Jake detuvo el coche a la puerta del motel.
- ¿Segura qué quieres ir tú sola? -me preguntó Jake.
- Sí, Sam no me va a hacer daño.
- Que tú sepas... -discrepó él.
- Sólo quiero que hagas una cosa, quédate aquí, si ves a Ruby...
- La mato -completó él.
- Cielo santo, Jake, ¡pues claro que no! -Jake alzó una ceja mientras me miraba confuso- ¡Yo seré quién la mate!
- Ya me cuadra más la frase...
Bajé del coche y entré en el motel. Me detuve en frente de la habitación de Sam, no hay por qué tener miedo, sé como tratar con él, sin gritos, sin amenazas y sin subir el tono. Iba a picar, pero la puerta se abrió sola. Entré con cierta duda. Sam estaba de espaldas a la puerta con la pistola en la mano.
- ¿Sam?
Él se giró, el contorno de su boca estaba lleno de sangre, ya sabía que significaba aquello.
- ¿Emily? -la pistola cayó al suelo.
Caminé lentamente hacia él sin hacer movimientos bruscos, esto era casi como tratar con un animal salvaje, un mal movimiento y estabas muerto. Estiré la mano poco a poco hacia su rostro. De la manga de su chaqueta pude ver como el filo de un cuchillo se iba deslizando poco a poco. Negué con la cabeza y seguí acercándome. Su labio temblaba mientras sus ojos indicaban tristeza.
- Soy yo, Sam -dejé mi mano a unos centímetros de su mejilla- He vuelto.
- No puedes ser tú -Sam agarró con fuerza el cuchillo- No puedes ser real.
- Mírame, Sam -apoyé mi mano contra su mejilla- Soy real.
Sam cerró los ojos y puso su mano encima de la mía aún sin creerse que yo estuviese allí.
- Emily... -murmuró él.
- No digas nada.
- Lo siento -Sam dejó caer el cuchillo y me abrazó.
- Todos nos equivocamos -le acaricié el pelo- Todo está bien, cariño -le tranquilicé- Todo está bien.
- No, nada está bien -se separó un poco de mí para mirarme a los ojos- Dean está enfadado conmigo y te he decepcionado, me diste una última oportunidad y yo la mandé a la mierda.
- Le di una última oportunidad a un yonki gilipollas, pero creo que a un yonki tan mono como tú podría darle más oportunidades.
Sam me abrazó.
- Te quiero -me susurró al oído- No vuelvas a irte -me rogó.
- Tranquilo, no me volveré a ir -O al menos eso quería creer, no sabía cuándo, pero un día, ya fuese pronto o tarde, tendría que separarme de él y enfrentarme a esa bruja, y quizá no volver otra vez...- Vayámonos a casa de Bobby, tienes que hablar con Dean.
- Dudo que me perdone.
- Lo hará, aunque tenga que comprar su perdón a base de hamburguesas y tartas -Sam por fin me dedicó una sonrisa- ¿Ves? Sonriendo estás mucho más guapo -le agarré de la mano y tiré de él- Vamos.
Jake nos esperaba de brazos cruzados apoyado contra la puerta del conductor de su coche.
- Hombre, por fin llegáis. Ya me empezaba a aburrir por aquí.
- ¿Viste a Ruby?
- No, por aquí no ha aparecido.
- Ya la cogeremos.
- ¿Quién eres? -preguntó Sam a la defensiva.
- Jake -ambos estrecharon la mano- Soy un amigo de Emily.
- Un placer.
- Bueno, volvamos a casa de Bobby -sentenció él.
****
Jake y yo seguíamos sentados fuera de la casa. Dean y Sam llevaban hablando más de media hora.
- Por lo que veo no les has dicho nada sobre Boshia -comentó Jake.
- No, prefiero no preocuparles.
- La idea de que lo sepan no me entusiasma, pero la última vez que hiciste eso, mira la que se armó.
- Si se lo cuento querrán venir, y no quiero que les pase nada.
- Te seguirán, ya deberías saberlo.
- ¿En el futuro Sam y yo nos casamos? -cambié de tema.
- No lo sé.
- ¿No lo sabes o no quieres decírmelo?
- No quiero decírtelo, solo puedo contarte cosas imprescindibles de tu futuro.
- ¿Tendré hijos?
- No pienso soltar prenda.
- Tenía que intentarlo -Sam salió de la casa, ambos nos levantamos- ¿Y bien?
- Hemos hecho las paces... más o menos.
- Y sin necesidad de comprar hamburguesas y tarta.
- Bueno, si las queréis comprar yo no tengo ningún problema -dijo Dean mientras salía también.
- Bueno, ¿siguiente paso? -pregunté.
- Matar a Azazel.
- Bien, ¿cómo le encontramos?
- Antes de que vinieseis a por mí, Ruby me dijo dónde podría encontrar a Azazel.
- ¿Dónde?
- Un pueblo de Texas.
- Por probar que no quede -apoyó Dean- Mañana por la mañana saldremos hacia allí.
- Pues un placer conoceros -dijo Jake mientras daba media vuelta y caminaba.
- ¿No vienes? -le pregunté.
- No, ya sabes que hay otras cosas con las que tratar, además, sois tres, dudo que os de muchos problemas -Jake se metió dentro del coche- Hasta la próxima.
- ¿Será pronto?
Jake entendió a qué me refería y él se quedó pensativo unos segundos.
- Quién sabe. Nos vemos, no me eches mucho de menos.
Jake se alejó de la casa.
- Ese Jake... es algo raro -comentó Dean.
- No lo sabes tú bien... -dije sin pensar.
****
Sam aún me mantenía sujeta por la cintura mientras besaba mi cuello.
- Estás mimoso, ¿eh? -giré la cabeza y le besé- Creo que debería de desaparecer más a menudo.
- Te he echado de menos -Sam me pegó más a su cuerpo.
- Aunque para mí estas dos semanas han sido como una siesta de unos dos segundos, yo también te eché de menos. Mañana acabarás por fin con tu cometido.
- Sí.
- ¿Ya pensaste en qué hacer luego?
- Lo único que tengo claro es que quiero pasar la vida contigo.
- Definitivamente tengo que desaparecer más a menudo, así estás más mimoso -metí mi mano por debajo de su camiseta y la pasé por su inmensa espalda- Buenas noches, Sam.
- Buenas noches, amor -de repente a Sam se le formó una sonrisa- Te has puesto colorada.
- Duérmete, Winchester.
Sam apoyó la cabeza en mi hombro y metió su mano por debajo de mi camiseta. Maldito...
