Capitulo 26: Secretos oscuros.

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Me desperté en medio de la noche. Me levanté de la cama, me vestí y salí a dar un paseo nocturno. Como era obvio, las calles estaban desiertas a esta hora. Me acerqué a una máquina de comida y saqué una chocolatina. Noté a alguien detrás mía, lo primero que hice fue intentar pegarle un codazo, pero me lo detuvo. Me giré, era Jake.

- ¿Tú otra vez? -miré a todas partes- De acuerdo, ¿quién viene a matarme ahora?

- Todavía nadie -dijo con una sonrisa por mi comentario- Solo venía a saludar.

- Ya, una de las pocas cosas que entiendo de lo que quiera que esté pasando, es que tú, nunca apareces solo para saludar.

- Chica lista. ¿Damos un paseo?

No me negué y comenzamos a andar por la ciudad.

- ¿Me vas a contar qué sucede aquí?

- Pronto, Emily.

- De pronto nada, ha muerto una persona por toda esta mierda, así que quiero saberlo todo, Jake.

- Aún es pronto. La paciencia es una virtud.

- Virtud de la cual carezco.

- Hoy no estoy aquí para contarte la verdad, estoy aquí para darte esto -del bolsillo de su chaqueta se sacó una daga.

- ¿Esta daga no es cómo la que empuñan las que intentan matarme?

- Así es, quédatela como protección, puede matar muchas cosas.

La cogí algo dudosa.

- ¿Algo más antes de que desaparezcas por arte de magia?

- Sí, tengo que enseñarte una cosa.

- Me das miedo.

Jake me llevó hasta un bar cerrado.

- Ya hemos llegado.

- ¿Un bar cerrado? ¿Qué tiene de especial?

- Entra y lo verás. La puerta trasera está abierta, no hagas ruido.

- ¿No vas a entrar conmigo?

- No, tienes que afrontarlo tú solita.

- ¿Qué pintas en todo esto?

Jake me dedicó una sonrisa de despedida y se fue caminando hasta que le perdí en medio de la oscuridad de las calles. Me guardé la daga en el bolsillo trasero de los pantalones y fui a la parte trasera del bar, la puerta estaba abierta, tal y como dijo Jake. Entré sin hacer ruido y atravesé casi todo el local sin ver nada que me llamase la atención, hasta que oí voces provenientes de la zona de los clientes. Me agaché y me escondí detrás de la barra, asomé un poco la cabeza. Sam estaba allí, junto a una chica morena y un hombre atado a una silla.

- ¡No os pienso decir nada! -sentenció el hombre.

- No queremos nada de lo que nos puedes ofrecer -le informó la chica- Solo te queremos para el entrenamiento.

¿Entrenamiento?

- ¿Entrenamiento? -preguntó el hombre. Me ha leído la mente.

- Sam -la morena le hizo una indicación con la cabeza.

Sam dio un paso hacia delante y apuntó con la mano al hombre, éste comenzó a gritar y convulsionarse, un humo negro comenzó a salir de su boca hacia el suelo. Sam se llevó una mano a la cabeza y comenzó a doblarse poco a poco. El hombre, el cual ya tenía identificado como un demonio, dejó de soltar el humo negro.

- Acabalo -ordenó la morena -Sam se puso firme otra vez y el humo negro se volvió rojo, y entonces hubo como una explosión extraña y el humo desapareció. Sam se tocó la nariz y pude ver sangre en sus dedos- Tranquilo, Sam, poco a poco se irá haciendo fácil. Yo me desharé del cuerpo, tú vete a dormir.

Con los nervios invadiendo mi cuerpo, salí corriendo de allí hacia el motel sin saber qué pensar sobre lo que acababa de ver.

****

Me pasé el resto de la noche dando vueltas por la cama sin poder conciliar el sueño. Él había exorcizado a aquél demonio con su mente, pero... pero... eso es imposible, ¿no? Tiene que serlo, debe de haber alguna explicación más racional para esto. Oh, ¿a quién quieres engañar, Emily? En este mundo no hay nada racional, y todo es lo que parece ser. ¿Y quién era esa chica que estaba con él? Como si no tuviese suficientes problemas ya... Maldito Jake, ahora mismo podría estar muy feliz viviendo en el desconocimiento. Picaron a la puerta, fui a abrir.

- Buenos días -Jake entró en mi habitación como si nada- ¿Qué tal dormiste?

- ¿Me estás vacilando?

- ¿Qué he dicho?

- Después de todo lo sucedido tanto con las taradas homicidas esas y lo que me enseñaste ayer por la noche, ¿te crees que puedes aparecer en la puerta de mi habitación y darme los buenos días?

- ¿No puedo?

- No -cogí la barra de chocolate que al final no me había comido ayer y le di un mordisco- ¿Qué me vas a enseñar ahora? No me lo digas, Dean puede mover cosas con la mente.

- Creo que no.

- ¿Entonces?

- Te traigo un caso.

- ¿Por qué a mí?

- Un demonio, en esta misma ciudad, rápido, limpio y sencillo.

- Ya, tengo otros problemas que atender, ya sabes, sectas que me quieren matar, el chico que me gusta exorciza demonios con la mente... pequeñas cosas.

- No es una secta.

- ¿Entonces qué son?

Jake resopló y se pasó la mano por la boca.

- Son un aquelarre.

- ¿Cómo que aquelarre? ¿Brujas?

- Sí, y este demonio, matarlo te beneficiará a ti más que a mí.

- ¿Por qué?

- Solo puedes averiguarlo de una forma -Jake se sacó un papel del bolsillo de los vaqueros, me lo tendió.

- Muy bien, Jake -cogí el papel y él sonrió- Me fiaré de ti, pero si es una trampa...

- ¿Me matarás? Siento decirte que en una pelea así, yo acabaría contigo.

- No me has visto enfadada.

- Te sorprendería saber todo lo que he visto -abrió la puerta- Ah, y te recomiendo que no lleves a los Winchester.

- ¿Por qué no?

- Bueno, habría muchos conflictos.

- ¿A qué te refieres con...?

- Suficiente información por un día -me cortó él- Nos vemos.

- ¡Aún podría asimilar más información! -le grité mientras se alejaba por el pasillo.

Me senté en la cama y miré la dirección que había en el papel. Perfecto, ahora soy la mercenaria de un tío al que apenas conozco.













Chained souls (Sam Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora