Capitulo 34: Volviendo a atar cabos.

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Jake detuvo el coche a la puerta del motel.

- ¿Segura qué quieres ir tú sola? -me preguntó Jake.

- Sí, Sam no me va a hacer daño.

- Que tú sepas... -discrepó él.

- Sólo quiero que hagas una cosa, quédate aquí, si ves a Ruby...

- La mato -completó él.

- Cielo santo, Jake, ¡pues claro que no! -Jake alzó una ceja mientras me miraba confuso- ¡Yo seré quién la mate!

- Ya me cuadra más la frase...

Bajé del coche y entré en el motel. Me detuve en frente de la habitación de Sam, no hay por qué tener miedo, sé como tratar con él, sin gritos, sin amenazas y sin subir el tono. Iba a picar, pero la puerta se abrió sola. Entré con cierta duda. Sam estaba de espaldas a la puerta con la pistola en la mano.

- ¿Sam?

Él se giró, el contorno de su boca estaba lleno de sangre, ya sabía que significaba aquello.

- ¿Emily? -la pistola cayó al suelo.

Caminé lentamente hacia él sin hacer movimientos bruscos, esto era casi como tratar con un animal salvaje, un mal movimiento y estabas muerto. Estiré la mano poco a poco hacia su rostro. De la manga de su chaqueta pude ver como el filo de un cuchillo se iba deslizando poco a poco. Negué con la cabeza y seguí acercándome. Su labio temblaba mientras sus ojos indicaban tristeza.

- Soy yo, Sam -dejé mi mano a unos centímetros de su mejilla- He vuelto.

- No puedes ser tú -Sam agarró con fuerza el cuchillo- No puedes ser real.

- Mírame, Sam -apoyé mi mano contra su mejilla- Soy real.

Sam cerró los ojos y puso su mano encima de la mía aún sin creerse que yo estuviese allí.

- Emily... -murmuró él.

- No digas nada.

- Lo siento -Sam dejó caer el cuchillo y me abrazó.

- Todos nos equivocamos -le acaricié el pelo- Todo está bien, cariño -le tranquilicé- Todo está bien.

- No, nada está bien -se separó un poco de mí para mirarme a los ojos- Dean está enfadado conmigo y te he decepcionado, me diste una última oportunidad y yo la mandé a la mierda.

- Le di una última oportunidad a un yonki gilipollas, pero creo que a un yonki tan mono como tú podría darle más oportunidades.

Sam me abrazó.

- Te quiero -me susurró al oído- No vuelvas a irte -me rogó.

- Tranquilo, no me volveré a ir -O al menos eso quería creer, no sabía cuándo, pero un día, ya fuese pronto o tarde, tendría que separarme de él y enfrentarme a esa bruja, y quizá no volver otra vez...- Vayámonos a casa de Bobby, tienes que hablar con Dean.

- Dudo que me perdone.

- Lo hará, aunque tenga que comprar su perdón a base de hamburguesas y tartas -Sam por fin me dedicó una sonrisa- ¿Ves? Sonriendo estás mucho más guapo -le agarré de la mano y tiré de él- Vamos.

Jake nos esperaba de brazos cruzados apoyado contra la puerta del conductor de su coche.

- Hombre, por fin llegáis. Ya me empezaba a aburrir por aquí.

- ¿Viste a Ruby?

- No, por aquí no ha aparecido.

- Ya la cogeremos.

- ¿Quién eres? -preguntó Sam a la defensiva.

- Jake -ambos estrecharon la mano- Soy un amigo de Emily.

- Un placer.

- Bueno, volvamos a casa de Bobby -sentenció él.

****

Jake y yo seguíamos sentados fuera de la casa. Dean y Sam llevaban hablando más de media hora.

- Por lo que veo no les has dicho nada sobre Boshia -comentó Jake.

- No, prefiero no preocuparles.

- La idea de que lo sepan no me entusiasma, pero la última vez que hiciste eso, mira la que se armó.

- Si se lo cuento querrán venir, y no quiero que les pase nada.

- Te seguirán, ya deberías saberlo.

- ¿En el futuro Sam y yo nos casamos? -cambié de tema.

- No lo sé.

- ¿No lo sabes o no quieres decírmelo?

- No quiero decírtelo, solo puedo contarte cosas imprescindibles de tu futuro.

- ¿Tendré hijos?

- No pienso soltar prenda.

- Tenía que intentarlo -Sam salió de la casa, ambos nos levantamos- ¿Y bien?

- Hemos hecho las paces... más o menos.

- Y sin necesidad de comprar hamburguesas y tarta.

- Bueno, si las queréis comprar yo no tengo ningún problema -dijo Dean mientras salía también.

- Bueno, ¿siguiente paso? -pregunté.

- Matar a Azazel.

- Bien, ¿cómo le encontramos?

- Antes de que vinieseis a por mí, Ruby me dijo dónde podría encontrar a Azazel.

- ¿Dónde?

- Un pueblo de Texas.

- Por probar que no quede -apoyó Dean- Mañana por la mañana saldremos hacia allí.

- Pues un placer conoceros -dijo Jake mientras daba media vuelta y caminaba.

- ¿No vienes? -le pregunté.

- No, ya sabes que hay otras cosas con las que tratar, además, sois tres, dudo que os de muchos problemas -Jake se metió dentro del coche- Hasta la próxima.

- ¿Será pronto?

Jake entendió a qué me refería y él se quedó pensativo unos segundos.

- Quién sabe. Nos vemos, no me eches mucho de menos.

Jake se alejó de la casa.

- Ese Jake... es algo raro -comentó Dean.

- No lo sabes tú bien... -dije sin pensar.

****

Sam aún me mantenía sujeta por la cintura mientras besaba mi cuello.

- Estás mimoso, ¿eh? -giré la cabeza y le besé- Creo que debería de desaparecer más a menudo.

- Te he echado de menos -Sam me pegó más a su cuerpo.

- Aunque para mí estas dos semanas han sido como una siesta de unos dos segundos, yo también te eché de menos. Mañana acabarás por fin con tu cometido.

- Sí.

- ¿Ya pensaste en qué hacer luego?

- Lo único que tengo claro es que quiero pasar la vida contigo.

- Definitivamente tengo que desaparecer más a menudo, así estás más mimoso -metí mi mano por debajo de su camiseta y la pasé por su inmensa espalda- Buenas noches, Sam.

- Buenas noches, amor -de repente a Sam se le formó una sonrisa- Te has puesto colorada.

- Duérmete, Winchester.

Sam apoyó la cabeza en mi hombro y metió su mano por debajo de mi camiseta. Maldito...



Chained souls (Sam Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora