Capitulo 31: Otra reconciliación.

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Giré por la cama sin encontrar el cuerpo de Sam en mi camino. Me levanté y busqué a Sam con la mirada por la habitación, pero no le vi. Supongo que se habrá ido. Me quité mi "pijama" y me puse ropa de salir a la calle. Entonces, Sam salió de la ducha con una toalla en la cintura y se acercó a besarme.

- ¿Otra vez este sueño? ¡Estoy enferma! -lo pensé dos veces- O quizá solo estoy salida y necesitada.

- ¿De qué hablas? -preguntó Sam.

- Nada, yo me entiendo, tú sigue besándome.

Sam sonrió y me besó mientras me hacía retroceder contra la pared. Al cabo de unos minutos Sam se separó de mí.

- Me cuesta no querer hacerte más cosas -me susurró al oído.

- Lo sé, me encanta hacerme la difícil -picaron a la puerta- ¿Quién es? -grité.

- Soy Dean -me separé de Sam y abrí la puerta- ¿Vienes a desayunar?

- Claro, espera a que Sam se vista.

- ¿Cómo que se vista? -Sam apareció a mi lado únicamente con la toalla- Oh, que se vista -repitió Dean.

- ¿Qué ocurre? -preguntó Sam.

- Dean vino a preguntar si vamos a desayunar, vístete y nos vemos abajo.

- ¿Me vas a dejar solo?

- Sí -cerré la puerta tras de mí y echamos a caminar- De acuerdo, ¿de qué quieres hablar?

Bajamos las escaleras y salimos del motel hacia el bar.

- ¿De qué hablas?

- Quieres hablar de algo, dispara.

- ¿Cómo le has perdonado?

- Bueno, yo le quiero -miré a Dean- Y tú también, de diferente manera pero le quieres, no sé tú, pero yo lo pensé y decidí que un demonio no me iba a joder. Además, ninguno de los dos nos fiamos de Ruby, y cuando vaya a hacer lo que tiene planeado, estaremos allí para volarle la cabeza.

Entramos en el bar y nos sentamos en la primera mesa que vimos libre.

- Yo quiero matarla ahora, no esperar a que nos haga algo.

- Yo también quiero hacerlo, pero sería buscar problemas con Sam, así que lo mejor es vigilar cada movimiento que haga y cuando traté de matarnos y Sam abra los ojos...

- La matamos -completó Dean.

- Exacto.

- Espero no tener que esperar mucho.

- Lo mismo pienso yo, mi paciencia es nula.

La camarera se acercó con la libretita y el bolígrafo.

- ¿Qué os sirvo?

- A mí ponme un chocolate bien cargado de azúcar y... un trozo de bizcocho.

La chica lo apuntó y miró a Dean esperando que le dijese algo.

- Café, beicon y un trozo de tarta.

- Enseguida.

Acto seguido la chica se fue y Dean le miraba el culo. Chasqueé los dedos delante de él y me miró

- Me parece bien que te fijes en chicas, pero podrías tratar de no parecer un depravado sexual e intentar mirarle el culo con algo de disimulo.

- Estoy perdiendo facultades.

Me reí.

- ¿Tenemos algún caso?

- No, todo está muy tranquilo últimamente.

Chained souls (Sam Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora