Capitulo 30: Idea romántica e inesperada.

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- Me alegra que Sam y tú lo hayáis arreglado -dijo Dean feliz.

- Gracias -bebí otro sorbo de mi chocolate- ¿Y tú qué tal con las chicas?

- Desde que salí del coma no he vuelto a ligar con ninguna.

- ¿Y eso?

- Ya sabes, hermanos secuestrados, demonios, súcubos, peleas entre compañeros de caza...

- Pues ya eres libre de ir a cazar. Hablando de Sam, ¿dónde lo has dejado?

- Recibió una llamada y dijo que luego vendría.

- ¿Y no hiciste preguntas?

- No, tenía hambre. ¿Celosa?

- ¿Yo celosa? -me empecé a reír. Dean se me quedó mirando unos segundos y yo me paré de reír- Vale, quizás esté un poco celosa...

- ¿Un poco?

- ¡Vale, muy celosa, le arrancaré la tráquea a la zorra que le haya llamado!

- ¿Cómo sabes que era una chica?

- Lo huelo.

- A parte de que eso es raro, tú no estabas presente.

- Da igual, lo huelo a kilómetros.

- Sam no te pondría los cuernos, y mucho menos tan pronto, quizá tras unos meses... -le pegué una patada por debajo de la mesa- ¿¡Y esa patada!?

- Te lo mereces, por ser un mal cuñado.

- Menuda cuñada me ha tocado... -le metí otra patada- ¡Estate quieta!

- ¡No! Es un gran relajante.

- Anda, pues sí que era una chica -Dean miraba detrás mía mientras bebía café.

Me giré a la velocidad de la niña del exorcista y clavé mi mirada en la morena. No puede ser... No sé como lo hago, pero me deshago de un problema y aparece otro...

- Hola -nos dijo Sam.

- Hola -dijimos ambos, Dean con una sonrisa de las de de verdad y yo con una sonrisa forzada.

- Ella es Ruby -dijo Sam- Si no os importa ella nos acompañará por un tiempo.

- Por supuesto -dijo Dean.

- ¡Es un demonio! -bebí de mi chocolate- ¿Alguien quiere un bizcocho? -pregunté inocente.

Dean nos miró a todos como si tuviésemos algún problema psicológico.

- ¿Es un demonio?

Dean se levantó y se llevó la mano a la parte de atrás de sus vaqueros.

- Dean, por favor, estamos en público, guárdate la pistolita.

- Sí, vale, es un demonio, ¿y qué? Ella nos quiere ayudar a matar a Azazel.

- Es un demonio, no podemos fiarnos de ella.

- Eso mismo le dije yo.

- ¡Emily!

- ¿Qué? Solo lo comento...

- Tranquilo, Dean -dijo Ruby- Seré buena. ¿Me acompañas a por un café? -Sam asintió y fueron a la barra.

- Jodida puta... -dijimos Dean y yo a la vez. Nos miramos y chocamos los cinco.

****

Dean se encerró en la habitación, Ruby fue a dar una vuelta y Sam entró en mi habitación a darme la vara.

Chained souls (Sam Winchester)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora