Suspiró alguien cerca de mí y sabía que ni de pedo era mi novio. Me giré a verlo y solo traía un antifaz pequeño en los ojos.
—Alan —Sonreí al socio de papá. Aquí había muchos socios de mi padre ¿Y si yo no quería? ¿Y por qué esta gente no se sienta y así yo puedo encontrar más fácilmente a mi novio—. ¿Cómo estás?
—No, como estoy yo no. Cómo estás tú. ¿Connor te trata bien? Pareces asustada…
—Connor es el amor de mi vida —Sonreí ahora con más sinceridad—. No sé dónde está y quiero decirle que lo acepto, que quiero que sea mi esposo y que me abracé hasta volverme solo un manojo de huesos ¿Entiendes?
Creo que esa información no la necesitaba él, pero quería dejarle en claro a todo aquel que tuviera alguna intención conmigo que yo estaba malditamente enamorada de un chico que confundió su traje y se vistió de Batman.
—Eso es… maravilloso —Sonrió un poco, quizás con timidez, quizás no convencido—. ¿Ya te ha pedido matrimonio?
—¡Como veinte veces! ¿Puedes creer que lo he rechazado desde que le dije que estaba embarazada? —Sacudí mi cabeza—. Por cierto, ¿Lo has visto?
—No, creo que lo vi salir.
—¡Perfecto! Primero se viste de Batman y ahora me deja en el Baby Shower de nuestros hijos —Me lamenté.
Vi a un Guasón bastante familia por su estatura y su sonrisa maliciosa. ¡Supe quién era al momento de verlo guiñándome un ojo!
—Voy por Christopher —Me disculpé y ahora un poco más calmada fui hasta el Guasón—. ¿Se puede saber a dónde se ha ido Connor?
—Fue a buscar algo, dijo que ya regresaba y que te entretuviéramos. Pero soy rebelde así que —Se encogió de hombros—. ¿Cómo están mis sobrinos?
—No son tus sobrinos.
—Vale, gracias por arruinarme la fantasía ¿Al menos voy a ser el padrino?
—Tanner va a ser el padrino.
—¡Detente, mujer, que me lastimas! —Exclamó dando un paso hacia atrás. De seguro la novia no había ido esa vez—. ¿Sabes quién invitó tu padre? —Preguntó inclinándose hacia mí para susurrarme en el oído. Maulló.
—¿A quién? —Pregunté curiosa manteniendo la respiración.
—Iris —Volvió a maullar y yo ya no entendía por qué hacía eso—. La gatita contenida que dijo que el padre de tus hijos era gay.
—¿Y por qué lo de gatita? ¿Por qué maullas? Oh, ya entendí… ¿Dónde está la muy perra para quitarle la cola?
—Creo que… la gatita lo hizo a propósito —Me giré bruscamente.
Si veía a la muy maldita cerca de Connor le iba a cortar la lengua, lo juro. Lo juro. Lo juro. Esta era mi casa y tenía derecho a hacer todo lo que se me diera la gana.
—¡Vamos a jugar! —Exclamó Chris pasando un brazo por mí cintura.
Pronto, yo me hallaba viendo como mujeres les daban biberones de cerveza a los hombres en el patio trasero y encharcaban toda la grama con cerveza. Más de uno acabó jodidamente empapado y mareado.
Connor apareció una hora después ¡Una hora! O según lo que me había dicho, porque no lo vi sino hasta media hora después cuando me tenían sentada en una silla y estaban midiendo mi barriga.
Todo aquel que me abrazó o me abrazaba seguido tenía esa posibilidad de ventaja, pero no estaba segura, nadie acertaba cuál era la medida exacta. Salvo Luke, él por supuesto aceptó. Quizás hizo trampa, quizás utilizó todo lo que sabía sobre embarazos, quién sabe, él niño resultaba ser asombroso y que descubriera cuánto medía mi barriga no me sorprendió en lo absoluto.
Creí que me podía parar, pero un apuesto hombre en un traje con pajarilla caminó entre el público hasta mí. Todo mi aliento se cortó, mi respiración fue agitada y la sonrisa en mi rostro podía compararse con la de Chris.
—¿Ahora eres Bruce Wayne? —Pregunté. Posterior, me cubrí la boca con una mano.
—Adoro que sepas tantas cosas.
En su traje, colgaba un identificador con forma de murciélago, así que hasta la persona más tonta del mundo pudo haberlo descubierto. Quité la mano y apreté los labios.
—¿Y ahora qué? —Quise saber.
Se arrodilló frente a mí y sacó de su traje excesivamente elegante una caja gamuzada, esta vez de color roja.
—Dijiste que me aceptarías cuando le hicieras una fiesta ridícula a tus hijos —Me dijo, lo suficientemente alto para que todos escucharan.
—¡Me manipulaste!
—No es cierto —Sonrió de oreja a oreja—. Y que querías un anillo con cinco diamantes —Abrió la caja y dejó ver las relucientes piedras que poseía el anillo de plata—. Uno de princesa, para una princesa —Alcé la vista al cielo y parpadeé muchas veces. Las lágrimas me estaban traicionando.
Quiero agradecer a Dios por concederme la maldita mejor suerte de la vida, sin él, quizás yo fuese una chica odiosa embarazada de un delincuente con gafas pequeñas y tatuajes en sus brazos. Qué boba, quizás yo había hecho algo demasiado bien para ganarme la maldita mejor suerte de la vida.
—Quizás sea Batman —Dijo, lo que logró que volviera a verlo—. Pero no soy Batman sin ti ¿Qué dices, SuperChica? ¿Quieres hacer nuestro propio comic de un romance prohibido?
Y este era el momento en el que debería decidirme entre seguir pensando que él lo hacía por obligación o porque de verdad quería hacerlo. Soy una estúpida ¿Pensaba rechazarlo otra vez cuando lo había hecho público? ¿Cuándo había tantas personas viéndonos? ¿Lo iba a hacer? Miré a las personas que habían llegado ahí para conmemorar a mis bebés y luego miré al hombre que había cambiado el rumbo de la celebración.
Miré a la familia de Inglaterra, que ahora parecía tener más integrantes. Luego miré a mi propia familia y pude ver que estaban aguantando las lágrimas. Bueno, Christopher se estaba riendo con una videograbadora en la mano. Me reí bajito. También busqué a Iris y luego a Alan, si hubiese estado Vincent también lo hubiese visto a él y le hubiese sacado el dedo de en medio. Sobre todo, hubiese insultado a las chicas que alguna vez me dijeron que si esperaba al chico de mis sueños, este nunca llegaría. ¡Pero ve que las personas se equivocan!
—A la mierda. Me casaría contigo en esta y en muchas más vidas. Siendo Batman y Superchica, Elena y Hércules, me casaría contigo aun si eso implicara mezclar millones de historias —Su sonrisa no podía verse más amplia y deseaba poder mantenerla toda la vida en su rostro.
Sacó el anillo de la caja, pero yo realmente no me iba a fijar si este cumplía con las características que Connor me había prometido, confiaba en él y confiaba en que la joya fuera perfecta. La colocó en mi dedo anular de la mano derecha. Se levantó un poco para besarme y antes de que presionara sus labios con los míos, nos vimos envueltos en una explosión ruidosa de aplausos y gritos.
Lo tomé del cuello de la camisa blanca y succioné sus labios con desesperación. Estaba malditamente emocionada ¿Cómo no estarlo? Él era jodidamente perfecto y se merecía mucho más que un poco de amor.
—Kate, llévala a que se cambie —Connor me ayudó a levantar de la silla y me dio un último besito—. Te veo al rato, prometida —Sonreí.
—Solo no te acerques a la gatita —Murmuré en su oído, notando por primera vez la presencia de una Gatubela.
—¿Qué? —Le maullé, imitando a Chris en todo aspecto y supongo que era irritante.
Connor inclinó la cabeza hacia atrás y frunció su ceño. Comencé a andar de la mano de Katelyn, atravesando a todo el montón de personas que nos rodeaban.
—¡No puedo creerlo! ¡Connor es un amor! ¡Ah! ¡Te vas a casar! ¡Estás embarazada! —Comenzó a gritar Katelyn mientras subíamos las escaleras.
Puse mis ojos en blanco e hice mi mayor intentó de subir las escaleras. Pero entonces, una niña disfrazada bajó corriendo las escaleras y no la reconocí, pero fue una escena bastante de película, solo que era de adolescentes que comenzaban a desarrollarse. En la cima estaba un Luke sin máscara ruborizado hasta el cuello y las orejas.
—¿Qué pasó? —Pregunté, de nuevo a medio camino de escaleras.
—La besé —Bien, ahora debería desmayarme.
O dar a luz. No mierda, todavía quedaban dos meses, todavía no, aguanten un poco más, por favor.
Su primer beso.
—¿Y qué sucedió allá abajo?
—Connor me pidió matrimonio.
—¡Y no me avisó! ¿Ven cómo es?
—Creo que estabas un poco ocupado —Se burló Kate y me ayudó de nuevo a subir las escaleras.
Ella era mis muletas desde ahora hasta que diera a luz, en definitiva. Porque yo jamás podré subir y bajar las escaleras sin caerme. He seguido un montón de recomendaciones y he descansado, en el curso maternal me han dicho que los últimos meses debía tener mucho descanso y beber mucha agua, cosa que he estado haciendo. No soy de las que no les gusta seguir consejos, si me dicen haz estiramiento para embarazadas, sin duda al día siguiente lo estaré haciendo.
Al llegar a la habitación estaba tan cansada que me dejé caer en la cama y acaricié mi barriga.
Me detuve a ver el anillo y era incluso más perfecto de lo que mi mente lo había imaginado.
—¿Te gusta Logan y Chase? —Le pregunté a Kate, mientras ella sacaba un vestido rojo largo del armario.
¿De dónde mierda…? Ah, todo fue perfectamente planeado, ya veo.
—¡Sí, me gustan! —Katelyn me obligó a levantarme de la comodidad de la cama desarreglada—. Debes pensarlo bien, no vaya a ser que luego te arrepientas.
—Pues claro —Me quité el corto vestido, dejando que cayera a mis pies—. No voy a usar nombres como Pedrito Papas Fritas y Pepe California —Katelyn soltó una carcajada, seguida de muchas y muchas, y no dejó de reír hasta que la puerta de la habitación se abrió y cubrí mis pechos, a pesar de que tenía sujetador, estos estaban muy grandes por la leche y Connor ha estado disfrutando mucho estos días.
Pues, resultaba ser una pareja besándose desesperadamente y no tenía ni la mínima idea de… claro, era Rayan quien ya no llevaba el caballito de mar.
—¿Cuál dijiste que era la habitación de invitados? —Me preguntó mientras que no se separaba de la boca de Ellie.
—Junto al baño, tres puertas hacia allá —Le señalé el lado derecho de la casa. Volvió a cerrar la puerta y nos dejó a Katelyn y a mí terriblemente atónitas—. Se lo dejo pasar solo porque al muchacho le hace falta una novia —Me encogí de hombros y fingí indiferencia.
Pero Kate seguía estupefacta y se había quedado en la misma posición.
—¿Ese era mi hermano? —Preguntó luego de salir de su shock.
—Sí.
—¿Mi hermanito pequeño? ¿El tonto que me robaba la comida?
—Sí.
—¿El que decía que se iba a casar contigo?
—Que sigas preguntando no cambia que haya sido él —Me reí.
Qué tonto, él quería casarse conmigo. Por supuesto, es tan lindo que lo aceptaría, pero soy muy grande para él, es un bebé comparado con la vejuca de la hermana de su cuñado.
—Creo que voy a obviar el hecho de que tenía una erección.
—¿Nunca le has visto una erección a tu hermano?
—¿Y tú sí? —Me encogí de hombros, por supuesto que lo había hecho. Había vivido con él varios años de mi vida y él tenía una erección matutina, sobre todo cuando Kate se quedaba en…
Oh, qué inocente soy.
—Ni a Chris le he visto una erección —Fingió estremecerse y yo me reí bajito.
Katelyn por fin me ayudó a ponerme el vestido y este era mucho más cómodo y suave para mi gordo vientre y mi gordo trasero.
—¿Tu hermano no tenía erecciones matutinas?
—Si las tenía, su mano derecha lo ayudaba a bajarlas —Ahora fui yo la que me quedé estupefacta, porque era más información de la que yo había pedido y deseando.
—Creo que tengo un trauma.
—Bueno, todos los días te despiertas con una erección matutina pegada al trasero…
—¿Y cómo tú sabes eso?
—Cariño, los he visto dormir juntos durante años —Ella me volvió a peinar y volvió a hacer todo su maquillaje para ayudarme a arreglar el desastre que con las lágrimas de se había corrido.
—Yo nunca abusé de su privacidad —La regañé.
—Tampoco lo ibas a hacer —Odiaba que odiosamente las personas me conocieran tan bien.
¿Así de obvia soy? Digo, supongo que Katelyn lo sabe porque he convivido con ella desde los seis años, pero Connor desde los quince y a Elliott lo acabo de conocer y ya sabían hasta que helado pedirme. Con todo y sus ingredientes extras. En parte yo nunca cambiaba de rutina, así que lo comprendía.
—¿Puedes pasarme una botella de agua que hay ahí? —Le señalé a Kate la pequeña nevera.
Connor la compró luego de que lo mandé a buscarme helado en la madrugada y arrastró todo su trasero por el suelo. Creo que fue lo mejor que pudo haber hecho en la vida. Kate me pasó la botella de agua fría y luego de acabar con ella, tenía ganas de ir a hacer pis, por lo que demoré todo el trabajo de Katelyn, aun cuando me costó sentarme y orinar.
—¿Ya? —Preguntó golpeando la puerta—. ¿Por qué tardas tanto? ¿Estás dando a luz en el baño? —Me reí, porque sería horrible.
Mis bebés patearon y me entretuve viéndolos, razón por la que cuando salí Katelyn estaba con Connor diciendo que ya se había asustado. Mierda, cierto que no debo ser tan cruel. Está bien ser mala, pero no es para tanto.
—Logan y Chase —Le dije a Connor, mientras que Kate me sentaba en la silla de la peinadora y me maquillaba.
—Me gustan ¿Estás segura de quererlo así?
—Por supuesto… Logan se llamará el primero que nazca y Chase el segundo ¿De acuerdo?
—Sí —Aceptó Connor. Besó mi cabeza y me miró a través del espejo—. Eres la mujer más hermosa que he visto.
—Gracias, Connor. Estoy aquí y gracias por ofenderme —Se quejó mi mejor amiga y le dio un empujoncito a mi prometido.
Prometido.
Casi sentí mi mirada irradiar emoción ante el adjetivo y mi corazón latió con una fuerza desenfrenada.
—Tengo hambre —… y arruiné el momento de esa manera ¿Genial, no?
—Abajo están sirviendo hamburguesas, ya mandé a que te guardaran la tuya y la de Kate… ¿Vieron a Rayan con Ellie? Es un casamentero, no pierde el tiempo.
—Gracias por recordarme que me vieron en ropa interior…
—Y que vi a mi hermano pequeño con una erección —Reí, porque todavía no podía creer que Katelyn jamás le haya visto una erección a sus hermanos.
—¿Nunca le has visto una erección a Rayan?
—A ninguno, realmente —Aclaré yo, riendo como estúpida.
—¿En serio?
—¡Sí! ¿Qué hay con eso?
—Que yo le he visto erecciones a tus hermanos y tú no —Connor me sonrió a través del espejo, fue uno de esos repentinos momentos en los que casualmente conectamos miradas y nos emocionamos hasta el punto de sonreírnos.
Algo bastante cursi pero que enamoraba.
—Eso es asqueroso, Connor ¿Por qué le has visto erecciones a mis hermanos?
—Es algo normal, ellos tuvieron muchas erecciones desde que los conozco…
—¿Y tus erecciones?
—Las llamaban las erecciones de Tracey… —Abrí mis ojos, con mis mejillas ardiendo—. Tenía erecciones, pero creo que ellos solo las notaban cuando estas eran causadas por Trace —Se encogió de hombros y se dejó caer en la cama.
—¿Algo así como los sueños de Connor? —Preguntó Kate para molestarme.
¡Se suponía que eso era tan secreto que nunca lo comentaríamos! Me reí nerviosamente y me pasé la mano por el cabello.
—¿Cómo? —Preguntó Connor resoplando una risa.
—Tracey se despertó más de una vez muy excitada y diciendo tu nom… —Le lancé a Katelyn el talco y quedó blanca como fantasma.
Me cubrí la boca con ambas manos, dándome cuenta de lo que acababa de hacer, pero no pude evitar una ruidosa carcajada al igual que Connor.
—¿Han visto a mi…? ¿Kate? —Tanner estaba de pie en la puerta, aguantando doblemente la risa.
—¡Tracey! —Me gritó mi mejor amiga y yo dejé de soportar la risa.
—¡Lo siento! ¡Lo siento! —Ay, demonios, Katelyn me iba a rayar la cara cuando me fuera a dormir. Había declarado la guerra.
—¿Por qué hiciste eso? —Preguntó Tanner entre risas.
Connor estalló en una carcajada y se dejó caer extendido en la cama.
—¡Ella le estaba contando un secreto a Connor!
—Hablábamos sobre erecciones y como Tracey no tiene pene, le conté a Connor de sus sueños…
—¡Kate!
—¡Él ya lo sabe! ¡Antes de casarnos hicimos confesiones!
—¡No puede ser cierto! —Grité cubriéndome el rostro con vergüenza.
—¡Me duele la pancita! —Gritó Connor sentándose a orillas de la cama.
Todos nos quedamos callados mirándolo y el castaño estaba tan rojo que me hizo comenzar a reír de nuevo. Yo tenía muchas hormonas desatadas y las hormonas hacen cambios en tu humor repentinos, por eso Connor disfrutaba echándome sus chistes sin gracia. Él decía sentirse importante.
—Ve y báñate, ponte lo que quieras —Sugerí.
—Gracias, había pensado quedarme así el resto de la noche —Reí de nuevo, pero está vez quise ser un poco más discreta.
—Entra al baño, ya te busco una toalla, cariño —Dijo Tanner, riéndose un poco. Katelyn nos mató con la mirada a todos antes de meterse al baño—. Eres una fiera, hermanita.
—Cállate y ve a tener sexo con tu esposa en el baño…
—Qué bueno que me conoces —Tanner metió las manos en sus bolsillos y buscó una toalla para dirigirse hacia el baño.
Miré a Connor que por fin había dejado de reír, pero respiraba con dificultad.
—Vamos abajo, no quiero que escuches como Tanner hace gritar a Kate.
—¡Te escuché! —Me reí y me puse de pie como pude.
Connor caminó rápido hasta mí y me ayudó a mantenerme de pie.
—Gracias —Murmuré avergonzada, como quinceañera conociendo al amor de su vida.
Aparté la mirada ruborizada.
—Siempre me va a gustar verte así de linda —Susurró presionando sus labios en la sien de mi cabeza.
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Los Amantes©
Romance«-Tengo miedo. -¿A qué le temes? -A dejes de quererme» No se trata de una elección, se trata de saber qué chico corresponde sus sentimientos. Una noche lleva a más y ese 'Más' se convierte en consecuencias.
